Lorenzo está nervioso: destruyen mural que denuncia al abusador capellán penitenciario

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El sábado un grupo de muralistas retrató al poderoso cura en una esquina céntrica de La Plata, amplificando la denuncia en su contra. Pocas horas después sus defensores intentaron borrar lo imborrable.

El sábado a la mañana muralistas platenses realizaron una obra en la esquina de 5 y 44, en el centro de la capital provincial.

El retrato de Eduardo Lorenzo, capellán del Servicio Penitenciario Bonaerense desde hace décadas y actual párroco de Gonnet, estaba acompañado de las leyendas “Desde el Vaticano a La Plata, basta de curas violadores” y “Eduardo Lorenzo, denunciado por abuso, promovido a director de escuela”.

Las y los artistas relataron al portal local Pulso Noticias que es “importante habitar el espacio público y sus muros como método de denuncia ante las injusticias que tanto los grandes medios de comunicación como los poderes encubren e invisiblizan”.

En este caso, agregaron, “las paredes gritan lo que tantxs callan: la Iglesia Católica Apostólica Romana es cómplice de tantos crímenes durante la última dictadura militar y fiel soldado del heteropatriarcado capitalista. Los abusos y violaciones dentro de esta nefasta institución hay que visibilizarlos. Y por ello decidimos formar parte de esta acción de denuncia y escrache”.

Enteradas de la realización del mural en pleno centro platense, pocas horas después las huestes de Lorenzo se acercaron al lugar. Primero borraron solamente el nombre del cura, dejando el resto de la obra intacta.

Más tarde, convencidos de que no alcanzaba con eso, descargaron algunos tachos de pintura sobre la pared. Así buscaron borrar lo que, a esta altura, es ya imborrable.

Obviamente, Lorenzo dirá que no tiene nada que ver en el asunto. Pero no es la primera vez que una denuncia pública que lo involucra directamente termina atacada por sus acólitos (de eso se dará cuenta próximamente).

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Larga cola de paja

Las denuncias judiciales contra el sacerdote Lorenzo datan del año 2008 (aunque también hay testimonios no judicializados sobre abusos previos), cuando los tutores de un menor que vivía en un hogar de Gonnet regenteado por el párroco y capellán penitenciario iniciaron una causa contra él por abusos sexuales y otros maltratos.

La fiscal Ana Medina, tras pocos meses de instrucción, cerró la causa y dictó la “falta de mérito” para Lorenzo, es decir que no lo declaró culpable pero tampoco inocente. Sin embargo, como afirman desde entonces los denunciantes, el Poder Judicial no activó medidas de prueba elementales como pericias psicológicas al denunciado y desestimó los contundentes relatos de la víctima y otros testigos.

El poder conquistado por Lorenzo y sus cómplices eclesiásticos (empezando por monseñor Héctor Aguer), políticos (los sucesivos gobernadores Solá, Scioli y Vidal) y mediáticos (El Día y otras empresas) logró “guardar” el caso durante más de una década. Incluso se llegó a perseguir a quienes en la comunidad educativa de Gonnet habían cometido el “pecado” de preguntar sobre el caso.

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Quizás Lorenzo y compañía confiaban en la supuesta eternidad del miedo de las víctimas. Un miedo que, como se ve a lo largo y ancho del planeta, provoca silencios autoimpuestos a lo largo de años. Pero se equivocaron. El pasado 24 de febrero, tras más de diez años de ese silencio tortuoso, León decidió hablar. Y lo hizo a través de una extensa entrevista con La Izquierda Diario y Pulso Noticias.

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La denuncia de León causó revuelo una vez más en las sedes eclesiásticas de La Plata, ahora comandadas por el sucesor de Aguer, el bergogliano arzobispo Víctor “Tucho” Fernández, quien también eligió bancar a muerte a Lorenzo sin siquiera haber tomado contacto con los denunciantes.

El ataque al mural realizado este sábado, lejos de despejar alguna duda sobre las múltiples tropelías del capellán del SPB, confirma que él y sus cómplices no están dispuestos a dejar que se siga mancillando su “honor”, pese a que las denuncias en su contra son varias y firmes.



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