Indignante: en el Gran Córdoba, la pobreza alcanza al 36,5 % de la población

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La cifra es 6 % más alta que en el segundo semestre del 2018. La indigencia llegó al 7,9 %.

El informe de la incidencia de la pobreza y la indigencia del INDEC es lapidario: la pobreza en Argentina llegó al 32 % de la población, volviendo a los niveles récord con los que empezó la gestión de Mauricio Macri.

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En el Gran Córdoba, la pobreza alcanza al 24 % de los hogares y al 36,5 % de la población, siendo el sexto aglomerado con más porcentaje de personas pobres de los 31 medidos por el Instituto. Son 563.956 personas.

La cifra es 2 puntos mayor que en el segundo semestre del 2017, cuando alcanzó el 34,2 %, y 4 puntos superior a la del primer trimestre del 2018, cuando la pobreza bajó a 30,3 %.

Desde el segundo semestre del 2017 al mismo periodo del 2018, hay 38.393 personas más que no llegan a cubrir la canasta básica total.

Sin embargo, la cantidad de personas indigentes aumentó todavía más. Entre el segundo semestre del 2017 y el segundo semestre del 2018 hay 41.242 personas más que no pueden pagar ni siquiera la canasta básica alimentaria. Según el INDEC, son 122.514 personas.

Datos provinciales

Este miércoles, la Dirección General de Estadística y Censos de la provincia dio a conocer los resultados del operativo “Monitoreo de Condiciones de Vida – MCV” correspondiente al segundo semestre del 2018. Este operativo contempla una población mayor que el INDEC (1.637.982 personas) y releva el impacto de los planes no monetarios del Gobierno de la Provincia de Córdoba en los hogares pobres e indigentes.

El resultado es de 33,7 % de pobreza (552.000 personas) y 6,8 % de indigencia (110.000 personas), un aumento del 3,8 % y 2,5 % respectivamente en comparación al mismo periodo del año anterior. “En el segundo semestre del 2018 se observa un crecimiento de la pobreza y de la indigencia explicado principalmente por el efecto de la inflación en la economía doméstica y, en segundo lugar, por mermas de ingresos en los hogares. Este contexto generó el ingreso a la pobreza a nuevos hogares y el deterioro de la situación económica de aquellos que ya se encontraban en esa situación”, destaca el informe.

Según el Monitoreo el 95,8 % de las personas en situación de indigencia y el 90,6 % de las personas en situación de pobreza residen en hogares beneficiarios de al menos uno de los planes no monetarios relevados. También se resalta, cínicamente, que “los planes no monetarios relevados en la encuesta lograron sacar de la condición de indigencia a 30.000 personas y de la condición de pobreza a 17.000 personas”. Considerando estos planes, la pobreza desciende al 32,7 % y la indigencia al 5 %.

Estas cifras, por más que el oficialismo las use para disfrazar la realidad, dan cuenta de la miseria de la política de asistencia social del Gobierno.

No nos resignamos, queremos dar vuelta la historia

El escandaloso deterioro social de las condiciones de vida de la clase trabajadora tiene como responsable la política económica del gobierno nacional de Mauricio Macri y de Juan Schiaretti en la provincia. El resultado es una fuerte pérdida del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, como también a un salto en la desocupación y en la superexplotación de los trabajadores.

En Córdoba, el desempleo llega al 9,2 % y salta a más del 15 % entre los jóvenes. El empleo no registrado es del 42,8 %, pero trepa a más del 60 % entre los jóvenes (según cifras del primer trimestre del 2018). El dato más impactante del último informe de la Secretaría de Trabajo es la de demanda de empleo: un 32,2 % de la población activa, ocupada o desocupada, busca trabajo.

Para terminar con estas condiciones de hambre y desocupación, es necesario enfrentar a los gobiernos que las generan. Mientras millones no tienen qué darle de comer a sus familias y el FMI aprieta las tuercas del ajuste, los grandes empresarios del campo y la industria, los especuladores financieros y los bancos siguen ganando fortunas.

Es urgente en primer lugar que los gremios y centrales sindicales se pongan a la cabeza de organizar un plan de lucha para derrotar este verdadero saqueo, pero también es necesario construir una fuerza de los trabajadores, las mujeres y la juventud que pueda imponer una salida propia para no pagar una vez más la crisis que no generamos.



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