“Llegan desangradas, infectadas”: la carta que una ginecóloga envió a Amalia Granata

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A través de su cuenta de Instagram, la médica Melisa Pereyra relató un día de la guardia en un hospital público. Describió lo que viven las mujeres que no pueden pagar un aborto en condiciones de asepsia.

Bajo el título “Llegan desangradas, infectadas”, la médica ginecóloga Melisa Pereyra, publicó una carta dirigida a Amalia Granata por sus posiciones a “favor” del aborto clandestino, en el programa de Pampita. La médica invitó a Granata a ver la difícil realidad de las guardias.

La modelo y conductora Carolina “Pampita” Ardohain entrevistó a Amalia Granata. Cruzaron posiciones sobre el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

Pampita sostuvo que más allá que su posición es contraria a practicarse un aborto, apoya la ley por las mujeres que deciden hacerlo y no tienen los recursos para realizarlo en forma segura. La respuesta de Amalia Granata fue contundente: “Lo van a tener que seguir haciendo en la clandestinidad”.

La supuesta defensa de las dos vidas, que enarbola Granata, fue desmentida por ella misma. El eslogan “defendemos las dos vidas”, identificados con los pañuelo celeste, esconde que están a favor del aborto clandestino, pero nunca se animaron a decirlo explicitamente. Granata lo hizo y provocó la indignación de muchas personas. En las redes sociales cientos de usuarias y usuarios de las redes sociales critican duramente sus dichos.

La médica Melisa Pereyra, especialista en ginecología y obstetricia, publicó en su cuenta de Instagram una carta en la que relata la realidad que se vive en una guardia de hospital cuando las víctimas de abortos clandestinos llegan en grave estado. En la carta, la médica también describe parte de lo que viven los profesionales de la salud durante las guardias. Además, denunció que no tienen anticonceptivos para entregar a las mujeres que hacen largas colas en el hospital para obtener alguno.

Melisa Pereyra utilizó un tono irónico para describir la dureza de la realidad de cientos de mujeres que mueren en la clandestinidad.

“Amalia, me tomo el atrevimiento de enviarte una invitación personal y especial. Quisiera invitarte a uno de los hospitales donde me formé como médica especialista en Tocoginecología, en Buenos Aires, CABA. La idea es que te quedes la jornada completa para que puedas aprovechar al máximo la experiencia”, así comenzaba su carta Pereyra.

“Paso a detallarte los amenities que te vamos a ofrecer durante la estadía, y algunos tips para que sea más amena. Vas a contar con una sala de estar con una mesa y un sillón, no es muy cómodo, pero no es de importancia porque lo más probable es que no llegues a usarlo. Podés llevarte la vianda del mediodía y la noche, y alguna colación de bolsillo, porque hay días en que la cena es durante la madrugada, con suerte”, así de mordaz describió cómo es una guardia médica en hospitales públicos donde reciben un salario muy por debajo a las importantes tareas que realizan.

“Apenas entrás vas a ver la sala de recuperación donde descansan las recién paridas o las que cursan un aborto incompleto, generalmente clandestino. Y después tenés la sala de parto y el quirófano”.

Luego, en su carta, la medica pasó a detallar los momentos en los que reciben en la guardia a una mujer con complicaciones graves por practicarse un aborto clandestino. Lo que contrasta con las declaraciones de Granata que contó, después de ser electa diputada por la provincia de Santa Fe, que una enfermera santafecina “me dijo que las chicas que van a hacerse un aborto vuelven a ir a los tres o cuatro meses, lo toman como un método anticonceptivo”.

Pereyra, en cambio, reveló otra realidad: “Un consejo, llevá siempre un par de guantes en el bolsillo y las camas de recuperación mantenelas vacías, llamando al camillero cuando las puérperas estén listas para ir a su habitación con su bebé. Porque llega un momento del día en que las que cursan un aborto son más de las que vienen a parir, y muchas necesitan atención personalizada, porque vienen desangradas, infectadas y casi con pérdida de la conciencia”.

“Los guantes son para recibirlas, porque las traen a upa, embebidas en sangre, y las dejan solas, en nuestros brazos”, relató la médica.

“Quizás puedas descansar un par de horas, entrecortadas, recibiendo resultados de laboratorios y esperando alguna derivación a terapia intensiva. Y al otro día, sólo por ser vos, te ofrecemos un late check out para que puedas vivir la experiencia del consultorio de anticoncepción, donde contarás con 5 DIU, una sola caja de instrumental y alguna caja de anticonceptivos orales (si ninguno está vencido es tu día de suerte!) Andá practicando tu mejor cara de nada para decirle, a la decena de mujeres que están desde las 4 AM haciendo la fila para que le des un método gratuito, que no lo tenés”. La fata de anticonceptivos es otro de los importantes dramas de miles de mujeres que no tienen suficientes recursos para comprarlos.

“Quedo a la espera de recibir a cambio una visita a tu país de las maravillas, donde cualquiera representa a la democracia. Sorry si te aburrí”. Pereyra eligió la misma frase desaprensiva, que utilizó Granata cuando decidió cerrar el debate con Pampita: “Me aburrí. Sorry”, dijo la defensora del aborto clandestino.

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