G-20: declaran estado de alerta en los hospitales de la Ciudad sin ningún tipo de pruebas

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Altas prematuras en hospitales generales y especializados, con el fin de contar con espacio y profesionales por la cumbre por el G-20. El objetivo: la desmovilización.

La ciudad de Buenos Aires se prepara para recibir el 30 de Noviembre a los 20 presidentes de las potencias mundiales en la cumbre del G-20. Una jornada que estará regida por aquellos que hoy digitan las políticas económicas que para el pueblo trabajador, se traducen en la profundización de la miseria planificada que vivimos a diario en el mundo.

Dentro de la lógica que prima en el gobierno de Cambiemos, para garantizar el banquete de los 20 poderosos, la ciudad estará blindada con un gran operativo de seguridad y los hospitales entrarán en estado de alerta. Sólo que hasta el momento, no se ha encontrado alguna prueba, como sostiene el gobierno, que cerciore un posible atentado o ataques químicos. Ésto sólo pretende generar miedo y terror en la población, fomentando a la desmovilización y que la bronca contra la cumbre se quede en casa.

Desde la Dirección General de Emergencias Sanitarias, se envió un comunicado a las direcciones de los hospitales que indica que en alerta roja se incluyen al Argerich, Quemados, Fernández, Gutiérrez, Pirovano, Tornú, Santa Lucía y Santojanni; en alerta naranja el Ramos Mejía y Durand y finalmente; en alerta amarilla al resto de los hospitales de la Ciudad (como Rivadavia y Garrahan) y de la provincia de Buenos Aires.

En primera instancia, se suspendieron las licencias ordinarias, asistencias a congresos, simposios, jornadas y otros eventos desde el 27 de Noviembre hasta el 1° de Diciembre; por lo tanto, quienes trabajan en los hospitales y sostienen a la salud pública deberán regresar de sus licencias, suspender las mismas o quedar sujetos a posibles descuentos. Una verdadera burla para los enfermeros, instrumentadores quirúrgicos y licenciados en bioimágenes, que vienen de dar una gran pelea frente a la carrera precarizadora comandada por Larreta que los excluye como profesionales. Y donde la experiencia dejó en claro que en casos como AMIA, Cromagnón o el accidente de Once, no fueron necesarias las alertas, los trabajadores de la salud respondieron en solidaridad yendo a sus lugares de trabajo.

En cuanto a la alerta roja, desde el viernes 23/11 se suspenden las cirugías programadas, se liberan las camas de terapia intensiva, intermedia y unidad coronaria, se aumenta la disponibilidad de las camas de las salas, se cuenta con refuerzos (ayudantes de guardia, enfermeros, cirujanos, traumatólogos y neurocirujanos) y como si fuera poco, las urgencias de guardia sólo serán atendidas como emergencia de riesgo de vida o pacientes graves, tanto los que ingresan por SAME o mediante PAMI.

En el correr de esta semana, los pacientes que acudieron a sus hospitales de referencia que forman parte de la “alerta roja” fueron derivados a los otros hospitales, por lo que el acceso a la salud queda relegado negando la atención y los pacientes deben movilizarse hacia otro efector, si es que pueden llegar, ya sea por el estado de salud en el que se encuentran o por el pago del boleto.

Mientras Cambiemos y el PJ acaban de votar el Presupuesto de 2019, que para salud, comparado con el de 2018, prevee una rebaja del 60% y de esta manera se siguen destinando fondos al pago de la usurera deuda del FMI; el operativo para recibir a los magnates del G-20 costará $12085 millones de pesos. La salud, junto con la educación, dista de ser una de las prioridades de este gobierno.

Como si fuera poco, la bronca generalizada que genera la llegada de quienes presiden la cumbre, la ministra de seguridad Patricia Bullrich la traduce en “actos violentos”, que probablemente serán respondidos como lo fue en las inmediaciones de la fábrica SIAM de Valentín Alsina y en la legislatura porteña con la votación de la UniCABA. Así se explica el por qué la alerta en los hospitales, con el objetivo de crear terror para desalentar la movilizaciones en repudio a la cumbre del G20.

Desde la Agrupación Marrón Clasista Salud y como parte del PTS en el Frente de Izquierda, repudiamos la cumbre del G-20, por lo que nos movilizamos y haremos un acto este viernes 30 de Noviembre en San Juan y 9 de Julio, donde luego confluiremos con los demás sectores que se movilizarán.



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