Humedales: Auditoría General de la Nación detectó irregularidades en la Secretaría de Sergio Bergman

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El organismo no pudo localizar los expedientes de 20 humedales declarados sitios Ramsar (de un total de 23). “Estas acciones representan una restricción significativa de la información”, advirtió.

El pasado 11 de junio la Auditoría General de la Nación (AGN), organismo que asiste técnicamente al Congreso de la Nación en el control del estado de las cuentas del sector público, dio a conocer un informe en el que exponía sobre las irregularidades y los preocupantes resultados en el desempeño de instituciones encargadas de la protección y conservación de los humedales en el territorio argentino.

Los organismos auditados (entre el 1° de enero de 2015 y el 31 de diciembre de 2017) fueron la Dirección de Gestión Ambiental y Recursos Hídricos y Acuáticos, perteneciente a la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Sergio Bergman, y la Administración de Parques Nacionales (APN) de Eugenio Bréard.

La Dirección Nacional de Gestión Ambiental tiene como una de sus tareas “fomentar la identificación, conservación y uso sustentable de los humedales”, sin embargo, según el informe de la AGN, “no logró localizar los expedientes durante todo el período de trabajo de la presente auditoría por lo que no se pudo realizar un análisis de las acciones realizadas”.

Además, el organismo advierte que “estas acciones representan una restricción significativa de la información disponible al público afectando la libre disponibilidad de información ambiental requerida por la Ley 25.831 y genera un incumplimiento al deber de guarda de la información pública a su cargo”.

Humedales de importancia internacional bajo la convención Ramsar

La Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional (Ramsar) describe a los humedales como “las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros”.

En la Argentina existen aproximadamente 600.000 km2 de humedales, lo que representa el 21,5 % del territorio nacional. Estos ecosistemas son una muestra de importante biodiversidad siendo, además, reconocidos a nivel internacional como hábitats importantes para las aves. Cumplen un rol fundamental en la regulación y purificación del agua, reducen el riesgo de inundaciones, contribuyen a mitigar el cambio climático, proveen sustento y recreación. También resguardan importantes muestras de patrimonio cultural, arqueológico e histórico

Del total de humedales existentes en el territorio argentino, muchos de los cuales aún se encuentran en proceso de identificación, 23 han sido declarados Sitio Ramsar. La AGN requirió el acceso a los expedientes de estos humedales, pero sólo obtuvo acceso a 3 de ellos.

Según se desprende del informe, la “Dirección de Gestión Ambiental y Recursos Hídricos y Acuáticos no logró localizar los expedientes durante todo el período de trabajo de la presente auditoría por lo que no se pudo realizar un análisis de las acciones realizadas como autoridad de implementación en relación al Procedimiento de inclusión y evaluación de 20 sitios Ramsar en la Lista de Humedales de Importancia Internacional”.

La DNGAAyEA tiene como una de sus tareas “fomentar la identificación, conservación y uso sustentable de los humedales, y monitorear el manejo de los sitios que integran la lista de humedales de importancia internacional, en coordinación con las jurisdicciones correspondientes, y según lo establecido por las leyes N° 23.919 y 25.335”.

Sin embargo, la información provista por este organismo presenta inconsistencias e insuficiencia en algunos casos. La falta de información no permite contar con información actualizada de cada sitio Ramsar, dificulta su monitoreo e impide realizar un seguimiento y conocer la existencia de modificaciones en las condiciones ecológicas de los humedales.

Además, el informe advierte que esta situación representa una restricción al acceso y resguardo de la información pública.

En tanto los humedales dentro de la categoría Ramsar bajo jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales también se ven afectados por la falta de planes de manejo o su falta de actualización en cuatro de esos parques y la falta generalizada de personal suficiente para su cuidado.

El inventario nacional de humedales que aún no se realiza

Desde el 2012 Wetlands International, la única organización sin fines de lucro a nivel mundial dedicada a la conservación y restauración de humedales, viene impulsando un proyecto de Ley de presupuestos mínimos para la protección y uso racional y sostenible de los humedales de la Argentina, pero tras idas y vueltas el proyecto aún no prospera. El inventario nacional de humedales es una herramienta fundamental para su conservación y gestión.

Según el informe de la AGN, “las acciones para inventariar la totalidad de humedales en territorio argentino llevan más de 15 años de desarrollo y aún no se han concluido. Este instrumento es esencial para la elaboración y la aplicación de políticas de conservación, por lo que su conclusión debe ser prioritaria para la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable”.

La Dirección Nacional de Gestión Ambiental, responsable de desarrollar el inventario, informa que a la fecha de esta auditoría se ha concretado y publicado el nivel 1 del mismo: “Regiones de Humedales de la Argentina”. El año 2021 fue adoptado como fecha límite de finalización del inventario faltando aún completar los niveles 2 y 3. El presupuesto nacional no tiene partida específica que asigne fondos para la realización del inventario.

Qué no han hecho los organismos responsables

Según las conclusiones de la auditoría, poco han hecho las instituciones responsables del cuidado y gestión de los humedales de Argentina. En cuanto al trabajo conjunto entre los distintos organismos: “La DNGAAyEA no ha desarrollado acciones de coordinación regulares para impulsar actividades de conservación y fomentar el uso sustentable de los humedales. Durante el período auditado no hay evidencia de un trabajo conjunto entre la DNGAAyEA y la Comisión Nacional Asesora para la Conservación y Utilización Sostenible de la Diversidad Biológica (CONADIBIO)”.

Sobre la evaluación del estado de los humedales, “la DNGAAyEA no ha desarrollado un sistema de evaluación y monitoreo que permita establecer el estado de conservación, ni relevar la dinámica y los cambios en las condiciones ecológicas de los humedales (Recomendación COP 2.3)”.

Mientras, la Administración de Parques Nacionales “no ha incluido, para la totalidad de los sitios Ramsar bajo su jurisdicción, estrategias y acciones concretas de conservación de los humedales en los Planes de Gestión y los Planes Operativos Anuales de las áreas protegidas que contemplen expresamente el compromiso internacional asumido. Esto implica considerar las directrices y lineamientos establecidos en las Resoluciones y Recomendaciones COP”.

Tras las leyes de glaciares y de bosques, la ley de humedales vendría a complementar la protección alcanzada con mucho esfuerzo y lucha, como una herramienta necesaria para conservar ecosistemas frágiles y únicos, a pesar de no implementarse como corresponde. Los humedales son tierras codiciadas por especuladores inmobiliarios y empresarios mineros. En ese sentido, las irregularidades en las dependencias de Bergman y Bréard forman parte de una política de Estado que ve en la destrucción de estos ecosistemas una oportunidad de negocio a pesar de los daños irreparables al ambiente y los seres humanos que habitamos y dependemos de él.



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