Los olvidos de CFK y su “década ganada”

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Cristina Kirchner publicó un documento con su visión de la situación actual y un balance de los doce años de gestión kirchnerista. Pero omitió algunas cosas. Conocelas.

La expresidente, y actual senadora por el Frente para la Victoria (FpV), Cristina Fernández de Kirchner eligió el sitio dirigido por el periodista Horacio Verbitsky, El Cohete a la Luna, para dar a conocer su visión sobre la situación política y económica que atraviesa el país y de paso hacer un balance de sus dos mandatos y el de Néstor Kirchner, del 2003 al 2015.

El recurso utilizado por Cristina es la comparación constante entre sus políticas económicas y las del gobierno de Cambiemos, en estos casi dos años y medio de gestión. Así es que su exposición está estructurada en base al binomio “peor-mejor”.

Este estilo no es nuevo. “¿Estamos peor o estamos mejor?” fue una de las consignas con las que hizo campaña cuando era candidata a senadora el año pasado. Es lógico que la polarización sea uno de los recursos utilizados por Cristina porque así tiene la posibilidad de permitirse algunos olvidos.

Veamos cuáles:

1 – “En un “marco de crisis institucional, política y económica, asume como presidente de los argentinos Néstor Carlos Kirchner” dice Cristina y es verdad. En el 2003, el país venía de haber protagonizado una rebelión en las calles que dio por tierra los planes neoliberales del gobierno de la Alianza que había asumido en 1999 y continuaba las políticas del menemismo.

Había un desprestigio total del conjunto de las instituciones del régimen político. La justicia, el parlamento, el poder ejecutivo y las fuerzas de seguridad atravesaban una gran crisis de legitimidad. Cristina recuerda que por esos días, fines del 2001 y 2002, era común escuchar el popular canto “que se vaya todos” que expresaba el hastió de la población con los gobernantes.

Lo que no dice Cristina es que es que tanto ella como Néstor formaban parte de esa casta de funcionarios políticos que habían provocado el hartazgo del pueblo. A diciembre del 2001, Néstor hacía 20 años que era gobernador de la provincia de Santa Cruz, en tanto ella hacía 11 años que ocupaba cargos legislativos. Vale recordar además, que Néstor como gobernador acompaño el “espíritu privatizador” de la época: aplaudió la privatización de YPF en 1992, argumentando que “no hay nada más soberano que conseguir inversiones” y privatizó la Mina Río Turbio, en su provincia, en 1994.

2 – “Los trabajadores y trabajadoras en relación de dependencia tenían los mejores salarios en dólares de América Latina, y los niveles de desocupación y trabajo no registrado alcanzaron su mínimo histórico” afirma Cristina. Pero, ¿cómo puede ser entonces que según un informe elaborado por Observatorio de Deuda Social de la UCA (porque el Indec dejo de publicar estadísticas de pobreza en el 2013) el índice de pobreza en 2015 era del 29 %?

La alta precariedad laboral, basada en que una enorme franja de trabajadores se mantuvo en una situación de informalidad durante los años de la presidencia de Néstor y luego de Cristina Kirchner, fue uno de los grandes problemas que atravesó la clase trabajadora durante esos años.

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¿Será por eso que no dijo que para el tercer trimestre del 2015 -los últimos meses de su mandato- el 33,1 % de los trabajadores estaba en negro?

Recordemos que en 2010, cuando Cristina era presidente, el joven militante del Partido Obrero, Mariano Ferreyra, murió asesinado por el accionar de una patota de la Unión Ferroviaria en una protesta contra la tercerización laboral en el ferrocarril. Lo que dejó en evidencia el entramado nefasto entre burocracia sindical, empresarios y Estado que actuó en pos de mantener sus negociados, originados con las privatizaciones.

3 – “Un crecimiento inédito del producto bruto nacional” dice Cristina que lograron. Este crecimiento tuvo su origen en la megadevaluación de 2002 de Duhalde y que implicó una caída de los costos salariales para las patronales.

