Hospital Garrahan: no hagan de nuestra salud una ganancia, es necesario defenderla

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El ajuste, la corrida cambiaria y el alza en el dólar también llegó a los hospitales públicos. Esto se ve en el aumento de la población, el faltante de personal y la negativa de nación en entregar los insumos para los más chiquitos.

Como trabajadoras de la salud, todos los días escuchamos por parte de los pacientes “mi obra social no me quiere dar nada y ya no sé qué hacer, una silla de ruedas hace 1 año que la estoy pidiendo”, “la medicación oncológica la obra social me dijo que no me la puede dar porque la droguería no la tiene en el mercado, el laboratorio está esperando a ver qué pasa con el dólar”, o los ejemplos de los mismos trabajadores que entre ellos surge la solidaridad, donde hacen colectas para ayudar a pagar todos los meses una medicación.

Hay miles de anécdotas que frente a la crisis aumenta, como aumenta la impotencia de aquellos padres que traen a sus hijos al Hospital Garrahan, sin respuesta de los fondos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con respecto a brindar medicación, insumos, leche, o una habitación, mientras sus hijos realizan los controles para el tratamiento de su patología de base.

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Los padres se acercan con ojos llenos de bronca, buscando alguna respuesta que se le pueda dar, pero muchas veces uno piensa: ¿qué respuesta mejor le puedo dar que salir a las calles y luchar? U otra respuesta es que la crisis tampoco la generó su pequeño que está luchando por tener una mejor vida, ni esos padres que se ponen al hombro y recorren ministerios, consultan abogados, golpean puertas y no se quedan de brazos cruzados frente a estas burocracias que controlan nuestra salud.

Con la salud de nuestros niños, no

En la página oficial del Hospital Garrahan, se publican los siguientes datos: “en total se llevaron a cabo 12.678 intervenciones quirúrgicas de alta complejidad en 2017. Además se atendieron más de 600.000 consultas y se realizaron 121 trasplantes e implantes. Estas cifras convierten al Hospital Garrahan es uno de los centros de salud pública infantil de alta complejidad más activos del mundo”.

Lo que posa de ser un orgullo en el gigante pediátrico, en realidad esconde que a esa atención de primera, la mantienen las y los trabajadores de la salud que continuamente pasan horas, hasta días en el hospital, porque es a los médicos, enfermeros, trabajadores sociales, a todo el personal que le interesa la salud de los niños, no a los funcionarios o a su dirección.

Los directivos del Hospital, como parte del plan del gobierno de poder llevar a cabo el ajuste, vienen preparándose para cesantear trabajadores. Hace dos meses dejó a tres trabajadores en la calle, uno de ellos con 28 años de antigüedad y otra despedida se encuentra embarazada. Dan acuerdos paritarios miserables y los trabajadores terminan teniendo más de un trabajo o haciendo horas módulos llegando a realizar largas jornadas porque el sueldo no les alcanza. Hoy en día cuando se recorre el hospital, se ve al personal sobrecargado, los consultorios externos explotan de niños que esperan ser atendidos, pero el aumento de personal para no sobrecargar sería gastar de más para el gobierno.

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Lo que suena una paradoja cuando se achica el presupuesto en salud y lejos estamos de nuevos cargos para poder dar respuestas a las enfermedades pediátricas. ¿La idea del gobierno es ajustar en la salud? Esto significa pauperizar la vida de cientos de miles que se atienden en la salud pública, queriendo mantener una salud privilegiada mediante las prepagas, a las que sólo pueden acceder algunas castas privilegiadas. Entonces, ¿a quién le importa la salud de los más pequeños?

Lo que el fondo se lleva, la salud lo padece

La crisis que atraviesa el actual gobierno de Cambiemos y que pretende que la pague el pueblo trabajador, se ha visto profundizada con el préstamo realizado al nefasto FMI. Mauricio Macri comprometió a bajar el déficit fiscal al 2,7 % del PBI, y a 1,3 para el próximo año, lo que implica un gran ajuste en los servicios básicos como lo son la salud y la educación.Pero el peronismo tampoco dio una solución de fondo a esta crisis de la salud pública, es notable que ha habido un deterioro progresivo, también debido a los continuos bajos presupuestos durante años. El financiamiento público es insuficiente y se han agravado la brechas de desigualdad, acceso y calidad de una provincia o de un municipio a otro.

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Entre lo que ya se ha pagado de la deuda más lo contraído en este año, se calcula que se destinan en promedio anual unos U$D 65.000 millones. Con esa magnífica cifras se podrían haber construido 2.270 hospitales de alta complejidad, totalmente equipados con 10 quirófanos, o su equivalente a 3.200 hospitales de complejidad media con 300 camas y 21 mil metros cuadrados.

En lo que respecta al Hospital Garrahan, se podría haber incrementado 398 veces su presupuesto. Por esto vemos necesario no pagar la deuda. El círculo vicioso de la deuda sólo nos lleva a una encrucijada: familias en la calle que asisten al sistema público de salud, hospitales desbordados de pacientes y trabajadores sobreexplotados sin los insumos necesarios por el bajo presupuesto destinado a salud y en muchos casos, sin sus compañeros porque fueron despedidos.

Una pelea y una salida: organizados por la salud pública y de calidad

La fuerza que tenemos los trabajadores en las calles es innegable, puede hacer torcer el brazo de los planes ajustadores del gobierno. Así se vio en el Hospital “El Cruce” de Florencio Varela, donde luego de un abrazo la gobernadora Vidal retrocedió en su política de achicamiento del presupuesto para el hospital. Y ni hablar de la marea verde que demostró en la puerta del Congreso que la presión desde las bases dio el empuje para la media sanción por el derecho al aborto, una cuestión que también es de salud pública. Una conquista por la cual las mujeres venimos luchando hace varios años y sabemos que ningún gobierno nos lo va a dar. Ya se vio en el gobierno K donde también fue negado durante 12 años.

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Desde la Agrupación Marrón Clasista, nos proponemos pelear por un sistema único de salud pública, gratuita y de calidad. En cada asamblea y acción proponemos que se aumente el presupuesto destinado a la salud, porque es un derecho elemental al que toda la población debería acceder y no una ganancia al estilo de las prepagas de salud.

Nuestra pelea es por integrar los hospitales y centros de salud y que sean controlados por los propios trabajadores, quienes mejor conocemos su funcionamiento, al poner a diario nuestro cuerpo en la salud. Como así también que se nacionalice la producción de medicamentos y se termine con el lucro de los laboratorios.

Esa es nuestra pelea.



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