Historia UBA: Se posterga la reforma del plan de estudios por rechazo y críticas

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Ayer sesionó la Junta Departamental donde la gestión de la carrera y El Colectivo (PJ) tuvieron que descartar sus planes originales de votar una reforma que degrada nuestro título. Fuertes cuestionamientos de los estudiantes que se movilizaron y de la izquierda en la mayoría estudiantil.

¿Qué ocurrió?

En una semana, producto del descontento, las críticas y la presión estudiantil y de un sector de los graduados de la carrera, la gestión tuvo que dar dos veces marcha atrás con sus planes de reforma neoliberal del plan de estudios. El primer cambio fue cuando, de una reforma de la Licenciatura tal cual estaba prevista desde el año pasado, propusieron una “adecuación” del Profesorado que consistía en:

• Agregar la materia Psicología en el CBC reemplazando alguna de las siguientes materias: Economía, Antropología o Sociología.

• Incorporar un taller de “Enseñanza Superior” en lugar de una de las materias optativas del final de la carrera.

• Introducir un Seminario pedagógico obligatorio en lugar de los que se dictan habitualmente

• Aumentar la carga horaria en Didáctica Especial (la materia a cargo de la directora de la carrera ¡qué casualidad!), llegando a 60 horas cuatrimestrales.

Es decir, esta “adecuación” supone una quita de materias “de contenido” en el Profesorado para agregar materias pedagógicas, aquellxs que quieran también hacer la Licenciatura, deberán cursar las materias que se sacaron del Profesorado. Como todxs sabrán, en la carrera de Historia tenemos una “doble titulación” por la cual unx puede recibirse de Profesor/a y con apenas dos seminarios y la Licenciatura, se obtiene el otro título.

Que la gestión de la Facultad y la carrera ejecuten estas modificaciones no es casual. La pedagogía y la didáctica son la especialidad en la que se desempeña académica y políticamente la Decana Morgade. En este sentido, su propia carrera, Ciencias de la Educación, fue la primera en reformar el plan de estudios. Lo mismo para el sector de Finocchio que dirige Historia. Las materias que se pretenden agregar para obtener el título de profesor son aquellas que dictan los y las aliados de Morgade y Finocchio, o incluso hasta ellas mismas.

La reforma que propone Silvia Finocchio (directora de la carrera) distancia a los dos títulos porque hacen falta más años para recibirse de Licenciado/a una vez que se obtiene el título de Profesor/a. Lejos de ser un hecho aislado, este tipo de reformas ya se han aplicado (con los mismos métodos antidemocráticos) en Filosofía, Artes, Geografía y Ciencias de la Educación, y son auspiciadas por Graciela Morgade, que quiere terminar su segundo mandato habiendo reformado todas las carreras, por eso en el próximo tiempo irán por Antropología y Letras. Esta propuesta también fue apoyada por el claustro de “docentes” (porque en realidad agrupa SOLO a jefes de cátedra), la mayoría del claustro de graduados y la minoría estudiantil (El Colectivo, un frente que reúne a todas las agrupaciones estudiantiles del PJ).

Para decirlo resumidamente, estas adecuaciones son exigencias que hace el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional), el Consejo Superior de la UBA y la CoNEAU basándose en el antecedente de la menemista Ley de Educación Superior (LES) en sus resoluciones de 2007 y 2012, supuestamente para “validar” el título de las carreras. El CIN, por ejemplo, está compuesto por rectores de universidades privadas (además de las públicas y provinciales) y un Senador, es un organismo externo a la universidad, que hace exigencias burocráticas que violan la autonomía universitaria. Estos organismos, representan el avance neoliberal que existe desde hace décadas en la enseñanza universitaria, donde la oportunidad de desarrollarse en la investigación se vuelve un privilegio para pocos ya que son necesarias especializaciones (pagas, como son hoy los posgrados en la UBA). Mientras que para la gran mayoría de lxs estudiantes queda restringida su cursada a la formación docente, para luego trabajar precarizadxs, y que, si las cosas se dan como la gestión pretende: se egresarán con menos contenidos específicos de la carrera. Se trata del intento cada vez menos oculto de ajustar los contenidos de las carreras humanísticas y de las Ciencias Sociales, a las necesidades del mercado capitalista. A la vez que se imponen privatizaciones parciales pero sistemáticas del sistema pública universitario.

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¿Qué respondimos desde la izquierda?

