La sequía hizo caer 22,4 % la producción de granos en 2018

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La sequía que duró 4 meses a principios de año destruyó gran parte de la cosecha de maíz y soja y disminuyó los rindes. Con la megadevaluación, aún con las retenciones “light”, el gobierno buscó asegurar las ganancias para las patronales agrarias.

Uno de los factores que terminó de desequilibrar la vulnerable economía argentina en 2018, y estuvo subyacente en la escasa oferta de dólares que motivó las corridas cambiarias, fue el retroceso de la producción primaria producto de las contingencias climáticas. La soja y el maíz, mostraron los principales retrocesos.

Si bien el gobierno exagera el peso de este componente (junto con la inestabilidad externa) en la explicación a la crisis económica que atraviesa el país (“pasaron cosas”), no es menos cierto que una de las bases de la acumulación en Argentina reside en la generación de renta extraordinaria, afectada parcialmente por la sequía.

La producción agrícola en niveles de 2011

De acuerdo a un informe del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (Geres), el impacto de la sequía de verano significó una reducción de 27.150 millones de toneladas de granos en la campaña 2017/2018 (-22,4 %).

“La cosecha 2017/18 de los seis cultivos más relevantes sufrió una contundente caída interanual, explicada por el derrumbe de la cosecha gruesa. En estas circunstancias, según la BCBA la producción agregada fue de 94,25 millones de tn (-22,4% i.a.; 2016/17: 121,4 millones), lo cual se tradujo en una enorme merma de -27,2 millones de tn: la menor producción desde 2012/13, y la primera de las últimas cinco campañas por debajo de los 100 millones de tn.”, indica el informe.

Cuadro: Cultivos seleccionados. Producción (en tn). Campañas 2015/16, 2016/17 y 2017/18.

Fuente: GERES

La soja alcanzó este año solo a una cosecha de 35,1 millones de toneladas, es decir una disminución interanual de 35,1 %, cuando en la campaña anterior 2016/17 había sumado 54,1 millones de toneladas. Esto implica una caída de 19 millones de tn, lo que “la convierte en la segunda peor cosecha de las últimas catorce campañas (sólo superior a la cosecha 2008/09, también afectada por sequía); no obstante, la soja se sostuvo como el cultivo más voluminoso (37,2 % de la trilla total)”

La mayor cosecha del cultivo fue en 2014/2015, cuando la producción de la oleaginosa estrella alcanzó a casi 61 millones.

Gráfico: Producción de cultivos seleccionados (en tn)

Fuente: Geres

Por su parte, el maíz también se vio notoriamente erosionado, obteniendo una cosecha de 31,7 millones de tn en la campaña 2017/2018 (es decir, una disminución de 20,4 % interanual). Esto implica una sensible reducción de -8,1 millones de tn. “Sin embargo, a pesar de la caída descripta -la primera en cinco campañas- dicho volumen se erigió como la segunda mejor cosecha de la historia, a la vez que catapultó al cereal a alcanzar el mayor peso en la cosecha general en más de tres décadas (33,6%)”, señala el informe de Geres.

De esta forma, las subas del girasol (6,1 %), trigo (0,9 %) y cebada (2,9 %) no logran compensar las fuertes caídas en la soja y el girasol.

El retroceso de la producción primaria, junto con una disminución relativa del valor internacional de la tonelada de soja, afectó sustancialmente este pilar, profundizando a su vez la crisis externa y la escasez de dólares. Cabe agregar también a ese combo la especulación del agropower con el aumento del tipo de cambio en la menor liquidación de divisas.

Para “compensar” el impacto en los bolsillos sojeros, el gobierno aseguró las ganancias de las patronales agrarias con una devaluación de más de 100 %, apenas afectada por el nuevo esquema de retenciones establecido hace poco más de un mes, y desde ya, sin cuestionar en lo más mínimo la apropiación de la renta parasitaria.

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