La homosexualidad bajo tratamiento: el ayer y hoy

0
131


Hasta hace 28 años, la homosexualidad era considerada una enfermedad psiquiátrica que requería tratamiento .Se incluía en diferentes manuales médicos y en el listado de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Psiquiatras como Richard von Krafft Ebing que en 1886 incluía en su libro ‘Psychopathia Sexualis’ la homosexualidad como una “perversión sexual” y le atribuía un origen hereditario. El mismísimo psicoanalista Sigmund Freud, reflexionó mucho sobre la homosexualidad y, entre otras cosas, la caracterizó como “el resultado de un conflicto durante el desarrollo de la identidad sexual en el que el varón se identifica con el sexo femenino y empieza a sentir atracción por los hombres masculinos. Además, señala que las madres de los homosexuales suelen ser frías y exigentes”. Trataron de analizar la homosexualidad como si fuese un objeto epistemológico, como si ser homosexual fuera una ciencia que descubrir. Epistemológico, dado que no se trata de conocer o comprender el origen y el funcionamiento de la homosexualidad como de analizar la hostilidad desencadenada por esa forma específica de orientación sexual.

Pero bajo toda esa persecución que es histórica, el colectivo LGTBI se movilizó, y dio pelea.Fue así como en 1973 se logró que la Asociación Norteamericana de Psiquiatría retirase la homosexualidad como trastorno de la sección Desviaciones sexuales de la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, fruto de una larga lucha de los colectivos por los derechos de vivir y ser reconocidos como cualquier otro sujeto. Este suceso sirvió como motor para darle más fuerza a las movilizaciones, pero sólo fue el primer paso de un lento proceso de cambio que tardaría en llegar al resto del mundo, ya que hubo que esperar aún dos décadas.Esto fue así hasta el 17 de mayo de 1990 cuando la OMS eliminó a la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud pero a costa de miles de vidas, sangre y años.

Te puede interesar: No estamos enfermos: el 17 de mayo y la diversidad sexual

Ya no se encerraban a las personas en psiquiátricos en contra de su voluntad, pero se seguía asesinando y marginando de la vida cotidiana, aún se discriminaba. Pero a la par se seguía luchando por la vida. El VIH llego para llevarse a cada quien lo contraía, pero era estigmatizado con lxs homosexuales, “la epidemia de la peste rosa” de lxs homosexuales, así lo llamaban. Es por grupos de escala mundial como Act-Up que exigían jeringas esterilizadas, por la incorporación de preservativos gratuitos en hospitales y la difusión por todos los medios para dar conciencia de su importancia, se luchó por la cura del VIH, pero la respuesta por parte de la medicina era más de lo mismo, se sometía a más tratamientos, más remedios y experimentos y solo quedaban pocas opciones. Muerte por VIH, muerte por odio, la marginalidad o esconderse del mundo para poder sobrevivir.

En paralelo se luchaba en contra la homofobia, otra tortura. La homofobia es la actitud hostil respecto a lxs homosexuales. El término fue utilizado por primera vez en Estados Unidos, en 1971, pero hasta finales de los años ochenta no apareció en los diccionarios franceses. Para estos diccionarios como Le Nouveau Petit Robert, homófobo es el que manifiesta aversión hacia lxs homosexuales, y para el Petit Larousse, la homofobia es el rechazo de la homosexualidad, la hostilidad sistemática respecto a lxs homosexuales. Pero aunque efectivamente el componente primordial de la homofobia es la repulsa irracional, incluso el odio hacia el colectivo LGBTI no puede ser reducida sólo a eso.

Te puede interesar: Cuerpo social, cuerpos sexuales

¿Por qué seguimos luchando?

Parecería que la lucha está dada, que se logró reconocer la homosexualidad. Que se conquistaron derechos, como en Argentina con la Ley de matrimonio igualitario o la Ley de Identidad. La realidad dice lo contrario. La homosexualidad ya no está en la lista de enfermedades mentales, pero aun así se sigue oprimiendo y suprimiendo día a día. La lucha no está terminada, aún queda mucho por reclamar pero inclusive consiguiendo instalar la “tolerancia”, aun conquistando algunos derechos, reconocidos por gobiernos con políticas más progresistas, sigue habiendo muchos casos de asesinatos por odio irracional. Si besas a tu compañerx en la vía pública, si te quieren golpear, violar o matar y te defendes, el sistema judicial te somete a juicio y cárcel como paso con Higui y ahora a Joe Lemonge en donde la jueza Cristina Lía Vandembroucke lo condenó a una pena de 5 años y 6 meses de prisión. Hechos como este dejan en claro que si queremos ser realmente libre hay consecuencias y si querés defender tu vida también.

Los dolores que nos quedan, son las libertades que nos faltan.

La heteronormatividad aún vigente en todos lados no puede aceptar que existe otra forma de amar. Porque el machismo y la fobia a lo “no normal” exige excluir, exterminar, someter a estudios médicos o manicomios al colectivo LGTBI. El capitalismo patriarcal no se conforma con tenerte como esclavo, como un vil asalariado que produce las ganancias para ellos, también tiene que estar en tu cama, en tu cuerpo y tiene que poseer tus deseos y te impone su ideología.Si sos mujer u hombre trans la religión (católica principalmente) se mete en tu cuerpo decidiendo por vos si podes o no abortar y no importa si morís por condiciones precarias, lo importante es su “moral divina”. Nos necesitan divididos y desorganizados porque saben que existe una mayoría y que si se supera esas divisiones impuesta por ellos todo se le cae encima.

Hoy en día, hay países que penalizan hasta con muerte por querer ser libre de amar a una persona que tiene tus mismos genitales. Si sos mujer tenes todo un sistema y un Estado en contra, pero si también sos torta hay que “hacerla” mujer. ¡Porque se niegan las identidades! Gobiernos “progresistas” como intentó mostrarse el Kirchnnerismo, o el Partido Socialista en Santa Fe no abren sin restricciones el cupo laboral trans y siguen marginando de todo ámbito académico y laboral a las personas trans obligándolas a recurrir a la prostitución como única opción de subsistencia o garantizan la impunidad con sus políticas al último eslabón de toda una cadena de violencia que es el travesticidio como así fue con Diana Sacayán. Porque se exige la implementación de la ESI en las aulas y se exclama la cura del VIH, pero las farmacéuticas necesitan lucrar con la salud y prohíben el derecho del aborto obligando ir a la clandestinidad sin saber si volves con vida o sin ella. Porque ¡la igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida!



Source link