Considerando que son varios los aspectos sobre los cuales se debía responder en la “propuesta de adecuación, como la inclusión o no de correlatividades, la carga horaria y contenidos mínimos (todos temas sobre los cuales no dicen ni una palabra, aunque fueron consultados al respecto de manera insistente por las y los estudiantes y docentes presentes en la sala) y como esta eventual “adecuación” a las resoluciones del CIN y el Rectorado ni siquiera fue traída por escrito, los representantes del Frente de Izquierda en la mayoría estudiantil, junto con las decenas de estudiantes movilizados que se encontraban presentes y en conjunto con la minoría de graduados, rechazaron de plano semejante extorsión. Definieron no votar ninguna adecuación a espaldas de la comunidad educativa y, por el contrario, volver a las clases, a las aulas, a desarrollar jornadas de discusión para debatir con estudiantes y docentes cómo encarar esta reforma necesaria.

Desde que se barajaba la idea de una reforma del plan de estudios (que creemos necesaria), en las asambleas Inter-claustros, tanto la mayoría estudiantil como las comisiones de base y un amplio sector de los docentes, hemos votado fundamentos básicos de funcionamiento.

1. Cualquier tipo de modificación en los planes de estudio afecta tanto a docentes como a estudiantes, por lo tanto, su discusión y reforma tiene que ser discutida y votada en asambleas Inter-claustros donde todas las voces de la carrera puedan expresarse y su voto valga lo mismo (abajo te dejamos un cuadro que muestra cómo está compuesta la antidemocrática Junta).

2. Ningún organismo externo a la universidad puede imponernos condiciones ni en el contenido, ni en la forma de nuestros planes

3. Negativa rotunda al alargamiento de la carrera y a la quita de materias de contenido

4. Queremos que existan orientaciones ligadas al Profesorado y a la Licenciatura sin que se pierda la doble titulación

5. Que se contemplen y fomenten las cátedras paralelas y que se garanticen condiciones mínimas de cursada (que se pueda cursar la misma materia en distintas franjas horarias y en ambos cuatrimestres).

6. Aplicación de la ESI

7. Incorporación de perspectiva de género

¿Cómo seguimos?

El retroceso de la gestión de la carrera demuestra que la movilización estudiantil tiene sus frutos. Además, habla de la necesidad de sostener y profundizar la organización estudiantil, junto a lxs docentes graduados que son los más precarizados de la carrera y quienes la sostienen a diario. Debemos continuar el segundo cuatrimestre con las instancias de debate y resolución democráticas, como las que ya tuvieron lugar el primer cuatrimestre.

La gestión de la carrera y El Colectivo propusieron suspender las clases la primera semana del 2° cuatrimestre y hacer una “Semana de la Historia” para discutir la reforma del plan. Nosotrxs, en cambio, planteamos que es fundamental que los debates de den durante las cursadas para garantizar la más amplia difusión para que en agosto se entere y se involucre en la reforma hasta el último ingresante de la carrera. Para eso, además, cada cátedra debe poner a disposición su campus virtual y la dirección del Departamento difundir por el propio mailing, lo contrario de lo que han hecho hasta ahora.

Algunas declaraciones posteriores

El consejero de la mayoría estudiantil Joaquín Moyano de En Clave Roja (Juventud del PTS + Independientes), planteó que: “No vamos a ser cómplices de esta extorsión que nos pretende imponer la gestión de la Facultad, a espaldas del conjunto de toda la comunidad educativa de la carrera de Historia y principalmente de los y las estudiantes que vienen manifestando en los debates que abrimos en diferentes cursadas su desconcierto y descontento con esta reforma. Se nos quiere imponer un tratamiento a las apuradas, apenas conociendo lo que quieren votar y las implicancias de ello. Pero sin dudas hay una cosa clara: la gestión de la carrera tiene como prioridad avanzar con los pedidos del Rectorado y de Yacobitti, el vicedecano de la UBA y miembro de Cambiemos. Lejos está de promover una verdadera reforma que contemple una solución para los principales problemas de nuestra carrera. Ante lo ya dificultoso que se vuelve sostener una cursada por la falta de oferta horaria, porque lo que cuesta estudiar y trabajar para la mayoría, la gestión quiere convertir la cursada de la carrera en casi una misión imposible, afectando la doble titulación. Porque se alarga la cursada para aquellos que quieren recibirse de Licenciados y de Profesores. Con esta “adecuación” pretenden que les firmemos un cheque en blanco para luego avanzar en una sucesión de reformas que muestren hacia afuera un falso consenso de toda la comunidad educativa de Historia”.

En diálogo con La Izquierda Diario, agregó: “Se vio en los ‘90 y lo vimos hace poco con la UniCABA. Una reforma que pretendía ‘mejorar la calidad de los profesorados’ en realidad tiene el objetivo de cerrarlos. Los y las estudiantes aprendimos: la insistencia de la gestión en discutir esto entre cuatro paredes, a las apuradas, ocultando información y sin discutirlo abiertamente con toda la carrera es porque nada bueno trae para la mayoría. La reforma que quieren hacer no contempla un aumento presupuestario y no termina con la precarización sobre la que se sostiene nuestra carrera. No es más que una reforma que trae más ajuste y profundiza la miseria de lo posible que exige el Rectorado y a la cual las gestiones kirchneristas no han hecho más que acoplarse en todos estos años que llevan como conducción de la Facultad.”

