“Hay que transformar el dolor en lucha”

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Florencia, docente despedida de una escuela católica de Córdoba, compartió en Facebook una reflexión sobre el año que pasó.

Florencia Vega Clavero es docente de nivel medio en Traslasierra. En mayo del 2018, fue despedida del colegio católico “Tránsito de María” por permitir el debate sobre la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), a pedido de sus alumnas.

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En julio, luego de conocer el caso de Romina Molina, docente despedida de otra institución católica, inició su pelea para ser reincorporada y para que ningún docente ni estudiante pase por la misma persecución que ella sufrió.

Pero también empezó un proceso en el que, como ella misma dice, se dio cuenta de que la lucha es colectiva y que su objetivo es la liberación del sometimiento, de la explotación y de la opresión.

Esta es la reflexión completa que posteó Flor.

“Este 2018 fue uno de los años más intensos de mi no tan corta vida y sin dudas uno de los más ricos y productivos en experiencias y aprendizajes de todo tipo. Y cuando digo de todo tipo me refiero a todo, a tener que definitivamente dar vuelta todo, a tener que despojarme y enfrentar todo lo que me habían enseñado, creencias que me hablaban de un amor incondicional y universal en lo teórico pero que en la práctica institucional se volvía selectivo y elitista.

Después de ese cachetazo disciplinador que recibí de la Iglesia Católica cuando fui despedida por pensar distinto, tuve que replantearme todo y por primera vez sentí que mi vida estaba en peligro, sentí ganas de morirme, no de suicidarme, pero sí esa desazón de… ¿Para qué tanto esfuerzo? Tantos años de estudio, de cursos, de haber empezado otra carrera en educación… para qué tanto si al final los que tienen el poder de hacerte sentir un despojo, un estorbo lo pueden hacer.

Ahora que lo pienso en frío y con las heridas más cicatrizadas sé que no es así, tal vez si no me hubiera preparado en el estudio, hubiera creído que ellos tenían razón y hubieran logrado su propósito, ese que en siglos pasados se manifestaba en hogueras, abismos, horcas, guillotinas y cuantos métodos de tortura se imaginen para acallarnos, pero el dolor era muy grande y sí… por un momento lograron hacerme sentir algo descartable que se usa y se tira porque ya no sirve.

Sentí que yo en todas mis versiones habían sufrido un cataclismo, que mí esencia, esa chispita que siempre había en mí ya no estaba y que volver a recuperarme dependía absolutamente de mí misma, que todo estaba en mis manos y tenía dos caminos: 1) O levantaba la cabeza y me defendía o 2) Me quedaba a llorar y esperar que el tiempo me curara… La 2da era la más fácil y además no me exigía de mucho esfuerzo, (fuerzas que no podía encontrar), sólo había que esperar que las miradas condenatorias cesaran, que los codazos cuando entraba a cualquier lugar dejaran de existir, que quedarme con los saludos atravesados en la garganta cuando me daban vuelta la cara me dejaran de estrangular, pero cada día se volvía más insostenible el dolor y sentía que me iba apagando de a poquito…

El dolor fue inmenso y no estaba en mi esencia tolerar las injusticias, me dolía y me dolía mucho, pero para la 1era opción me faltaban fuerzas y las herramientas. Muchos estuvieron apoyándome y recibí muchos mensajes que fueron super importantes, pero todes me decían ‘lo que necesites avisame’, ‘si llegas a querer hacer algo contás con nosotros’, pero yo no sabía ni qué, ni cómo hacer para que toda esa carga dejara de doler.

Fueron pasando los meses y aunque dolía menos igual me ardían las heridas, mantenerme económicamente se hacía muy difícil y todavía no conseguía trabajo y fue ahí cuando en un momento una compañera del PTS apareció en mi vida en forma de Marea Verde en forma de Pan y Rosas, y me rescató.

Ese partido de los trabajadores me dio las fuerzas (la lucha colectiva) y las herramientas para levantar la cabeza, por eso hoy ESTOY PROFUNDAMENTE FELIZ de sentir que voy en el camino correcto en el del verdadero amor por los demás, por esos que menos tienen, por esos a los que la injusticia y la miseria se les ríe en la cara todos los días de su vida, los pobres a los que tantas veces escuché decir en misa que son felices porque ‘de ellos es el reino de los cielos’, lo dicen señores que nunca pasan hambre y se movilizan en 4×4 con plata del estado (nuestra).

Miren, no sé cuánto demoremos en el proceso de liberar a los pueblos de la opresión capitalista, solo sé que la lucha colectiva y organizada es la forma, que el estudio y el diálogo te dan las herramientas y los métodos y que más temprano que tarde gozaremos todes de una vida que merezca ser vivida, libre de sometimiento, explotación y opresión, esa que es ejercida por unos pocos hacia el resto de las inmensas masas, esa opresión que es ejercida por el 1 % de la población que concentra el 49 % de las riquezas del mundo que es producida por nosotres y no por ellos.

La Crisis Económica Mundial está pasando y el Levantamiento de los Pueblos oprimidos es inevitable, lo estamos viendo en Europa con los Chalecos Amarillos.

La soberanía es de los pueblos, no de los partidos patronales que piden que no nos enojemos con la Iglesia antiderechos y menos que menos de las burocracias sindicales, ambos bregan por intereses económicos propios que no son los nuestros, los de la clase trabajadora.

Como dijo Trotsky:

‘Exponer a los oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la revolución’.

‘Sin una organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor’.

Somos el vapor, somos la fuerza que mueve al mundo, el destino de los pueblos está en nuestras manos, porque somos el pueblo.

Gracias a todes los que estuvieron a mi lado en este 2018 tan lleno de dolor como de aprendizajes, supe agarrarme de todo para estar mejor, gracias a les amigues y a la familia, a mis estudiantes que sin todos esos mensajes que leía una y otra vez para no desbordarme no hubiera podido seguir, pero por sobre todo y mis infinitas gracias al PTS porque me ayudó a transformar el dolor en lucha”.



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