Iglesia evangélica: golpean puertas en el Congreso, pero se las abre Magario en La Matanza

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Mientras en los pasillos del Congreso representantes de la Iglesia evangélica golpean puertas para tejer alianzas en contra de la legalización del aborto y la ESI. En La Matanza, la intendenta Magario les abre las puertas voluntariamente creando la Subsecretaría de Culto.

Hay un dicho popular que dice que cuando una puerta se cierra, muchas otras pueden abrirse. En general son cosas que se repiten pero es difícil comprobar su certeza. Sin embargo encontramos un ejemplo más que concreto.

Hace unos días, la periodista Soledad Vallejos daba a conocer, en el diario Página12, el nombre de una persona que desde el año pasado se dedica a recorrer los despachos de legisladores de todos los espacios políticos en el Congreso. De acuerdo a la publicación, su tarea es golpear puertas y sumar consensos, es decir buscar aliados en su cruzada para que el aborto no se legalice, deje de aplicarse el protocolo ILE y la ESI no llegue a todas las escuelas del país.

Luciano Bongarrá es su nombre y es el referente local de “Parlamento y Fe”. Una de las varias alas que se congregan en ACIERA ( Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina) y el encargado de “tan noble misión”.

Como decíamos al comienzo, cuando se cierra una puerta, hay otra esperando para abrirse. Y si bien es importante señalar el lobby que tejen estos sectores evangélicos dentro de los pasillos del Congreso . No menos importante son las puertas que se le abren voluntariamente desde el poder político.

Es el caso de Verónica Magario, actual intendenta de La Matanza, candidata a vice gobernadora de la provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos.

Magario, que gobierna el distrito más grande de la provincia tuvo un primer acercamiento con este sector cuando el año pasado mediante una ordenanza municipal instauró el 31 de octubre como el “Día de las iglesias Evangélicas”.

Pero ese gesto se transformó en algo más concreto e institucional. La intendenta creó la Subsecretaría de Culto y nombró en ese cargo a Gabriel Ciulla, un referente dentro de las organizaciones evangélicas.

La iglesia evangélica en nuestro país, hasta no hace mucho tiempo, era un culto bastante más reducido en cuanto a sus feligreses respecto de la iglesia católica.

De a poco el evangelismo fue ganando espacios no solo en la televisión, o en teatros adaptados ad-hoc, sino también a nivel territorial, disputándole ese espacio a la iglesia católica.

El año pasado, durante el debate por la legalización del aborto, el avance de los evangelistas en cuanto a territorio y poder político fue notorio. Sin dudas un avance que no se puede soslayar, sobre todo por el carácter de sus exigencias: no a la legalización del aborto, no a la ley de Educación sexual integral (ESI). En definitiva un regreso al conservadurismo que viendo el alcance del poder que detentan es peligroso.

En la provincia es muy importante el rol de contención territorial que juega, hoy principalmente, la iglesia evangélica. Es por eso que la propia gobernadora Vidal también tejió su alianza con ACIERA al alinear a su tropa legislativa e impedir que los senadores aprobaran la implementación de la ley de Educación Sexual Integral.

Pero así como Bongarrá no cesa en su tarea de ir a golpear la puerta de los despachos, la actual intendenta de La Matanza, Verónica Magario, las abre voluntariamente al movimiento evangélico dándole además, no solo un lugar en su gobierno, sino el poder suficiente como para manejar un organismo estatal.



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