La sinfónica del rock: ¡vamos las bandas, rajen del cielo!

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Un concierto ricotero: el pasado viernes 9, la sinfónica dirigida por Mario Esteban tocó su último concierto en homenaje a Patricio Rey y sus redonditos de ricota

En este teatro no había formalidad ni gente vestida de gala. Se veían bermudas, viceras y remeras con garabatos de Rocambole. También se sentía en el aire algo muy propio de la familia ricotera: una paciencia previa antes de que arranque, pero que no era pacífica: era la ansiedad ricotera antes de una misa, con la diferencia de que habían filas numeradas y no un campo alejado en alguna ciudad del país.

“Es la primera vez que vengo a ver algo así” Le dice Mario a su compañera en una de las primeras filas, mientras se apagan las luces y se corre el telón. Los oídos comienzan a descifrar los acordes del violín que relata dulcemente la tragedia de “Masacre en el puticlub”, el preludio de más de veinte temas interpretados por una orquesta de cuerdas, coro mixto, piano y solistas vocales.

Desde Gulp a Momo Sampler, el público cantó sentado, parado y agitando los brazos. “Los redondos es un sentimiento, no se explica se lleva bien adentro”. La complicidad entre la sinfónica y el público marcó las casi dos horas de concierto. Lo único que impidió que no se arme un pogo cuando tocaron “Ji, Ji, Ji” fueron las butacas y el espacio reducido.

Christian viajó más de dos horas desde Florencio Varela para presenciarlo. Trabaja en una logística y no tiene más de 25 años. Fue con un amigo del barrio.

“Espectacular. Elegí la ultima fecha. Nunca vi una cosa así. Los Redondos marcaron mi vida desde chico, en el barrio lo escuchan todos los vecinos. en Florencio varela siguen vivos y más allá también, por más que sea el cuarto o quinto cordón del conurbano bonaerense. No tienen limites. Estaría bien que esta cosas pasen en barrios como Florencio Varela también. Hay espacios y lugares como para hacerlo. La verdad, no se compara con lo que es una fiesta ricotera pero me hizo poner la piel de gallina”.

Cristina es de San Justo en La Matanza. Con una sonrisa de oreja a oreja salía del teatro al lado de un muchacho de rastas y decía: “la verdad que me encantó. El público estuvo muy efusivo, coreaban los temas, obvio… se la saben todas. Los musicos, unos grosos. Los trabajadores tendrían que tener acceso a esto. Por ejemplo mi hija va a una orquesta de barrio, la “Villa Palito”, donde toca el violín. Estaría bueno que este tipo de orquestas que son conocidas y la tienen muy clara visiten a las orquestas de chicos en los barrios, para que les muestren lo que hacen. Hay muchos chicos que no conocen los instrumentos. Cuando alguien toca gratis también les da una posibilidad muy importante a los nenes, les cambia la cabeza”.

El lujo es vulgaridad…

Las sinfónicas siempre fueron disfrutadas por una élite. Siempre fue un lujo exclusivo para la burguesía. No solo es restringido el acceso a una función para las mayorías trabajadoras y populares sino también para dedicarse a hacerlo. Como decía Cristina, muchos chicos no conocen instrumentos porque los distintos gobiernos les negaron sistemáticamente al acceso a la cultura, vaciando la educación pública.

En el proyecto de presupuesto nacional que pretende votar mañana el macrismo con la ayuda del peronismo, se establece que 230 mil millones de pesos se repartirán para educación y cultura. Esto significa, por ejemplo, un recorte del 88% para el sostenimiento de la Orquesta Sinfónica Nacional, de un 79% para la promoción y apoyo de las orquestas infantiles y juveniles y de un 25% para el apoyo a las bibliotecas populares.

Mientras tanto, 600 mil millones serán destinados para pagar la deuda pública después de los acuerdos con el FMI y se aumentará en un 30% el presupuesto para las fuerzas represivas, que son las mismas que después persiguen y hasta matan a los pibes en los barrios o cuando van a recitales de rock, como le pasó hace tantos años a Walter Bulacio en un recital de los Redondos y hace no tantos a Ismael Sosa.

Un presupuesto que busca disciplinar a la juventud, que es la que tiene los peores trabajos y cada vez menos posibilidades de comprar una entrada para acceder a eventos culturales como el de la sinfónica del rock. Según el ministerio -ahora secretaría- de Trabajo, hasta 2017 el 26% de los jóvenes bonaerenses de entre 18 y 24 años estaban desocupados; un 17% -de las cuales el 71% no estudiaba ni trabajaba y un 55% trabaja en negro.

“Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene”

Pero la juventud viene demostrando la fuerza que tiene. En las grandes movilizaciones de los últimos tiempos fue protagonista. Se sintió por cientos de miles el grito de Justicia por Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. En las marchas por Ni Una Menos y aborto legal, la gran mayoría de las mujeres que participaban eran menores de veinte años. Y también en la pelea por educación de calidad que atravesó el segundo semestre de este año. Lo que está por verse es si toda esa fuerza se organiza para enfrentar a quienes administran la miseria en favor del FMI, algo cada vez más urgente.



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