Finocchio cambia de planes, pero sigue manejando El Colectivo

Frente al rechazo que presentó la reforma, las autoridades propusieron reafirmar su rumbo: seguimos sin proyecto de reforma para la Licenciatura, pero postergaron el debate y la votación de la “adecuación” del Profesorado que querían imponer. La directora, señaló que la adecuación a los lineamientos del CIN y la UBA se van a realizar, pero se comprometió a informar a toda la comunidad educativa de Historia, sobre la reforma para la cual fijó un plazo de dos años.

El Colectivo (Nuevo Encuentro, La Mella, Protagonistas y La Cámpora) en la representación de la minoría estudiantil, una vez más cumplieron el rol de “soldados” ya que se encargan de lavarle la cara a la gestión de la carrera y de la Facultad. Plantearon que se trataba de una “verdadera democratización” y que era responsabilidad de las representaciones estudiantiles difundir la información de la reforma (argumento por demás curioso siendo que no había ni hay ningún documento público que haya llegado a algún miembro de la comunidad educativa de Historia). Y en lugar de defender las resoluciones de la última Asamblea Inter-claustros, que en noviembre del año pasado definió un cronograma en una instancia mucho más democrática que la Junta Departamental y que estipulaba que la decisión de la reforma pasaría por canales ajenos a ese espacio, El Colectivo se sumó a votar con la gestión para avanzar en las primeras reformas pedagógicas y luego un lapso de dos años para modificaciones estructurales. Con esa definición también le da la espalda a las resoluciones de la última asamblea de estudiantes de la carrera de dos semanas atrás. La rosca electoral, para El Colectivo, vale más que los intereses de las mayorías en Filosofía y Letras.

Al contrario, los consejeros de la mayoría estudiantil se retiraron de esa votación como forma de denuncia, ya que no representaba ninguna democratización y se insistía en desconocer las discusiones sobre los verdaderos problemas de la carrera que se están dando en los cursos (Didáctica especial, Historia de América I y III, Historia Medieval, Historia Argentina II) e instancias de base como la Comisión de Estudiantes de Historia. Como planteó un representante de la minoría de graduados en la Junta, el año pasado se había votado un cronograma mucho más democrático, que establecía una discusión durante todo el año y que la definición de cualquier reforma no pasaría por la Junta Departamental, sino por instancias representativas de toda la carrera con voz, voto y poder resolutivo. Esto fue rechazado por los apuros de la gestión en adecuarse a las exigencias del Rectorado.

Además, durante las últimas semanas ante el debate abierto en los cursos la mayoría estudiantil y el Centro de Estudiantes impulsaron discusiones y propuestas que luego serían difundidos por el CeFyL, y que poco tienen que ver con lo discutido y votado en esa Junta.

“Si no hay claridad, la comunidad educativa no puede aprobar nada. Y están ocultando información: tanto es así que la propia gestión del departamento fue la que se negó a difundir documentos elaborados por todos los claustros por las vías del departamento cuando se le solicitó y desconoció completamente lo resuelto por la segunda Asamblea Inter-claustros realizada el año pasado, que planteaba una alternativa mucho más participativa. No puede ser que este espacio sea quien decida sobre miles de estudiantes y cientos de docentes. Nosotros vamos a seguir impulsando debates que lleguen hasta el último estudiante de la carrera y ahí tomaremos definiciones de forma conjunta, demande el tiempo y la dedicación que demande”, concluyó Moyano.

Por su parte, la presidenta del Centro de Estudiantes, Guadalupe Oliverio, declaró: “Esta reforma a escondidas no viene sola. Lo mismo está desarrollando la gestión de la Facultad en Letras y Antropología. Esto tiene que ver con introducir reformas de corte neoliberal en nuestras carreras. Algo que la gestión y El Colectivo no dicen, es que el título de grado se degrada cada vez más por el recorte de contenidos en la cursada y la necesidad de reponerlos con los cursos de posgrado ¡que terminan siendo pagos! ¡Con lo que nos cuesta mantener la cursada en medio de la crisis! ¡Haciendo malabares entre trabajar y estudiar! ¡Están queriendo hacer negocios con nuestra educación! Necesitamos una reforma de nuestros planes de estudios que son totalmente arcaicos. Pero a nosotras y nosotros no nos mueven las prioridades que impone Cambiemos, no vamos a serles funcionales. Lo que importa son las necesidades y reclamos estudiantiles como el aumento presupuestario, los horarios de cursadas en todas las franjas horarias, que haya perspectiva de género transversal a las materias y la ESI, el respeto por las cátedras paralelas, y las rentas para todos los docentes “ad honorem” e inadecuados, apertura de concursos, y la lista podría seguir.”



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