Finocchiaro habla de “alianza kirchnerotrotskista” para ocultar el recorte a la educación

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El ministro de Educación Nacional sorprendió a todos cuando declaró este martes que el ahogo presupuestario no existe y que todo se trataría de una “campaña de desinformación de la alianza kirchnerotroskista”. Sin embargo, los números no mienten.

El ministro Alejandro Finocchiaro está activo. Pero no para resolver el conflicto educativo que se extiende a nivel nacional y va en aumento, sino para desprestigiar la lucha que recorre las universidades en defensa de la educación pública.

El lunes por la noche pasó por la mesa de Animales Sueltos y pidió comprensión. Según sus palabras el Gobierno realiza “el mayor esfuerzo” posible en la negociación salarial con los docentes, “en un marco de restricciones muy grande”. Pero el martes arrancó con los tapones de punta desde bien temprano y en una entrevista radial con Luis Novaresio inauguró un nuevo discurso de fantasía, como ya es costumbre en el Gobierno de Cambiemos.

Es que el ministro de Educación pidió diferenciar el reclamo docente de las denuncias que existen sobre el desfinanciamiento de las universidades. “Hay toda una campaña que se ha montado en todo esto, que no la han hecho los gremios docente universitarios, sino esa alianza kirchnerotrotskista que tiró 14 toneladas de piedras, desinformando y diciendo que la universidad está desfinanciada”, aseguró Finocchiaro.

La frase sorprendió a Novaresio, quien tuvo que recordarle que “estamos en septiembre y todavía no hay acuerdo de paritarias”. El periodista concluyó: “Me parece que acá, la alianza kirchnerotroskista, se da de patadas con la aritmética”.

Violencia es mentir

Los números no mienten y por eso es importante repasarlos. En los últimos días Finocchiaro y el gobierno de Cambiemos buscan instalar que no existe ningún ajuste en la educación y que, muy por el contrario, las denuncias son una campaña política en su contra.

Mientras la nueva pose indica mostrarse “dialoguista” con el reclamo de los docentes (a quienes les ofrecieron 15 % de aumento cuando la inflación proyectada supera el 35 % anual) repite constantemente las frases de manual para excusarse del ahogo presupuestario que llevan adelante.

Por eso mismo insiste en recordar que mientras en el año 2015 el presupuesto universitario era de 51 mil millones de pesos, en 2017 se elevó a 103 mil millones. “Un aumento del 104 %” concluye, y asegura que “representa un 96 % de lo que se pidió” el año pasado. “Histórico”, según sus propias palabras

Sin embargo, hay varios datos que en el relato fantástico del ministro se omiten permanentemente. Cuando el presupuesto fue aprobado, la inflación que se proyectaba era alrededor del 10 %, aunque inmediatamente fue “recalculada” en un 15,7 %. Al mes de agosto, la inflación acumulada en 2018 suma 19,6 % y para diciembre estará por lo menos en 35 puntos.

Si el presupuesto para las 57 universidades nacionales es convertido a dólares (al precio de hoy), apenas supera los U$S 3,200 millones. Es decir: 24 veces menos que los U$S 78.000 millones destinados a cancelar los vencimientos de deuda

En segundo lugar, el cálculo del presupuesto oficial preveía un dólar a $19,3 en diciembre. Actualmente, la moneda estadounidense se ubica en los $32,05 y todavía faltan cuatro meses para finalizar el año. Este último dato tiene especial importancia. Si el presupuesto para las 57 universidades nacionales es convertido a dólares (al precio de hoy), apenas supera los U$S 3,200 millones. Es decir: 24 veces menos que los U$S 78.000 millones destinados a cancelar los vencimientos de deuda.

A estos datos se suma el recorte y la subejecución que está realizando el Gobierno. Se calcula que cerca del 90 % del presupuesto es destinado al pago de salarios docentes, mientras que el dinero restante se utiliza para gastos corrientes como lo son el pago de servicios, obras de infraestructura y becas estudiantiles, entre otros programas. Mientras los tarifazos han afectado a muchas facultades en cuanto al pago de servicios, las transferencias de recursos por parte del Gobierno tuvieron un importante atraso por los que se dificultan todavía más. En el caso de las obras, las que ya fueron licitadas y adjudicadas pero todavía no se iniciaron fueron directamente suspendidas por el congelamiento de las partidas, lo que implica más de 4 mil millones de pesos de recorte.

Las afirmaciones del ministro Finocchiaro no son más que un nuevo intento de embarrar la cancha y tratar de justificar el ataque y desfinanciamiento a la educación pública, sembrando la idea de que el reclamo obedece a una campaña política en contra del Gobierno. Pero la única campaña en curso es la operación ideológica que pretende justificar y naturalizar que “no hay plata” para la educación, mientras legitiman el saqueo de la deuda y se rinden a los pies del Fondo Monetario y los intereses de los grandes especuladores, que ya fugaron más de 16.000 millones de dólares en lo que va del año.

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Pese a eso la lucha educativa va en ascenso, atraviesa su cuarta semana de conflicto con tomas en distintas facultades del país y este jueves 30 convocará una masiva e histórica movilización que pasará por el Ministerio de Educación y terminará en Plaza de Mayo. Aunque a Finocchiaro no le guste.



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