Huelga mundial por el clima: un llamado urgente por nuestro futuro

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En el marco de la semana mundial de acción climática, el PTS en el Frente de Izquierda – Unidad marchará este viernes 27 de Plaza de Mayo al Congreso para acompañar el reclamo de la nueva generación de jóvenes luchadores.

Estamos en la Semana por el Futuro, con la que jóvenes, trabajadores y científicos tratan de alertar y sumar a más sectores para enfrentar la crisis ecológica y climática. Pasan los Gobiernos y las multinacionales tienen todo tipo de beneficios para poder avanzar en la explotación de la naturaleza, atentando contra nuestras vidas.

En Buenos Aires marcharemos el viernes 27 de Plaza de Mayo al Congreso en la llamada Huelga Mundial por el Clima.

El consenso científico identifica a la economía mundial, dirigida por un puñado de ricos y Estados imperialistas, como responsable de alterar un complejo ciclo natural que tardó millones de años en evolucionar. Advierten que desde 1880 la temperatura media de la Tierra ha subido casi 1 °C, acelerándose en la etapa neoliberal. Aún estudios conservadores como el del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU reconocen que las emisiones de gases contaminantes tendrían que reducirse en un 45 % para 2030 con el objetivo de no llegar al llamado “punto de no retorno” del calentamiento global -1,5 °C-, que, si se sobrepasa, implicaría el aumento del nivel del mar, fenómenos meteorológicos extremos y escasez de alimentos. La gravedad es clara.

Pero hay esperanza, y es la juventud la que está alumbrando el camino. Tras el llamado de Greta Thunberg, referente estudiantil sueca de 16 años, y su movimiento Fridays for Future ya han protagonizado tres huelgas climáticas globales, la última con más de cuatro millones en las calles, como vimos el pasado viernes, enfrentando en ocasiones la represión de los Gobiernos.

En Argentina, décadas de saqueo y explotación irracional de la naturaleza nos han llevado a experimentar el drama de los agrotóxicos, el hundimiento económico de pueblos cordilleranos expoliados por la megaminería, la persecución al pueblo mapuche en favor de terratenientes y petroleras imperialistas, los cuerpos enfermos por la industria contaminante y el abandono de los más pobres por la desidia capitalista que contamina la cuenca Matanza-Riachuelo. Es la expresión nacional de la crisis ecológica mundial.

En el país también hay luchadores que resisten desde hace años este modelo extractivista, como las docentes de pueblos fumigados, las asambleas por el agua de Mendoza y los recicladores urbanos que ahora enfrentan la importación de basura sin control de peligrosidad decretada por Macri. Madygraf bajo gestión obrera socorrió a vecinos de Las Tunas en inundaciones por la crisis de los humedales, sufrió la represión junto a los trabajadores rurales de la UTT que luchan por otro modelo agroalimentario y abrió sus puertas a colectivos como No a la Mina.

A todos ellos ahora se suma una nueva generación de jóvenes, inyectando renovada energía a las luchas socioambientales.

Ante este escenario, ¿qué podemos pedirles a los candidatos presidenciales? ¿Y a quienes, como yo, se postulan al Congreso? Una medida urgente y elemental: en los debates no puede estar ausente la opinión de cada uno sobre el extractivismo y la crisis climática.

La nueva ley de financiamiento de partidos políticos -votada por Cambiemos y sectores del peronismo como Sergio Massa- permite que estas empresas puedan sostener directamente las campañas de partidos tradicionales. ¿A cambio de qué? De seguir con la megaminería, el fracking y la contaminación en Vaca Muerta (custodiada ahora por Gendarmería), el agronegocio y sus fumigaciones con pesticidas. No por nada Macri y Alberto Fernández tildaron de “irresponsable” y “desmedido”, respectivamente, el fallo judicial que limita las fumigaciones a mil metros de zonas habitadas en Entre Ríos.

Sectores imperialistas como la ONU y sus foros que no comprometen ni resuelven nada son impotentes a la hora de hacer frente a la crisis del cambio climático. Nada conseguiremos de Parlamentos y Gobiernos si no ganamos a millones para esta enorme pelea. Nuestros enemigos, como Barrick, Monsanto y Chevron, grandes aliados de Macri y gobernadores, son muy poderosos. El movimiento juvenil, junto a la comunidad científica que denuncia desde hace años, mostrarán toda su fuerza si se unen en una lucha anticapitalista desde cada escuela y universidad junto a pueblos originarios, campesinos, el poderoso movimiento de mujeres y la clase trabajadora para una salida de fondo a esta crisis. Es necesario cuestionar la matriz energética actual, prohibiendo el fracking y otras técnicas extractivistas, para avanzar en el desarrollo de energías limpias y renovables, y en que la clase obrera pelee por estas demandas en sus sindicatos.

La juventud que se movilizará esta semana en varios países no le debe nada a este sistema, no tiene nada que perder y, en cambio, literalmente tiene “un mundo por ganar”. Esa también es nuestra causa.

* Este artículo fue publicado originalmente en Infobae el miércoles 25 de septiembre.



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