Lo golpearon por ser gay: primera condena por “odio a la orientación sexual”

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Es por la bestial golpiza sufrida por Jonathan Castellari. Los siete agresores confesaron haberlo atacado por ser gay y ahora afrontan pena de tres años de prisión en suspenso y tareas comunitarias en el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis, en la Casa Trans y en el Servicio de Endocrinología del Hospital Fernández.

Por primera vez, un grupo de jóvenes afronta una condena por “lesiones graves calificadas por haber sido cometidas con odio hacia la orientación sexual”. Si bien la Federación Argentina LGBT (FALGBT) reportó que en la Argentina se comete un crimen de odio contra la diversidad sexual cada tres días, no existía hasta el momento ninguna figura judicial que diera cuenta de ello.

La novedad llega en el marco del juicio abreviado por la brutal golpiza sufrida por Jonathan Castellari en diciembre de 2017, en un local de comida rápida de la Ciudad de Buenos Aires.

Los imputados Gastón Trotta, Alejandro Trotta, Rodrigo Cardozo, Juan Ignacio Olivieri, Facundo Curto, Juan Bautista Antolini y Jonathan Romero admitieron haber actuado motivados por “odio a la orientación sexual” de Castellari y acordaron con el fiscal Fernando Fiszer una pena de tres años de prisión en suspenso y tareas comunitarias. Éstas deberán ser realizadas en el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis, en la Casa Trans y en el Servicio de Endocrinología del Hospital Fernández.

El caso

En diciembre de 2017, Jonathan Castellari, de 26 años, salió a bailar a un boliche de Palermo con su compañero Sebastián Sierra. Ambos integraban el equipo de rugby Ciervos Pampas, que hace seis años nació como el primer equipo que defiende la diversidad sexual. Por la mañana, los chicos fueron a desayunar a un MacDonalls y allí fueron abordados por los siete imputados, que propinaron una dura golpiza a Castellari.

El joven herido fue internado en el Sanatorio Güemes donde le diagnosticaron traumatismos en ambos ojos –con fractura de piso y cara interna de la órbita derecha-, rotura y fisura de los dientes centrales, distensión muscular y hematomas y lastimaduras por todo el cuerpo. Luego de este episodio, Jonathan comenzó a sufrir ataques de pánico, lo que lo obligó a someterse a un tratamiento psiquiátrico y psicológico.

Los agresores en un primer momento negaron haber actuado por homofobia, pero tanto las declaraciones de testigos como filmaciones del hecho los dejaron acorralados y tuvieron que acordar con la fiscalía la primera condena que incluye la figura de “odio hacia la orientación sexual” como agravante. Ahora, la jueza María Cristina Bértola, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16 deberá evaluar si homologa el acuerdo.

En el requerimiento de elevación a juicio realizado en julio de este año por las fiscales María Paula Asaro y Mariela Labozzetta, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), consideraron que “los actos de violencia contra las personas LGBT, comúnmente conocidos como ‘crímenes de odio’, actos homofóbicos o transfóbicos, se comprenden mejor bajo el concepto de violencia por prejuicio contra las orientaciones sexuales y las identidades de género no normativas”. Agregaron también que además del impacto simbólico, estos crímenes envían un “mensaje de terror generalizado a toda la comunidad”.

La novedad sin dudas es un espaldarazo para todas las personas gays, trans, lesbianas y travestis que sufren discriminación y agresiones cotidianas por su orientación sexual. De hecho, la Federación Argentina LGBT (FALGBT) reportó que solo en 2017 se cometieron 103 crímenes de este tipo e incluso refieren que estos datos indican cifras menores a las reales porque muchos de estos hechos no son denunciados producto de la situación de vulnerabilidad y discriminación en la que se encuentran las víctimas.



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