Johana Ramallo: el silencio del Estado y el grito de la calle

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El 26 de julio de 2017 la joven de 23 años no volvió a su casa. Fue vista por última vez en la estación de servicio de 1 y 63 en La Plata. Desde ese día su madre, Marta, no deja de buscarla. El reclamo se expresa en las calles.

Foto Olga González

Un expediente que no para de crecer. Más de veinte cuerpos, decenas de testimonios, pistas y datos aportados por diferentes personas. Con rastrillajes y allanamientos, con varias hipótesis, pero sin resultados que puedan ser considerados como una línea de investigación certera.

Así se encuentra hoy la causa por la desaparición de Johana.

El 27 de julio de 2017 Marta se hizo presente en la comisaría para denunciar que su “hija no había vuelto a casa”, con la certeza de que no se había ido por su propia voluntad y que no tenía ninguna razón para dejar su hogar, ni a su hija.

La investigación en manos de la DDI de la Policía Bonerense mostró desde ese momento el accionar de esa fuerza, que tomó la denuncia con total liviandad, descreyendo de las sospechas de su familia que apuntaba a proxenetas, mientras entre risas aseveraban que “se había ido con un machito y además era grande para que su mamá la busque”.

La causa cayó en manos de la Fiscalía Nº 2, a cargo de Betina Lacki, quien comenzó la investigación como “averiguación de paradero” y fue muy cuestionada por no tener una estrategia clara en esos primeros meses que son cruciales para la búsqueda de una persona.

Además de no apartar a la Policía Bonaerense de la investigación, el Poder Judicial demoró más de tres meses para hacer el cambio de carátula solicitado por la querella, pasando a “desaparición forzada de persona”, teniendo en cuenta que todos los datos aportados tenían como principal hipótesis que había sido secuestrada por una red de trata.

En varias oportunidades la búsqueda fue acompañada por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) que ha brindado información, incluso, su intervención concreta fue pedida por parte de la querella ya que se trataba de un caso de víctima de trata, pero no se la ha dado lugar.

Hoy la causa está en manos del Juzgado Federal Nº 1 de La Plata, a cargo de Ernesto Kreplak. Pero a pesar del cambio de carátula y de jurisdicción no ha tenido avances sustanciales, así como tampoco se pudo definir una línea de investigación concreta.

En los últimos meses la familia de Johana sufrió hostigamiento y maltrato por parte de la Policía Bonaerense, por los que se han hecho denuncias públicas y escritas presentadas al Juzgado y se exigió que esta fuerza también sea investigada. Aún no ha habido ninguna novedad al respecto, ni siquiera se pudo saber qué agentes pertenecientes a la Comisaría 9° estaban en servicio aquel 26 de julio de 2017.

Por otra parte, Ernesto Kreplak tampoco ha accedido al pedido de la querella para que intervengan organizaciones independientes del Estado, que puedan aportar herramientas que ayuden a la investigación, como la ONG Acciones Coordinadas Contra la Trata.

Cuando se estaban por cumplir los diez meses, a partir de la declaración de un testigo, hubo un allanamiento en la Unidad Penitenciaria Nº 34 de Melchor Romero que duró más de tres horas. Esa denuncia expresaba que había mujeres secuestradas en un sótano que estarían vinculadas a redes de trata y entre ellas se encontraría Johana.

Los resultados fueron negativos, el procedimiento fue muy desprolijo, no se disponía de los elementos de búsqueda necesarios e incluso la medida fue limitada solo a uno de los edificios, sin considerar que el predio cuenta con otras instalaciones que debieron ser allanadas.

Por ese motivo la querella tuvo que pedir que se vuelva a registrar el espacio en su totalidad y con perros entrenados en seguimiento de rastros humanos. Aún la investigación sigue sin dar indicios de Johana y no hay datos que sean conducentes.

Indiferencia, negligencia y complicidad, en donde una mujer joven que es desaparecida no es prioridad, ni para el Poder Judicial, ni para el Gobierno de turno en este caso con María Eugenia Vidal a la cabeza.

A lo largo de la búsqueda la madre de Johana ha pedido tres audiencias con la Gobernadora y ninguna ha sido contestada. Vidal solo ha hecho oídos sordos a la lucha de una mujer y de toda una ciudad que grita “¡Devuelvan a Johana!”.

Tanto el Poder Judicial como el Poder Ejecutivo y las fuerzas de seguridad están vinculadas de manera tal a delitos como la trata y el narcotráfico que solo ellos pueden garantizarlos y perpetuarlos.

Además la complicidad existente hace imposible poder contar con los recursos estatales y las políticas públicas necesarias para que las pibas y los pibes de los barrios puedan tener un futuro mejor. Al contrario, los convierten en las principales víctimas.

Lucha y organización

La búsqueda de Johana Ramallo, se ha vuelto una lucha testigo en la región, que muestra el carácter de clase y patriarcal que tiene el Estado, donde miles de mujeres fueron desaparecidas en “democracia” y son víctimas de las redes de trata para explotación sexual.

En la ciudad de La Plata hay un gran activismo, el movimiento de mujeres, trans y travestis está presente en cada lucha y esta no es una excepción. Han apoyado cada actividad y la aparición con vida de Johana es una de las exigencias que no falta en cada fecha importante, como el 8M, el #NiUnaMenos o el 25N y se suma a reclamos como el de Nelly, la mamá de Sandra Ayala Gamboa, quien fue víctima de femicidio hace diez años en una dependencia del Ministerio de Economía.

Dada la necesidad de organizarse se ha conformado un espacio llamado “Asamblea Buscamos a Johana Ramallo”, donde participa Marta, su mamá, amigos, organizaciones de mujeres, políticas, sociales y sindicales. Desde ese espacio se definen actividades y se coordina con colectivos de fotógrafos y medios de comunicación para lograr mayor difusión del caso.

El 15 de noviembre de 2017, día en que la joven platense cumplió 24 años, la denuncia llegó al Congreso de Nación donde se reclamó al Estado su inmediata aparición con vida.

En la audiencia se planteó cómo dar impulso al proyecto de declaración presentado por la diputada Fernanda Raverta (FpV-PJ) y al proyecto de pedido de informes que presentarán diputadas y diputados del Frente de Izquierda, ambos en pos de que el Estado actúe en el esclarecimiento de la desaparición de Johana.

Este año además estuvo lleno de actividades que se expresaron en las calles de la ciudad: marchas, murales, concentraciones en diferentes puntos claves, radios abiertas, conferencias de prensa, pegatinas, festivales y grandes campañas de difusión, con consignas concretas: ¡Devuelvan a Johana! ¡Basta de trata! ¡El Estado es responsable!

Este 26 de julio, nuevamente nos encuentra en la calle, con una marcha que recorrerá todos los lugares donde se han golpeado puertas pidiendo respuestas, pidiendo que la busquen y que la encuentren.

Jueves 26/7 || 16 horas || Desde 1 y 63 hasta Gobernación



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