La ANMAT autoriza el uso ginecológico de misoprostol para hospitales

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El organismo autorizó al Laboratorio Dominguez S.A. a producir una nueva concentración, que se comercializará bajo la denominación MISOP 200, y su venta solo será para hospitales y bajo receta archivada.

Una semana después de que 38 senadores le negaran a las mujeres el derecho al aborto libre, seguro y gratuito y un día después de que se conociera la noticia del fallecimiento de Liz, de 34 años, a causa de la clandestinidad de esta práctica, se dio a conocer una resolución de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) que autoriza el uso ginecológico del misoprostol, aunque solo en hospitales.

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Según diversos medios la resolución data del pasado 2 de julio, y en ella se establece que se autoriza “a la firma Laboratorio Dominguez S.A. para la especialidad medicinal que se denominará MISOP 200, la nueva concentración de Misoprostol 200 ug, forma farmacéutica comprimidos vaginales”. La autorización del organismo habilita la comercialización de envases con 4, 8, 20, 48 y 100 comprimidos, la cual bajo receta archivada y para uso hospitalario excluyentemente.

El Misoprostol es un medicamento introducido en la década del ’80 para el tratamiento y prevención de úlceras gástricas. Años después, se descubrió su uso ginecológico para la interrupción voluntaria del embarazo: de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), es uno de los métodos más recomendados y seguros y puede ser aplicado en la propia casa. Las investigaciones médicas demostraron que tiene una tasa de efectividad del 85 %, que aumenta si se combina con la administración de Mifepristona, otro compuesto con propiedades similares.

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La clandestinidad del aborto cumple con una regla: cuanto más seguro es, más dinero cuesta. Por eso las pastillas fueron la opción que proporcionó mayor seguridad en cuanto a la salud, cuando la interrupción del embarazo se practica bajo el asesoramiento y el control de un médico, y un costo notablemente más bajo. Costo que, de todas formas, sólo pueden solventar una cantidad mínima de mujeres.

Al día de hoy esta droga solo posee una presentación, combinada con diclofenac, bajo el nombre de Oxaprost. Es comercializada por un solo laboratorio (Beta) y el medicamento no esta autorizado para uso ginecológico. Y su precio es imposible de costear para la mayoría de las mujeres, el mismo ronda entre los $ 3500 y los $ 4000.

Esta nueva presentación es un cambio ante la situación actual, pero sin embargo no ataca el negocio de la clandestinidad, porque las miles de mujeres que recurren a este proceso para interrumpir un embarazo seguirán atadas a los precios estipulados por el mercado farmacéutico.

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La única medida posible para terminar con el negocio millonario de la clandestinidad y las muertes a las que la ilegalidad condena a cientas de mujeres año a año en nuestro país, es la legalización del aborto libre, seguro y gratuito como ya lo expresaron cientos de miles en las calles. La lucha continua, por Liz y por todas. ¡Será ley!



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