Incómodo ante el 8M, el antiderechos Francisco no pudo evitar un sincericidio

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Dijo que si la Iglesia sueña con “un futuro de paz”, debe “dar espacio a las mujeres”. Intranquilidad vaticana ante el movimiento mundial de las herederas de las “brujas” que quemó la Sagrada Inquisición.

Jorge Bergoglio recibió este viernes en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico a una delegación del Comité Judío Americano. Allí aprovechó la fecha para lanzar una polémica definición que bien podría considerarse un sincericidio.

Según informó la Agencia Informativa Católica Argentina, el papa hizo una reflexión sobre “la importancia de la mujer como hacedora de paz”.

“Si amamos el futuro, si soñamos con un futuro de paz, debemos dar espacio a las mujeres”, dijo el monarca del Vaticano. Y agregó que “cultivar buenas relaciones fraternales a través del tiempo es un regalo y al mismo tiempo un llamado de Dios”.

Como para que no queden dudas de su valoración sobre la mitad de la humanidad, Bergoglio dijo que “la mujer es la que hace hermoso el mundo” y “lo mantiene vivo”. Afirmó que “la paz es una mujer” y por eso “el sueño de paz se realiza mirando a la mujer. No es por casualidad, que en la historia de Génesis, la mujer es sacada de la costilla del hombre mientras duerme. La mujer, se origina cerca del corazón y en el sueño, durante los sueños”.

El papa no aprovechó la oportunidad para pedir perdón a las mujeres de todo el mundo por la quema masiva de “brujas” a cargo de la Sagrada Inquisición Católica Apostólica y Romana durante los siglos de la Edad Media.

Tampoco aprovechó la fecha emblemática para reconocer que la institución que conduce es una férrea defensora de la restricción de derechos de las mujeres, como la prohibición de la interrupción voluntaria del embarazo para que puedan decidir sobre sus propios cuerpos, o el combate público a que parejas lesbianas tengan el mismo acceso a condiciones legales que cualquier otra.

Todas esas cruzadas antiderechos son una política cotidiana del Sumo Pontífice y su cohorte de obispos, curas y monjas, desarrollada a través del lobby político-parlamentario y de los múltiples lazos económicos entre la Iglesia y muchos Estados del mundo.

Para no hablar de la legitimación hecha y derecha por parte de la Iglesia católica (y de otras religiones, claro) de las desigualdades económicas, institucionales y políticas que tienen a las mujeres como damnificadas directas y a muchos dignos varones fieles a Dios como principales beneficiarios.

Bergoglio quiso aprovechar el Día Internacional de la Mujer para quedar bien con sus seguidoras. Pero, como no podía ser de otra manera, dejó en claro que para los dinosaurios a los que conduce esa media porción de la humanidad siempre deberá tener un lugar subordinado a la otra mitad, los varones.

Eso sí, hay que darles un poco más de espacio, no vaya a ser cosa que avancen tanto y terminen poniendo en riesgo tantos privilegios otorgados por el Santo Patriarcado.



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