Frontera sur de México: cuando el muro de Trump comienza en el Suchiate

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Miles de migrantes cubanos, congoleños, angoleños, haitianos y centroamericanos se acumulan en la frontera sur de México tras la orden del Gobierno de López Obrador de suspender en Tapachula los trámites migratorios para quienes se dirigen a EE UU

En la frontera sur de México, miles de migrantes se encuentran varados en refugios en condiciones de hacinamiento e insalubridad, mientras tanto el gobierno de López Obrador, a través, de la Secretaría de Gobernación pretende que la región del Itsmo de Tehuantepec en Oaxaca contendrá a las caravanas con Policía Federal, el Instituto de Migración (INAMI) y la recién aprobada Guardia Nacional.

Mientras el Instituto Nacional de Migración INAMI realiza el quinto vuelo de deportados desde el aeropuerto de #Tapachula, Cubanos se alistan desde las 5am para salir en caravana de autobuses. Ellos van amparados para llegar a Ciudad de México y de ahí a la frontera norte, sin la seguridad de que el INAMI los dejará transitar.

El Comisionado Nacional del INAMI, Tonatiuh Guillén está en Mapastepec, Chiapas, donde tres caravanas de mas de 3 mil esperan documentos para transitar desde hace 20 días. A las afueras de la Estación Migratoria Siglo XXl continúan Migrantes de África, Haití pidiendo documentación para regularizar su situación migratoria, en tanto en el interior hay una sobre población del albergue que funciona más como Centro de Detención, según denuncian los propios migrantes.

Mientras tanto hay grupos pequeños de migrantes, apenas ayer el INAMI detuvo violentamente a los primeros 100.

Olla de presión a punto de estallar

Según cálculos del Instituto Nacional de Migración (INAMI), que no tiene desde hace un mes nuevos registros, en el sur hay al menos 5.874 migrantes que no se pueden mover legalmente de Chiapas —mientras esperan un permiso temporal— y cada día llegan alrededor de 200 y 300 más, según los activistas de la zona.

La región suroeste de México ha sido históricamente el paso de migrantes hacia Estados Unidos, con la llegada de López Obrador a la presidencia, quiso poner una imagen humanitaria al mundo ofreciendo visas a centroamericanos –con permiso de trabajo y residencia por un año— por lo que miles de migrantes de diferentes lugares del mundo se dirigieron hacia el territorio nacional.

Dos semanas después de conceder las visas masivamente, el mismo Gobierno endureció la frontera. Y el 15 de marzo el INAMI cerró temporalmente sus oficinas en Tapachula, después de que un grupo de cubanos irrumpiera en sus instalaciones.

Desde entonces, todos los migrantes que han llegado a la localidad se encuentran en un limbo. “El muro de Donald Trump está empezando en el Suchiate, río que separa a México de Guatemala denuncia Luis García Villagrán, director del Centro de Dignificación Humana de Chiapas, una organización que defiende los derechos de los migrantes.

Mientras autoridades definen una estrategia para poner fin al colapso de Tapachula, los migrantes siguen llenando sus plazas, parques y calles. Migración calcula que hay al menos 5.874 migrantes en el sur y las ONGs estiman que cada día llegan alrededor de 200 y 300 más.

Habitates de la zona denuncian que no hay instalaciones adecuadas para que los migrantes puedan alojarse mientras esperan solucionar su situación legal, mientras que los empresarios han empezado a presionar al Gobierno para que tome medidas.

El presidente de la patronal de la frontera sur, Coparmex, José Antonio Toriello, apunta: “En enero, tras el desbordamiento de las caravanas de migrantes, la gente dejó de venir, de comprar. Hasta la segunda y tercera semana, las pérdidas por día eran de 250 millones de pesos”, algo menos de 12 millones de euros.

En palabras del empresario: “Necesitamos mano dura del Gobierno. No podemos permitir que haya una invasión, porque además ahí se cuelan delincuentes. Que le pregunten a Trump cómo lo hizo”.

Algunos habitantes de Tapachula, una ciudad fundada por migrantes y acostumbrada a ser un paso irregular de millones de ellos, están mostrando por primera vez el rechazo abierto hacia los extranjeros, igual que ha ocurrido en otras ciudades fronterizas como Tijuana.

El racismo, especialmente contra los centroamericanos, está alimentado por la falsa creencia de que ha aumentado la criminalidad desde que se iniciaron las caravanas de octubre. Pero las cifras oficiales señalan que esto no es así.

Según el Secretariado Ejecutivo (dependiente de Gobernación) en Tapachula se cometieron menos robos con violencia en domicilios o a transeúntes en la calle (128 desde octubre de 2018 a febrero de 2019) que antes del fenómeno migratorio (187 casos, desde octubre de 2017 a febrero de 2018). Y los homicidios se mantienen con una cifra similar: se cometieron 32 homicidios dolosos desde las caravanas y en el mismo periodo del año anterior fueron 33.

Mientras tanto cientos de personas continúan por su paso cada vez más peligroso por el territorio nacional, y en el Sur del país miles más se enfrentan a condiciones aún mas precarias de hacinamiento e insalubridad, a pesar de las palabras del nuevo gobierno de respetar los Derechos Humanos de los migrantes.

Con información de El País.



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