Hey, Iglesia, leave them kids alone

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Breves crónicas sobre el debate por el derecho al aborto en las escuelas privadas.

Foto: Nicolás Gerola

Es indiscutible que hay un gran fenómeno en la juventud que milita por el derecho al aborto. Son jóvenes, muy jóvenes, que nacen a la vida política en el comienzo de un nuevo saqueo histórico de los capitalistas. Y que tampoco le deben nada al kirchnerismo. Que saben que conseguir trabajo es un privilegio para quien es amigo o hijo de, y que la esperanza de un futuro mejor, o directamente un futuro, está más cerca de pertenecer al género de la ficción que a la realidad de la vida cotidiana. Pero contra todo escepticismo, esta nueva generación trae encima la chispa recargada, y saben que este sistema no va a regarles nada: hay que arrancarle el futuro.

No son la excepción quienes van a colegios católicos y privados, que a pesar de sus incómodos uniformes escolares, rebalsan las sonrisas de llevar el pañuelo verde en el cuello o en la mochila. Van hacia las puertas del Congreso, sus derechos están en las calles.

“¿Y los pibes qué?”

Mes de Marzo. En la escuela Fátima de Castelar les entregan carteles con la consigna “toda vida vale” a lxs chicxs de primaria para que obligatoriamente los coloreen y “levanten bien alto” en la misa. A los de secundaria, los invitan a participar de una charla por “las dos vidas”. Un curso responde y pega un cartel en el aula: “5to B está a favor del aborto”. Los directivos lo sacan. Los estudiantes no se quedan en el molde: hacen una sentada que pone de los pelos a la directora.

Los chicos de tercer año mandan cartas a la dirección pidiendo la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI). A su vez, cuatro alumnas pasan por todos los cursos organizando la presencia de pañuelos verdes para el día siguiente. Comienza la cruzada a cargo de la profesora de catequesis quien pide los nombres de las responsables. Las citan a dirección. Les muestran videos aberrantes, como los que me mostraban en el Colegio Emaús cuando iba a la secundaria. El cura les dice que si les parecía bien matar a un bebe por qué no les parecía bien matar a la mujer que mató ese bebe. Sí, dijo eso. Y agrega impune: “cierren las piernas”. “¿Y los pibes qué?” le responden las pibas, aludiendo al cuidado mutuo.

Las amenaza con expulsarlas. Las trata de Nazis. Sin embargo, ellas responden y comienzan una campaña pública. Rápidamente se viraliza. Finalmente el cura decide tomarse licencia por seis meses luego de que la inspectora le prohíba la entrada a cualquier parte de la escuela que no sea la parroquia.

El Medioevo, recargado

Desde la bizarra coreografía de los “pro-vida”, con un inocentón y juvenil estilo “High school musical”, hasta los dichos aberrantes del jefe de la milenaria Iglesia católica para con las mujeres que están a favor del derecho al aborto, son una muestra de que la Iglesia sacó conclusiones del #13J y está preparando sus ballestas, hachas y espadas para la batalla del #8A.

Hace un par de semanas, en el colegio Mallinckrodt, en Martínez, más de mil estudiantes de distintos colegios católicos participaron de una charla llamada “El escape de las drogas, de la calle y la industria del aborto”. Allí, recibieron un volante que parecía ser escrito por Benedicto IX: “(…) tarde o temprano daremos cuenta a nuestro Supremo creador de lo que hicimos o dejamos de hacer”.

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El folleto, que funciona como un repelente para cualquier adolecente, ya no trata simplemente del retrogrado mensaje para la juventud de ¡no hay que coger!, sino que incluye una serie de mensajes oscurantistas que van desde pronunciarse contra la educación sexual integral en las escuelas y el uso de anticonceptivos hasta comparar el aborto con el Holocausto Nazi.

Es por esto que desde distintos medios no descartan que el 8 de agosto llegue a las puertas del Congreso de la Nación una delegación de caballeros, vizcondes, monjes, magnates y toda clase de personajes del clero y la nobleza que parecían estar extinguidos.

Se levantan y se van

Ciudadela. Instituto Padre Elizalde. Mitad privado mitad del Estado. Los “pro-vida” organizan un debate, pero no invitan a debatir a quienes están a favor del aborto. “Fue una charla nefasta”, denuncian lxs chicxs, y agregan: “la mitad de la escuela está a favor del aborto”.

La actividad comienza con un “rap” en un intento de pegar onda con la juventud. Es todo lo contrario: su contenido es misógino y anti-aborto. Canta: “si sos madura para abortar, sos madura para cerrar las piernas”. Los pibes se miran entre todos: no lo pueden creer. Voces y murmullos interrumpen. Dejar de ser murmullo y se transforman en gritos. La situación no da para más. Se organizan. Las docentes tratan de retenerlos. Se levantan y se van.

“We don´t need no adoctrinamiento”

Caras serias. Miradas fijas. No hay sonrisa que emane convicción. Porque no hay convicción. Un pañuelo azul en cada cuello aprieta de forma incomoda bajo el ritmo de un desfile militar. Siniestro. Son más de trescientos niñxs que van desde los seis a trece años. La de seis, esa que se ve a lo último, es acompañada por el brazo de la maestra. El pañuelo le queda como bufanda. Ocurrió en Santiago del Estero. Lo retwitteó Biondini. El colegio San Miguel de Arcángel aprovechó la fecha patria del 9 de Julio para sacar chapa de su adoctrinamiento. ¡Ah!, pero no ese “adoctrinamiento” de los docentes que “hacían política con nuestros hijos” en la desaparición de Santiago Maldonado, por el cual el gobierno puso un 0800 para denunciarlo.

Para colmo, no solo que el párroco de la escuela dijo orgullosamente que “en el pueblo se sabe quiénes son las que están a favor del aborto”, en una clara demostración de persecución ideológica, sino que, aunque usted no lo crea, dijo que no iba a pagar el aborto con sus impuestos.

Es de público conocimiento que hoy un obispo gana en Argentina $46.800. Este “salario” es ajeno a cualquier trabajador. El decreto de este monto lo firmó Videla, el genocida. Aún hay más: la iglesia recibe subsidio del Estado por la educación privada. Es una tarea inminente la separación de la iglesia del Estado.

Hay quienes sentimos al ver el video de esa marcha, una gran similitud, casi idéntica, con la famosa escena de “Another brick in the wall” de 1979:

Organicemos la próxima batalla

Ellos se están organizando y ya empezaron las “cruzadas”. Nosotrxs conseguimos la media sanción con un millón de personas en las calles. Pero hoy tenemos que multiplicar nuestras fuerzas. La derrota del Medioevo va a fortalecer la lucha de las pibas.

Las mujeres organizadas y en las calles van a conseguir el derecho al aborto, pero también tienen la fuerza y la moral para tomar las demandas de todos los oprimidos y el pueblo pobre, para enfrentar el ajuste del Gobierno y los Gobernadores, inducido por el FMI. La marea verde llegó para quedarse. Los sismógrafos políticos ya anuncian un Tsunami para el #8A.



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