Laura Vilches: “Detrás de la pantalla de la fe, se esconde un gran negocio”

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La legisladora cordobesa presentará mañana una denuncia administrativa por las propiedades de la Iglesia Católica donde se desarrollan actividades lucrativas y no pagan impuestos. Esta tarde fue entrevistada en Radio Nacional.

Laura Vilches, legisladora del PTS-FIT, presentará este jueves a las 11 en la Secretaría de Ingresos Públicos de la Provincia de Córdoba (Rivera Indarte 650) un listado de inmuebles propiedad de la Iglesia Católica local en el que se desarrollan actividades lucrativas. Dichas propiedades, al igual que aquellas donde se desarrollan actividades relacionadas al culto, están exentas de impuestos sobre inmuebles, sellos e ingresos brutos.

Esta tarde, Vilches fue entrevistada acerca de la separación de la iglesia del Estado en el programa Bajo el mismo sol, de Radio Nacional Córdoba, por el periodista Sergio Tagle.

Aquí los principales conceptos:

  • La Argentina es un Estado Laico, la Iglesia Católica fue obteniendo más concesiones de parte de los distintos gobiernos, inclusive los de facto, que han significado un aumento del poder de la Iglesia sobre los destinos de la población, tanto creyente como no. Esa realidad salió a la luz con el debate que logramos abrir sobre el derecho al aborto.
  • Hoy se debate en la Legislatura el Presupuesto 2019 y el Código Tributario, nosotros hemos solicitado que se anulen las exenciones impositivas a las distintas iglesias. El Código Tributario establece que las exenciones son para inmuebles destinados al culto, pero la Iglesia solicita exenciones sobre muchísimas propiedades que se destinan a otros fines. Eso configura un verdadero fraude al Estado.
  • Detrás de la pantalla de la fe se esconde un gran negocio: en el listado de propiedades de la Iglesia exentas de impuestos hay terrenos y casas de un country de Villa Allende que valen entre 100.000 y 500.000 dólares. Tienen también 5.000 hectáreas de campo en una zona manicera de la provincia, geriátricos de lujo, hoteles, clínicas de estética, entre otros. Todo esto sin hablar de los 130 millones de pesos que destina el gobierno nacional a los sueldos de los obispos, cuando la mayor parte de la población vive con sueldos inferiores a la canasta familiar.
  • En este poder económico se basa el poder político que tiene la Iglesia, tanto en el caso de la legalización del aborto como en su rechazo a la Ley de Educación Sexual Integral. También se basan en este poder para jugar el rol de contención social en el marco del ajuste, haciéndole un gran favor al gobierno nacional y al gobierno provincial.
  • Estas propiedades deberían ser expropiadas para paliar la situación de emergencia habitacional que se vive en Córdoba. Mientras la Iglesia tiene casas de retiro espiritual de 19 hectáreas donde viven seis monjas, muchísimas personas viven hacinadas, sin servicios básicos como cloacas, electricidad o gas natural. A las mujeres de esos sectores populares se les niegan derechos básicos como el aborto, porque las mujeres ricas pueden hacerlo sin riesgo para su salud en clínicas privadas.
  • El poder de la Iglesia sostiene un orden económico y social totalmente desigual, que se basa en el lucro de unos pocos mientras la mayoría de la población trabajadora se sume en la miseria. Esto se ve también en la contención del conflicto social, como pasó en el conflicto de la UTA el año pasado, donde el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) fue una de las instituciones que intervinieron para garantizar la derrota. Este año también la Iglesia intervino en el conflicto del Astillero Río Santiago para “pacificar” y hacer cesar a los trabajadores en sus reclamos.
  • Hoy vemos cómo el peronismo está discutiendo un gran acuerdo de toda la oposición contra el gobierno de Macri y ahí está Juan Grabois, uno de los voceros del Papa Francisco para lograr un acuerdo. La propia ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, dijo en el encuentro de Clacso que había que abandonar la disputa entre pañuelos verdes y celestes. Intentan hacerse de nuevo con el poder, pero no cambiar las condiciones de vida de la población. No solamente con los derechos básicos como el aborto o la educación, sino tampoco en el terreno económico. Por eso Cristina y Kicillof afirman que no van a desconocer la deuda externa ni van a romper con el FMI.
  • El Frente de Izquierda se opone a un pacto con la Iglesia, porque eso nos significa mujeres muertes, nos significa degradación de las condiciones laborales. Nos llaman a conformarnos con la miseria, pero los recursos los tiene la Iglesia, las mineras, los bancos que fugan dólares.


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