Frío y precariedad: ante la falta de soluciones del Gobierno, crece la solidaridad popular

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A pesar de que las muertes de las personas en situación de calle tienen responsables directos: el Estado y los funcionarios; es la ayuda de la población la única que aparece.

Clubes de fútbol que decidieron abrir sus puertas para personas en situación de calle, un peluquero que ofrece cortes gratis a cambio de abrigo, un farmacéutico que pone a disposición de los que pasen por su puerta bebida caliente y comida, escuelas públicas y privadas convertidas en centro de acopio de abrigo y comida, una asociación de profesionales de la salud que puso a disposición de personas sin vivienda un micro calefaccionado para que se pueda pasar la noche. Estas, son sólo algunas de las muestras de la extensa solidaridad popular que surgió en todo el país luego de que se conociera la muerte de Sergio Zacariaz.

La muerte de Sergio conmovió. Heló la sangre popular y provocó la solidaridad. Así es que varios clubes de fútbol decidieron seguir los paso de River Plate y abrieron sus puertas, ya sea para convertir sus sedes en refugio durante la noche, o para recolectar abrigo y comida.

Estudiantes de Caseros, Buenos Aires, y La Plata; Vélez; Platense; Huracán; San Lorenzo; Atlético y San Martín de Tucumán son algunos de los clubes.

La solidad popular es ingeniosa. La creatividad se adueñó de un peluquero rosarino. “Hay gente en situación de calle que la está pasando muy mal con este frío. ¿Qué vamos a hacer? Les voy a regalar un corte de pelo a todas las personas que me traigan un abrigo, una manta, un buzo, para toda esa gente. Estaría bueno que se copen, lo voy a estar repartiendo todas las noches, cuando vea gente en esa situación” pidió el “peluquero enmascarado” en sus redes sociales. El peluquero contó después a varios canales de televisión que recibió tanta ropa que ahora pide él qué le digan a dónde puede llevarla, porque ya no tiene más lugares donde ir.

Sergio no es el único que murió por vivir en la calle, por no tener un acceso a algo tan mínimo como un techo acondicionado para sobrevivir al invierno. Unos días antes habían fallecido dos personas y después de él murieron dos más. Sin embargo, la muerte de Sergio fue el centro de la mirada de los medios de comunicación, pero también de amplios sectores de la población que transformaron su bronca en ayuda solidaria.

Es que la muerte de Sergio sacó a la luz la irracionalidad absoluta de este sistema. En solo seis cuadras de distancia, una persona muere en la calle en la extrema probeza, funcionarios nacionales debaten cómo seguir ajustando (para seguir a rajatabla los pedidos del FMI) en la Casa Rosada, y miles habitan pisos lujosos en Puerto Madero, el barrio mas rico del país. Todo en 600 metros.

Como denunciamos en esta nota de La Izquierda Diario La Corporación Puerto Madero calcula que en esas 170 hectáreas viven hoy sólo 13 mil personas. Empresarios, jueces, fiscales, sindicalistas y hasta un candidato a presidente por la oposición. Más del 70% del espacio de los edificios está deshabitado, mientras que a pocos metros empieza una de las villas más grandes de la ciudad, “la 31”, donde viven cerca de 50 mil personas en solo 32 hectáreas y que Horacio Rodriguez Larreta quiere rematar, con el aval de la legislatura porteña, para destinarlos a negocios inmobiliarios, sin importar que eso implica familias sin vivienda.

A quienes no se les cayó ni una sola idea solidaria es a los funcionarios políticos. Pero no por falta de creatividad, sino por estrategia política. Porque sus prioridades son otras, no satisfacer las necesidades de la población.

Sino cómo se explica que hoy la mayoría de la población esté bajo la línea de pobreza energética, es decir que por falta de recursos económicos no tenga acceso a los servicios de energía o tenga que destinar más del 10 % de sus ingresos al pago de los mismos. O que, a días de empezado el día, ya cinco personas hayan muerto por tener que vivir en la calle. O que un niño de 5 años electrodependiente, es decir que necesita estar conectado a la luz para poder vivir, haya muerto porque Edenor les cortó la luz porque su mamá no pudo pagar una boleta de $ 60.000. O que, según datos del último censo del 2010, en Argentina el déficit habitacional sea de 3,5 millones de viviendas, es decir un 35 % de la población. O que le quieran cortar el gas a las gestiones obreras que luchan por defender puestos de trabajo.

¿Sabías que pagar un año de deuda equivale a construir 42.000 escuelas? Por eso, como dice el Frente de Izquierda Unidad hay que invertir las prioridades. La plata que que hoy se destina a pagar la deuda, tiene que usarse en beneficio de la población para que pueda acceder a una vivienda digna, a los servicios públicos esenciales, a la educación y a la salud.



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