La Plata: la Iglesia y el Gobierno llenaron de policías la ciudad contra la marea verde

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A poco de realizarse la multitudinaria macha del 34° Encuentro, se apostaron grupos de policías pululando por las esquinas, Iglesias valladas y un mensaje criminalizador.

Desde las semanas previas a este fin de semana, tanto el Gobierno provincial como el Municipio platense y la jerarquía católica hicieron todos los esfuerzos por crear un clima de hostilidad hacia las miles y miles de mujeres, trans, travestis, bisexuales y personas no binarias que decidieron decir presente en el 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias.

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El nivel de prejuicio reaccionario de las autoridades se tradujo, por ejemplo, en cartas enviadas por comisarios a los párrocos de sus jurisdicciones “aconsejandoles” que durante el fin de semana procuraran no dar misas ni realizar otras actividades religiosas, teniendo en cuenta supuestos “antecedentes” de los Encuentros realizados años anteriores.

A cambio de ese silencio paranoico de curas y feligreses, la Policía le prometió al Arzobispado vallar las iglesias más emblemáticas de la ciudad, como la Catedral y la basílica San Ponciano.

Como era previsible, a horas de la mañana del sábado, cientos de efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires comenzaron a apostarse en casi todas las esquinas del casco urbano de La Plata, en patrullas de cuatro o cinco policías, en general mujeres, dedicadas a observar, acercarse de forma vigilante y hasta de entorpecer la circulación de las miles y miles de pibas que coparon las calles del centro y de los barrios.

La idea de criminalizar a la marea verde que llegó a la capital bonaerense se corresponde no con la posibilidad de que miles de mujeres destruyan, quemen o den vuelta la ciudad como una media, sino de crear el clima propicio para, dadas las circunstancias, generar provocaciones (de esas que se estudian en las escuelas de policías) para justificar el despliegue represivo contra esa enorme parte de la población que lucha por sus derechos elementales y por valores totalmente contrarios a los de las instituciones más conservadoras y reaccionarias de esta sociedad, como las iglesias y los senados.

Pero queda en evidencia, una vez más, que ningún apresto represivo o intento de intimidación podrá detener a esas miles y miles de personas que decidieron copar La Plata en este nuevo e histórico Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias.



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