“Hay que hacer acciones concretas por nuestros derechos, sino queda en palabras”

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Hacia el próximo Paro Internacional de Mujeres, el colectivo LGBTTI está presente en la pelea. Giovanna, trabajadora no docente trans de la facultad de Psicología de La Plata nos cuenta por qué hay que marchar.

Hace 30 años que es trabajadora no docente en la universidad, pasó por distintos lugares hasta que desde mediados de 2017 está en la facultad de Psicología después de sufrir situaciones de discriminación y violencia por parte de autoridades y algunos compañeros de la Facultad de Bellas Artes. “Hice denuncias y las presenté formalmente pero nunca me escucharon ni en la facultad, ni en el Rectorado, tampoco en la junta médica de Sanidad”, relata a este diario.

Si bien existe un protocolo contra la violencia de género en la universidad, en la práctica es muy difícil; muchos obstáculos, muchas puertas cerradas. No hay una implementación plena. “Nunca tuve asistencia ni acompañamiento. Tuve que pedir el pase a otra facultad y a quien me violentó, lo jubilaron sin iniciarle juicio o sumario”, recuerda.

El año pasado la facultad de Psicología fue protagonista de una toma al calor de la pelea que se estaba dando en contra el ajuste del gobierno, junto a los trabajadores del Astilleros Río Santiago.

Giovanna se sumó a la lucha de los estudiantes, porque entiende que “todas las luchas son la lucha y todos somos parte de una clase y estamos siendo atacados”. Esa participación tuvo consecuencias en su labor diaria. Al día siguiente de que se levantara la toma de la facultad, en la que fue la única trabajadora no docente que apoyó la pelea junto a los estudiantes por la educación pública y gratuita y en contra del ajuste, desde las autoridades de la facultad decidieron sacarla de sus tareas habituales, que realizaba al igual que el resto de sus compañeras y compañeros: limpiar oficinas, baños, abrir y cerrar las aulas.

“Al otro día se me comunica de forma verbal, y después escrita a pedido mío, que tengo que limpiar solo baños, como si fuera un castigo. Hace 30 años que estoy en la universidad, en servicios generales y una de las tareas básicas del área es limpiar baños, no se me cae ningún oro. Después me mandaron a sacar colillas de cigarrillo en el jardín, algo medio de castigo. Básicamente fue por participar de la toma, pero es claro que hay una tendencia a que las mujeres hagamos tareas que haríamos en nuestras casas”, afirma Giovanna.

Si bien se promulgó la Ley Provincial de Cupo Laboral Trans (Ley 14.783) que obliga a la provincia de Buenos Aires y a los municipios a garantizar el acceso a un trabajo formal a personas travestis, transgénero y transexuales; aunque la universidad es un ámbito autárquico para la aplicación de esta ley, “hay una cuestión de voluntad política de no querer los resolver los problemas”, sentencia Giovanna.

Y agrega, “creo que esto va a llevar tiempo, pero hay que hacer acciones concretas para conseguir nuestros derechos, sino queda en palabras. Hay que iniciar los debates en todas las facultades, organizarse desde abajo, una pelea del colectivo trans junto a los estudiantes y trabajadores universitarios para que no quede en papel muerto; es imprescindible la organización”.

¿Por qué movilizarse el 8M?

Giovanna nos lo cuenta: “por la reivindicación de las mujeres y del colectivo LGTTBI, por la implementación real del cupo laboral trans; contra el ajuste, dando un lucha seria y encauzada con las comisiones de mujeres de las fábricas en crisis como Siam, Coca Cola, y por el aborto legal ya y la aplicación de forma obligatoria de la ILE en todo el país”.



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