Las maniobras de Fate para flexibilizar y despedir

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El Grupo Madanes dice que tiene pérdidas. Propone dejar cientos de familia en la calle y precarizar al resto de sus obreros. Dudosa crisis de una empresa que ganó $ 45 millones en los últimos 4 años, tiene exportaciones récord y ganó con la megadevaluación.

La empresa Fate presentó un Procedimiento Preventivo de Crisis y podría haber más de 400 despidos. El dueño de la empresa Javier Madanes Quintanilla hizo declaraciones en los medios señalando que fueron afectados por la caída de la actividad y la aplicación de las retenciones a las exportaciones. Para Madanes Quintanilla ”fue una tormenta perfecta para Fate”.

La compañía no es un pequeño negocio afectado por la crisis, sino que es parte de un grupo que conforma con el gigante del acero Aluar. Veamos el entramado y los negocios de la familia Madanes Quintanilla.

Las ganancias que esconde Fate

Javier Madanes Quintanilla en 2018 estuvo en 11° lugar entre las personas más ricas de Argentina con un patrimonio de U$S 1.600 millones, según la revista Forbes.

Fate tiene una capacidad de producción de 5 millones de neumáticos al año, y provee a los principales fabricantes del país como Renault, Volkswagen, Peugeot, Ford y Mercedes Benz, entre otras. Abastece más de la cuarta parte de la demanda de neumáticos de reposición. Además, exporta el 50 % de su producción.

Según los balances de la empresa del neumático, en 2015 tuvo ventas por U$S 367,2 millones y cerró con ganancias por U$S 10,3 millones; en 2016 las ventas ascendieron a U$S 273,9 millones y terminó con un saldo positivo de U$S 16,5 millones.

En 2017 tuvo ventas por U$S 276 millones, pero finalizó con pérdidas por U$S 7,5 millones, y en 2018 las ventas ascendieron a U$S 182,9 y declaró un rojo de U$S 5,9. Sin embargo, sólo en 2015 y 2016 ganaron U$S 26,8 millones, una suma superior a lo que Fate dice que perdió en los últimos años.

Si tomamos los últimos 4 años entonces, la empresa tuvo una ganancia de 13,4 millones de dólares, o 45 millones de pesos. Mucha plata. Pero ante la mínima reducción de sus ganancias el millonario Madanes quiere sacar el pan de la boca a cientos de obreros y “romper” al resto con más flexibilización.

Además, resulta llamativo que una empresa líder en el rubro presente pérdidas. Es conocido que las compañías practican “contabilidad creativa” en gran escala con un ejército de contadores y administradores entrenados para la evasión y elusión impositiva. Así se vio con los escándalos de Panama Papers, millones de fondos en paraísos fiscales.

Un grupo multimillonario

Otra maniobra de Fate es sólo presentar las “perdidas” de dicha empresa, y omite que pertenece a un grupo de compañías que no le va nada mal como para afrontar una “tormenta perfecta”.

La familia Madanes Quintanilla también es dueña de Aluar (tiene el 72,5 % del paquete accionario). La empresa produce más de 500.000 toneladas al año, y desde Puerto Madryn, Chubut, abastece el mercado local y exporta más de seis de cada 10 toneladas producidas.

Aluar cerró con ganancias en 2015, 2016, 2017, U$S 140,5 millones, U$S 78,5 millones y U$S 116, respectivamente, según sus estados contables.

Aluar además es dueña de su propia energía eléctrica y tiene un contrato para la provisión de gas asegurada hasta 2027, la compañía suele mostrar ganancias de dos dígitos sobre las ventas cada año, según publicó la revista Forbes.

La hidroeléctrica Futaleufu es una de las empresas subsidiarias de Aluar con un 60 % del paquete accionario. Se ubica a 560 kilómetros de Puerto Madryn y fue construida especialmente para abastecer de energía a la planta. En el último año, la generadora le reportó al grupo ingresos por $ 444 millones.

