Literalmente, cada vez más circo y menos pan: cerraron 400 panaderías del AMBA

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El dato surge de un relevamiento de la ONG Defendamos Buenos Aires. El kilo de pan a $100. 1500 personas sin trabajo.

Según un relevamiento de la ONG Defendamos Buenos Aires, casi 400 panaderías cerraron en lo que va del 2019, en el ámbito de la Capital Federal y el Conurbano bonaerense. La encuesta se llevó a cabo en más de 3200 establecimientos de la región, nucleados en todas las cámaras del sector en el distrito AMBA.

A enero de 2019 se registraban 3.200 panaderías en actividad. Ahora, un 12,5 % de ese total bajó la persiana: se trata de poco más de 390 establecimientos, 161 en Capital Federal y 229 en provincia de Buenos Aires. En consecuencia 1500 personas quedaron sin trabajo, un promedio de cuatro empleados por comercio.

Menos pan

A comienzos de junio, el pan nuestro de cada día trepó hasta un valor increíble y rompió la “barrera psicológica” de los tres dígitos. Actualmente el kilo ronda los $ 100 y una docena de facturas anda por los $ 220. En algunos barrios de Capital Federal, como Palermo y Recoleta, el kilo de pan se paga hasta $ 110.

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Según el relato de comerciantes, la gente ya no compra pan por peso o por kilo, sino que llega a la panadería, cuenta la plata que tiene en el bolsillo y pide para lo que le alcance.

El salario mínimo, vital y móvil, hoy está en $12.500. Si alguien con ese sueldo compra un kilo todos los días, destina el 25 % de sus ingresos, la cuarta parte de lo que gana, solo a un producto tan básico y elemental como el pan.

En mayo de 2018 el kilo de pan se conseguía entre $ 50 y $ 60. Por entonces en el sector ya advertían que las ventas habían caído un 90 %. Hablamos de una suba que ronda el 100 % en un año, aproximadamente.

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Los comerciantes atribuyen la suba del precio al costo de la materia prima: la bolsa de harina que trae alrededor de 55 kilos, cuesta entre $ 800 y $ 1000 según información periodística. “Se suma el aumento de alquileres, tarifas de luz, gas y agua más aumentos de insumos como la harina, la leche, la manteca, la leña (en el caso de las panaderías artesanales), los dulces de membrillo y batata y un largo etcétera”, afirma la ONG en el informe que elaboró.

Puro circo

En los últimos días el Fondo Monetario Internacional mostró un poco de optimismo respecto de la economía argentina. Según dijo el vocero principal del Fondo, Gerry Rice, empiezan a aparecer “señales” de alivio. ¿Alivio dijo? Para los bolsillos de los sectores populares argentinos, no. Para los empresarios y los especuladores financieros, parece que sí.

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Sin embargo, según el organismo la inflación continúa siendo un “desafío”. ¿Para quién? Para los bolsillos de los sectores populares argentinos, claramente.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó en la tarde de este jueves que la inflación de mayo fue del 3,1 %. La suba de precios acumula así una suba de 19,2 % en los primeros cinco meses del año y de 57,3 % en los últimos 12 meses. Particularmente, los alimentos subieron más del 60 % en un año. ¿Los salarios? El desafío fue solo para nuestros bolsillos. Ya no podemos comprar ni pan.

El optimismo del FMI de los últimos días y de los llamados “mercados”, se debe al panorama político electoral, que se fue aclarando luego de meses de rosca e incertidumbre. Los analistas políticos coinciden en que la figura que las principales fuerzas políticas eligen para disputar la vicepresidencia, cumple el rol de emitir un “mensaje” a los mercados.

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Los primeros en dar un mensaje tranquilizador a los mercados fueron Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Que la ex presidenta cediera el primer puesto en la fórmula al hombre amigo de Clarín, fue toda una señal de voluntad para dialogar y pagar la deuda externa ilegítima.

Semanas después fue el oficialismo el que definió enviar un mensaje similar, incorporando al peronista Miguel Ángel Pichetto en la fórmula como vicepresidente, en un gesto que busca dar señales de gobernabilidad para hacer pasar el ajuste que se viene en los próximos años.

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El FMI y los especuladores financieros saben que, sea cual sea la fórmula que gobierne el país a partir del año que viene, sus intereses estarán por encima de los nuestros. Por eso se muestran optimistas. Todas las fuerzas políticas tradicionales hicieron grandes esfuerzos y dieron un show patético en las últimas semanas para poder trasladarles esa tranquilidad. Cafecito va, cafecito viene. Alianza por acá, alianza por allá. PASO sí, PASO no. ¿Valen las colectoras o no valen? Puro circo. Pase de bandos, pase de bloques, pase de facturas.

Mientras, la clase trabajadora argentina y los sectores más empobrecidos, a las facturas las ven desde la vidriera.



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