“La falta de presupuesto enferma y mata”: jornada de lucha en el hospital Alejandro Korn

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Con esa consigna, trabajadoras y trabajadores, pacientes y vecinos del hospital de Melchor Romero manifestaron durante este jueves en las puertas de ese importante centro asistencia de la región.

De la jornada participaron trabajadoras y trabajadores del hospital, la Junta Interna de ATE, la seccional de Cicop, del hospital José Ingenieros, de la seccional Cicop del Hospital San Martín, de la seccional Cicop del Hospital El Dique, la delegada general del IOMA (Lista Marrón) y José Montes (referente de la agrupación La Marrón de Astillero Rio Santiago), entre otras personas.

En la jornada se denunciaron las condiciones en las que se encuentran los hospitales provinciales, la caída de techos, cortes de luz afectando áreas críticas, el estado deplorable de los edificios, la falta de personal de guardia, de enfermeros, de trabajadores de limpieza, la precarización en la que se encuentran aún cientos de trabajadores con becas o en negro; la falta de insumos y aparatología y la privatización encubierta con el plan de la Cobertura Universal de Salud (CUS).

A esto se le suma el presupuesto a la baja que año tras año destinan a la salud pública. Migajas que en el último año aprobaron macristas y opositores, que no hará más que empeorar las condiciones de trabajo y atención.

En el Hospital de Romero durante el verano se agudizó la falta de pediatras, siguen faltando psiquiatras para armar los equipos de salud mental y se agudiza la falta de personal de limpieza. Allí los pacientes conviven con ratas, cucarachas, con partes del hospital inundadas, con techos y ventanas rotas, como si a nadie le importara, más que a ellos y los trabajadores que sostienen la salud pública día a día, que su vida pasa por ese hospital.

Un hospital intervenido judicialmente, pero al que solo le cambian las figuritas de la dirección como si el problema fuera administrar mejor las migajas.

No es prioridad para este gobierno, ni lo fue para el anterior, que se efectivice e implemente, con el presupuesto correspondiente, la Ley de Salud Mental, desarrollando intervenciones interdisciplinarias, que tengan en cuenta al usuario y la comunidad y armar dispositivos de externación, logrando así la reinserción social.

Como vienen denunciando desde la Corriente de Izquierda en ATE y Cicop, el deterioro de la salud pública no comenzó con el Macrismo, pero se agrava aún más con el acuerdo con el FMI que pactaron oficialistas y opositores, que solo traerá más hambre y miseria.

Esta situación encuentra cada semana nuevos y lamentables ejemplos. La suspensión de cirugías en el Hospital Fiorito de Avellaneda porque no funcionan los ascensores. Las persistentes dificultades de funcionamiento en el Hospital Oñativia de Almirante Brown después del incendio, la grave situación de infraestructura en el Evita de Lanús y en el San Martín de La Plata. Los despidos en el Posadas. Y la lista sigue.

Por eso, como dijeron varios de los trabajadores que intervinieron, la salida para terminar con este ajuste es enfrentarlo en las calles, organizados con el conjunto de los trabajadores y vecinos, para enfrentar y frenar el ajuste en curso.

Pero para ello no solo alcanza con la voluntad y fuerza que demuestran cada día los trabajadores. Hay un plan del Gobierno y son las centrales sindicales las que, con su silencio, son cómplices de este plan de ajuste. Y las que se dicen opositoras a este gobierno como la CTA, que nuclean a ATE y Cicop, tienen la gran responsabilidad de ponerse al frente de esta pelea. Tomar la decisión política de organizar un plan de lucha escalonado que termine con una huelga general, y no esperar a octubre para sacar al macrismo a voto limpio.

El hambre, los tarifazos, la falta de presupuesto para salud y educación, la precarización, la carestía de vida y el ajuste ya han dejado a miles de trabajadores en las calles.



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