Infa es otra de las subsidiarias de Aluar. La compraron en 2002, es una empresa especializada en la ejecución de soluciones integrales para proyectos de fabricación, construcción, ingeniería, montajes y servicios industriales. En el último ejercicio anual, cerrado el 30 de junio de 2016, facturó U$S 62 millones o $ 936 millones.

En una entrevista al sitio Infobae Javier Madanes Quintanilla ante la consulta si evaluaba presentar el mismo Procedimiento Preventivo de Crisis para Aluar respondió “es prácticamente imposible que en Aluar pase lo mismo que en Fate”. Una confesión que el gigante del acero obtiene ganancias.

Exportaciones récord

La compañía se queja que las ventas al mercado local disminuyeron, pero también deberían decir que exportan el 50 % de su producción. Las exportaciones de Fate en 2018 fueron por U$S 81 millones, si bien cayeron un 6 % con respecto a 2017 se encuentra en niveles por encima del 2016 y 2015.

Fuente: elaboración La Izquierda Diario.

A fin de año Fate fue premiada en la ceremonia de los Premios a la Trayectoria Exportadora, fue reconocida por haber recibido este premio a lo largo de 22 años consecutivos.

En tanto, las exportaciones de Aluar aumentaron un 19 % en 2018. Si se suman las exportaciones de Aluar y Fate en 2018 representaron U$S 884 millones, un nivel récord desde 2010.

Fuente: elaboración La Izquierda Diario.

Fuente: elaboración La Izquierda Diario.

Javier Madanes Quintanilla reclama por el leve impuesto a las retenciones a la exportación, pero omite el salto del dólar que benefició a los exportadores. La divisa aumentó casi 120 % el año pasado. Por cada 100 dólares exportados a comienzos de 2018 obtenían $ 1.865 y a fin de año embolsaban $ 3.860 gracias a la megadevaluación.

Mientras sus ingresos mejoraron por el salto del dólar los salarios de los trabajadores disminuyeron en dólares. Un año atrás, el salario promedio de trabajadores registrados privados (según el Reporte Laboral del Ministerio de Producción y Empleo) equivalía a U$S 1.530; con el dólar actual ronda los U$S 850.

Una empresa beneficiada desde sus inicios por el Estado

La extorsión de Fate puede pretender una “ayuda” del gobierno. La empresa tiene experiencia en vivir del Estado. Fate creció gracias a la percepción de transferencias de recursos del Estado (Kosacoff, 2001). Según un documento del Instituto de Desarrollo Económico y Social, “fue así que la Familia Madanes, dueña de Fate, accedió a la instalación de una planta de fabricación de aluminio, Aluar, con la promoción del Estado Nacional, el cual les proveyó de un puerto y de una empresa hidroeléctrica para el exclusivo abastecimiento de la planta”.

El estudio señala que “Fate alcanzó un nivel de productividad similar al de empresas transnacionales. También señala que un aspecto característico de estos grupos económicos es su alto grado de diversificación, que se explica por un comportamiento de persecución de rentas”. Ese nivel de productividad implicó un aumento de la explotación de sus trabajadores, mayor exigencia de sus músculos, nervios y tendones. Así, se registraron más enfermedades laborales (hernias de disco, tendinitis y accidentes de trabajo) y más “rotos”.

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Un comunicado de la empresa de aviso al personal señaló que “hacen un último llamado (a través del PPC) a los demás actores necesariamente involucrados (Ministerio, Sindicato y Personal) para profundizar y definir las posibilidades al alcance de cada uno que pueda (o no) colaborar en la obtención de una ecuación sustentable para el funcionamiento de la Unidad Productiva”. Es decir Fate pretende que el “sacrificio” por sus supuestas perdidas recaiga sobre los obreros para avanzar con planes de mayor flexibilización laboral.

Ante la crisis las patronales pretenden blindarse para evitar que sus ganancias disminuyan y buscan descargarla sobre los trabajadores. Es necesaria una gran lucha nacional con la más amplia unidad para enfrentar la extorsión de Fate y frenar los planes de otras empresas que utilicen la misma maniobra para despedir.

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