Inflación: el 3,1 % en mayo que festeja Macri es otro duro golpe al bolsillo

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El Indec informó el jueves un aumento de precios de 3,1 % en mayo. Con un segundo mes consecutivo de bajas Sanderis opinó que “están dadas las condiciones para que continúe bajando”.

El Índice de Precios al Consumidor aumentó 3,1% en mayo, según, informó el jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El aumento del costo de vida dado a conocer ayer estuvo en línea con lo que estimaban las consultoras.

Por cuarto mes consecutivo la inflación se ubicó arriba de 3 % (en enero fue la última vez que se ubico por debajo de ese umbral, informando un alza del IPC de 2,9 %). Pero desde el Banco Central prefirieron subrayar la segunda baja mensual consecutiva en el ritmo de aumento de los precios, dado que en nivel de mayo se ubicó por debajo del 3,4% de abril y del 4,7% de marzo.

“Creemos que la inflación va a seguir bajando”, dijo Guido Sandleris, el presidente del Banco Central. Es algo que ya había afirmado a comienzos de año, cuando resultó desmentido por la aceleración del aumento de precios.

Con este aumento, impulsado por las subas en alimentos, combustibles y salud, la inflación minorista acumuló un suba de 19,2% desde diciembre y 57,3% en los últimos doce meses.

Macri lo hizo, otra vez

Que los precios continúen aumentando arriba de 3 % mensual, es más destacable aún considerando la fuerte caída de la economía. También llama la atención la persistencia a pesar de que mayo fue un mes de calma en la cotización del dólar, a diferencia de los meses anteriores.

Por donde sea que se la mire, el alza del IPC dada a conocer ayer, nos remite, como en meses anteriores, a decisiones tomadas por el gobierno de Macri que golpean duramente contra el bolsillo del pueblo trabajador.

De acuerdo al Indec, dentro de las categorías en las que se compone el índice, el mayor aumento ocurrió en los precios regulados (3,7 %). En cambio, los de los productos estacionales subieron 0,6 %; y el llamado IPC-Núcleo (que considera el resto de los rubros no incluidos en los anteriores) aumentó 3,2 %.

Entre los rubros que lideraron los aumentos, se encuentran Salud (5,1 %); Transporte (3,5 %), y Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (4 %). En todos estos rubros, el gobierno fija directamente los precios o da el visto bueno para que se apliquen aumentos (como es el caso de la salud prepaga).

Entre los rubros que más aumentaron, a los ya mencionados le siguen Prendas de vestir y calzado (3,4 %), Educación (3,3 %), y Equipamiento y mantenimiento del hogar (3,2 %).

En abril, y luego de que la inflación alcanzara 4,7% en marzo, el Gobierno lanzó una serie de medidas para detener el alza de precios, como el congelamiento de las tarifas de servicios y transporte por seis meses. Pero esto no revirtió el efecto de decisiones ya tomadas, que siguieron imponiendo alzas.

En lo que va del año, y con una inflación de 19,2%, el rubro Educación acumuló un incremento de 26,5%; Alimentos y Bebidas 21,6 %; Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, 20,7 %; , 26,5 %; Salud, 19,2 %; Restaurantes y hoteles 19,3 %, y Transporte, 17,8 %.

La región del Noroeste mostró el mayor aumentó en mayo, 3,9 %; y la de Cuyo, el menor, 2,9 %.

Fuegos de artificio hasta las elecciones

El único “plan” que tiene el BCRA para controlar la inflación (o más bien para generar la ilusión de que lo está logrando), pasa por planchar al dólar. Para eso, lograron la autorización del FMI para vender este año los dólares que serán necesarios para pagar deuda en 2020 y así controlar la cotización si empieza una fuga estrepitosa como la de 2018. Si bien hasta ahora la rifa de dólares a los especuladores ha sido limitada (en dos meses la entidad que preside Sandleris perdió reservas por USD 12.300 millones de dólares, pero la mayor parte de las mismas fueron a pagar deuda y no a intervenir en el mercado).

A esta intervención habilitada por el FMI, a pesar de que su staff preferiría que el precio del dólar flotara sin que el BCRA opere, se suman las tasas de interés por las nubes. Aunque estas están bajando lentamente acompañadas por la calma cambiaria (y ayudadas por una euforia desproporcionada de los mercados luego de que se anunciara esta semana la fórmula Macri-Pichetto) respecto de los niveles pico que alcanzaron, siguen en 67,3 % anual. Es decir que los bancos que inmobilizan pesos prestándole al BCRA logran una tasa anual acumulativa de 100 %. Esto produce una bomba financiera a muy corto plazo. Pero el gobierno hoy solo mira hacia las PASO, las generales de octubre y el balotage. Ese es el único largo plazo que entra en sus cálculos.

La estabilidad del dólar, que junto con el hundimiento de la economía son las únicas anclas que hoy operan contra los precios, se convertirá una vez pasados los tests electorales, cualquiera sea que gane, en lo contrario. Como la inflación, aun si desacelera, sigue “comiéndose” el colchón cambiario (si la paridad peso dólar no cambia pero aumentan los precios en el país el dólar compra menos, es decir que se deprecia), ya podemos prever nuevos ajustes del tipo de cambio en el futuro como “remedio” de mantener quieta la cotización hoy. Con ello, la escasa desaceleración de los precios que vemos hoy dará lugar otra vez a una inflación galopante, como la que vimos en 2018 y en la primera mitad de este año.

La corta duración de la estratagema para alimentar una ficticia estabilidad en estos meses, es otra muestra palmaria de que “lo peor no pasó”: seguirá viniendo, si no cortamos de raíz con una política de ajuste contra el pueblo trabajador para cumplir con los pagos de deuda a los acreedores y las exigencias del FMI.



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