Fuera la Iglesia de la Universidad de San Juan

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Bajo el argumento de no poder “garantizar la laicidad”, la Universidad de San Juan restituye las vírgenes en las paredes con misas en latín y rechaza, de manera escandalosa, ser la sede de las “Jornadas Interescuelas” que debe realizarse en el 2019.

Las “Jornadas Interescuelas” con el correr de los años se han convertido en unos de los congresos más importantes para aquellos que estudiamos y enseñamos historia. Con temas que abarcan desde la antigüedad más remota hasta estudios de historia reciente, cientos de estudiantes de todo el país presentan temas de investigación y participan de mesas de debate con docentes de las diferentes universidades nacionales. Desde 1988, se realizan estas jornadas y cada dos años tienen sede en diferentes lugares del país: el próximo año debería realizarse en San Juan.

Hace algunos días los estudiantes de historia de todo el país nos enteramos, por un comunicado firmado por la decana de la Facultad de Humanidades de San Juan, que renunciaban a ser sede del encuentro. La decisión fue tomada luego de recibir el pedido de los directores y directoras de las Escuelas y Departamentos de Historia de todo el país que solicitaron “que se garantice la laicidad en el transcurso de las Jornadas, tanto en el uso de la palabra como en la exhibición de imágenes…”. Las autoridades de la Universidad de San Juan respondieron, de forma escandalosa, que no podían asegurar la laicidad de las jornadas. ¿Por qué? Porque en la puerta de la Facultad de Humanidades se encuentra una estatua de la Virgen que no están dispuestos a retirar.

El recibimiento de la Virgen en la puerta de la Facultad de Humanidades de San Juan es un mensaje claro: aquí no se garantiza la laicidad de la educación. Parece que algunas autoridades no se enteraron que hace 100 años la Reforma Universitaria se plantó contra la injerencia de la Iglesia en las universidades, para poder desarrollar la ciencia libremente y que no esté atada al oscurantismo clerical.

Iglesia y Universidad: asunto separado

Es innegable que la marea verde de pibas que le pusimos el cuerpo a la pelea por el aborto legal cambió muchas cosas en nuestro país. Durante los meses de agosto y septiembre, nos levantábamos a la par de las y los estudiantes en cada Facultad para bancar la lucha docente y continuamos por la pelea por la separación de la Iglesia del Estado. Estas luchas confluyeron.

En la Facultad de Derecho de Córdoba la Asamblea votó sacar las Virgen que se encontraba en el patio. Esta medida fue replicada en otras universidades como en Medicina de la UBA, en la Asamblea Interfacultades de Mendoza, y en la Facultad de Humanidades de San Juan, entre otras.

La Iglesia recibe millones de parte del Estado para pagarles los “sueldos” a los obispos, están exentos de pagar impuestos, controlan contenidos académicos en escuelas y universidades, ¡incluso en aquellas que son laicas y no-confesionales!

Esta institución se ha convertido en una de las principales enemigas de las mujeres, no solo por haberse opuesto al derecho al aborto legal, con el Papa Francisco a la cabeza acusándonos de nazi. No tardaron ni un cuarto de hora en demostrar que no les importaba “salvar las dos vidas”: lo único que querían era seguir negando derechos. Ahora también se opone a la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas. “Con mis hijos no te metas”, rezan los afiches pegados en todo el país, esta vez impulsados por iglesias evangélicas que en Brasil apoyan la candidatura del misógino derechista Bolsonaro.

Nosotras sí nos enojamos

Así como se trata de la principal institución enemiga de los derechos de las mujeres, siempre estuvo con los empresarios y los más poderosos. Es así que hoy la Iglesia y el Papa Francisco se empezaron a preparar, junto a las burocracias sindicales, para ponerles un freno a los trabajadores que se quieran levantar contra los ataques del gobierno. Por eso, unos días antes que se vote un presupuesto que saqueará la salud y la educación, impulsaron a los trabajadores a que se movilicen a la Basílica de Luján.

No se trata solo de una cuestión de derechos: la Iglesia ha sido reconocida en la historia por perseguir y condenar todo tipo de desarrollo científico. Si por esta institución fuera, no podríamos estudiar la evolución de las especies o considerar que la tierra gira alrededor del sol. Para una universidad científica y de calidad debemos impedir cualquier tipo de inferencia en nuestras aulas y planes de estudio.

Las que sí nos enojamos porque nos negó todos los derechos – desde la caza de brujas hasta el día de hoy – no podemos permitir que el oscurantismo clerical se meta en nuestras aulas. El poder que ejercen sobre las facultades llega a montar escenas escandalosas, como la que estamos denunciando que ocurrió en la Facultad de San Juan.

Tenemos que ponerle un freno: llamamos a todos los Centros de Estudiantes, Federaciones Universitarias, consejeres directives y docentes a rechazar la decisión tomada por las autoridades de la Universidad de San Juan. ¡Impulsemos una gran campaña nacional por la separación de la Iglesia del Estado y de las universidades públicas!



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