Juan José Aranguren: “la energía no es un derecho humano”

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El exministro de energía admitió “subvencionamos a Edenor y Edesur para pagar sueldos” y sin mencionar la suba de tarifas y la falta de inversión, minimizó la gravedad de los cortes de luz que padecen miles de usuarios.

En una entrevista con LN+, Aranguren consideró que la energía “no es un derecho” y estimó que los cortes de luz se reducirán en dos o tres años.

El exministro de Energía de Cambiemos, Juan José Aranguren, y ex ceo de Shell, estimó que a la Argentina le va a costar entre dos y tres años alcanzar un promedio de cortes de luz por usuario equivalente al que hay en Chile o Perú.

Sus declaraciones se dan después de los cortes de luz de la semana pasada donde miles de usuarios en Capital y el Conurbano bonaerense en plena ola de calor, padecieron cortes del servicio durante casi tres días.

En una entrevista en el programa +INFO, que conduce Luciana Vázquez por LN+, Aranguren sostuvo que el elevado costo de la energía se debe a que se trata de un bien escaso, agotable pero, eso no lo califica como “un derecho humano”. En ese sentido, indicó que los países más avanzados pagaron la energía a un precio alto y que el mayor derecho que se le puede ofrecer a la población es la posibilidad de conseguir un trabajo.

Recordemos que en 2015, en vísperas de las elecciones presidenciales, Juan José Aranguren, referente de Cambiemos en temas energéticos siendo Ceo de la petrolera Shell, encaminado a ocupar el cargo de ministro de Energía, sorprendió a su auditorio con una propuesta hasta ese momento desconocida: “Pensamos que las familias carenciadas que lo necesiten van a tener un block de consumo de 150 kilowatts por hora por mes que va a ser gratuito”, prometió en el marco de un seminario organizado por CECHA, (la confederación que reúne a estaciones de servicio de todo el país.) En otros términos: que los sectores más necesitados no pagarían por esa porción de la electricidad que consuman.

Claro está que fueron promesas de campaña, y ademas de que no se cumplieron, el servicio desde ese momento no paro de aumentar hasta nuestros días, con tarifas imposibles de pagar, aumentos del 2.338% durante casi tres años, en el marco de un ajuste a las condiciones de vida del pueblo trabajador, mientras aumentaron los cortes de luz dejando en evidencia la falta de inversión de las empresas Edenor y Edesur.

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Febrero 2019

“No estoy de acuerdo con que la energía sea un derecho humano”, sentenció el exministro. Ya no como ministro y tampoco en campaña electoral. “A veces a los argentinos nos gusta la frase: mentime que me gusta”. “Hemos vivido con una realidad de que el servicio energético es gratuito”.

Según un estudio, los cortes de luz subieron un 59% en 2018, respecto de 2016 Aranguren sostuvo que durante el kirchnerismo los subsidios que se pagaron a las empresas proveedoras de energía no fueron destinados a la inversión: “Tenemos que tener en cuenta que en el año 2015, todos los argentinos subvencionamos a Edenor y a Edesur para pagar sueldos, no para mejorar la calidad del servicio, pagábamos el 10% de lo que costaba la energía eléctrica”. “Ahora hay inversión genuina; el tiempo en que se transforme en calidad de servicio es lo que ahora estamos esperando, porque cada cual ve en su bolsillo el impacto del costo de la tarifa”.

Con esas palabras cierra la entrevista que brindó a La Nación el exministro de energía. Muy bien parado desde su lugar de empresario fugador serial de sus millones al exterior y amigo del clan cambiemos. Ante la situación de ajuste que padecen los trabajadores con el aumento de tarifas mientras las empresas privadas se llevan millonadas sin invertir un solo peso, es necesario llevar adelante una auditoria en la que se abran los libros contables de las empresas y que se demuestre la decadencia a la que empujaron al sistema energético.

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El sistema energético tiene que estar bajo gestión y control de los trabajadores y técnicos, que mediante una votación directa conformen los órganos de dirección y administración. También es central la participación de comités de usuarios populares. La perspectiva es que todo el pueblo trabajador pueda acceder a tarifas bajas, en camino hacia el abaratamiento de los costos energéticos en base al desarrollo productivo.



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