La cuadrilla de Edesur por #AbortoLegalYA

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Historia de trabajadores que dicen “hagamos como ellas”.

En la semana del 8A iba camino al laburo, con frío y bastante preocupado porque la empresa Edesur está avanzando en su plan de vaciamiento y achique de servicios. Entonces, pensaba en los 80 compañeros despedidos en Edenor (bajo pretexto de que estaban manipulando el medidor y otros versos de la empresa), la situación de indefensión de las trabajadoras de call center, entre otros. Por ahora sólo dos van a ingresar después de la dura pelea que dieron, y de que el gremio nos mintió en la cara a todos. Hasta llegamos al punto de celebrar que todas iban a ser reincorporadas a planta porque la dirigencia de Luz y Fuerza dijo que estaban “todas adentro”. Ahora quieren cerrar mi área y tercerizarla.

El día arrancaba mal.

Entre calles interiores de la base donde trabajo, me cruzo con una cuadrilla de compañeros que salían a tomar servicio con un bebé de juguete en el techo de la camioneta y me llamó la atención. En principio me enojé porque yo estoy a favor del derecho al aborto, que el Estado se haga cargo y que no mueran mujeres en la clandestinidad. Pensé que los cuadrilleros emulaban al fetito de los proclandestinidad, entonces saqué mi pañuelo verde para mostrar mi posición también, plantando bandera por las mujeres.

Mis compañeros, al verme, pararon en medio de la calle interna de la base y empezamos a debatir acerca del aborto. Y ahí me di cuenta que todos teníamos la misma posición y a todos nos sorprendían las barbaridades que decían los pañuelos celestes y la Iglesia. Ellos prefieren la clandestinidad y no salvar a nadie. La charla iba terminando porque teníamos que salir a trabajar, pero antes vestimos al bebé con mi pañuelo verde. Nosotros ante tanta hipocresía celeste quisimos aportar de alguna forma a la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito. Salió así, la primera cuadrilla de trabajadores de Edesur por el derecho al aborto.

Finalmente, el 8A los senadores de todas las fuerzas políticas clericales, rechazaron el reclamo que exigía un derecho. Pero estoy convencido que pronto las mujeres van a conquistar esta demanda. Porque luchan por eso y nada va a parar a este tsunami. Un compañero me dijo: “nosotros tenemos que hacer como ellas y salir a pelear”. Y yo me quedé pensando, que la preocupación por los ataques de la empresa se transformó en fuerza que hay que organizar. Ya somos varios los que estamos dispuestos a defender los puestos de trabajo, y conquistar un servicio público de calidad, gestionado por nosotros mismos, y terminar con los tarifazos. Ellas se pusieron en marcha y nada las va a parar. Sí, hagamos como ellas.



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