Juliana Awada y la "inversión" en la equidad

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La esposa del presidente Mauricio Macri inauguró las oficinas de la ONU en Argentina para promover “la inversión empresaria” en la “agenda de género”.

Con la presencia de la esposa del presidente Mauricio Macri, la empresaria textil Juliana Awada, y de la directora del Instituto nacional de las Mujeres (INAM), Fabiana Túñez, la sección “para la igualdad de género” de la ONU abrió sus oficinas en el país.

Orientada a “alentar a los líderes a invertir en el desarrollo y empoderamiento económico de las mujeres”, la oficina se inauguró en el marco del cierre de la cumbre del Woman 20, el encuentro que reunió a 800 representantes empresarias y del poder político en el país, por tercer año consecutivo.

La cumbre, que se realiza en distintos lugares del mundo desde 2015, para dar sustento al encuentro del G20, fue presidida por la ex diputada de Cambiemos y empresaria bodeguera Susana Balbo, y también contó con un discurso de apertura a cargo de la “primera dama”, Juliana Awada.

La esposa del mandatario argentino, empresaria textil denunciada por explotación laboral infantil, aseguró en ese marco que en el país hubo “avances” en la erradicación de la violencia de género, ya que “se empezó a hablar” de las políticas de cuidado y de las licencia parentales.

Ayer miércoles, durante el cierre del W20, Mauricio Macri también aseguró que su gobierno tomó medidas “para fomentar la inclusión de las mujeres en el mercado de trabajo”, además de hacer demagogia con el debate sobre aborto y el derecho a “que cada joven pueda elegir y planificar cuándo ser madre, si desea hacerlo”.

Por supuesto, evitó mencionar el número mayoritario que aportó su bloque para impedir la legalización de la práctica durante la discusión en el Senado, en alianza con las jerarquías de las Iglesias y la oposición clerical. También escondió en su discurso -no podía esperarse otra cosa- el plan de ajuste que prepara para garantizar el saqueo que significarán los acuerdos con el FMI.

En el Congreso Nacional, al servicio de esa perspectiva que también promueven los empresarios y los gobernadores, los partidos políticos del oficialismo y de la oposición del PJ tejen mientras tanto el terreno para votar el presupuesto 2019. Ese presupuesto establece entre otras cosas que, desde el Estado, se destinarán gran parte de los fondos al pago de la fraudulenta deuda externa, en detrimento de la salud, de la educación, de la creación de empleo y de los programas destinados a enfrentar las distintas formas de violencia contra las mujeres.

En ese marco, el Congreso debate también el proyecto que envió Mauricio Macri a la Cámara baja, de “equidad de género” en el ámbito laboral. Como denunciaron desde el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), en la audiencia que se realizó esta semana en la Comisión de Trabajo, ese proyecto esconde la realidad que viven las trabajadoras en todo el país, a la vez que busca imponer una mayor precarización de sus condiciones de empleo. Así lo demostraron con crudeza las obreras de la industria que integran el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC). Con sus intervenciones, Lorena Gentile, de la alimenticia Kraft, y Lucrecia Borge, de la gráfica recuperada Madygraf (ex Donneley), impusieron en el debate la realidad de las fábricas.

Detrás del discurso de “equidad de género” del gobierno, de los partidos clericales y de los organismos internacionales, se esconde entre otras cosas el interés de maquillar la realidad de las mujeres. La fuerza que se expresó en las calles por el aborto legal, en defensa de la educación pública y laica, en la lucha contra los despidos, las paritarias y el plan de ajuste de Macri y les gobernadores, expresa una realidad completamente alejada de la “agenda” que buscan instalar para imponer esos planes.



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