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La reactivación económica se basó principalmente en ese mazazo al salario. Axel Kicillof, exministro de Economía, y antes de ser parte del kirchnerismo, afirmaba que el salto en la rentabilidad empresaria que hubo desde 2002 fue la verdadera “caja negra” del crecimiento económico de la década pasada. Se puede leer La Economía Argentina en su laberinto para profundizar sobre la década pasada.

Otra condición que permitió el crecimiento fue el factor externo. Durante los gobiernos kirchneristas hubo una situación internacional, llamado “viento de cola”, que favoreció desde 2003 las exportaciones locales. Hubo un boom internacional en los precios de los commodities, las ventas al exterior fueron mayores a las importaciones como no se registró en décadas en el país. Pero desde fines de 2013 el “viento de cola” pasó a ser “viento de frente”. Una situación extraordinaria que ya no volverá.

4 – “A los dos años y medio de gestión, Néstor Kirchner había reestructurado el 76 % de la deuda externa defaulteada y pagado íntegramente la deuda de la Argentina con el FMI”, sostien la exmandataria.

Néstor Kirchner, junto a Roberto Lavagna, negociaron el canje de la deuda en 2005. La quita que destaca Cristina implicó ganancias de hasta 300 % para los “buitres buenos” que ingresaron a ese acuerdo. Muchos de los tenedores de bonos compraron esos papeles durante la crisis cuando no valían nada. Además, se les pagó un plus por inflación y crecimiento económico. Según estimaciones, los bonistas recuperaron por los pagos extras las quitas que menciona Cristina.

Otro gesto poco soberano fueron las cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales de Nueva York en los canjes de 2005 y 2010. Esto permitió a los fondos buitres, que rechazaron los canjes deuda reclamar a los tribunales de Nueva York y obtener así un fallo a favor del juez Thomas Griesa.

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¿Chau FMI? En 2005 Néstor Kirchner canceló los acuerdos con el Fondo, ese anuncio costó U$S 10.000 millones, un pago que se pudo hacer por la abundancia de dólares comerciales que hubo en esos años por la situación extraordinaria antes señalada.

El kirchnerismo trató de limitar la injerencia del organismo sobre la política económica a través de sus revisiones anuales. El motivo fue que ante los desequilibrios de la economía que comenzaron a emerger necesitaban tomar políticas económicas adicionales (subsidios, acuerdos de precios, etc.) que eran cuestionadas por el organismo. Pero el país siguió siendo miembro del Fondo.

El Gobierno anterior intentó volver a los “mercados” en búsqueda de deuda, pero el conflicto con los buitres frustró sus planes. Así, el exministro de Economía pagó al Club de París, a quienes les reconoció U$S 9.700 millones, cuando antes de las negociaciones el kirchnerismo decía que era por U$S 6.000 millones.

Cristina se jactó de ser “pagadores seriales”, y así fue. Durante los dos Gobierno se pagaron U$S 200.000 millones de deuda pública, pero la misma siguió creciendo. Cuando asumió Néstor la deuda pública era de U$S 145.000 millones y pasó a U$S 223.000 millones cuando finalizó la gestión de Cristina.

Millones de recursos que se destinaron a los especuladores y al capital financiero con dinero de la Anses (plata para los jubilados), reservas del Banco Central y fondos del Banco Nación.

5 – “Se nacionalizó YPF con su valioso yacimiento de Vaca Muerta (…) se reincorporaron al patrimonio nacional Aerolíneas Argentinas, AySA y el Correo Argentino” afirma Cristina. La nacionalización de YPF fue en realidad la compra del 51 % de la empresa con la entrega de bonos por más de U$S 5.000 millones como indemnización a Repsol tras un vaciamiento de los yacimientos. La expresidenta omite el posterior acuerdo secreto entre la petrolera estadounidense Chevron e YPF.

Aerolíneas era administrada por la empresa española Marsans. En 2008, Cristina se vio obligada a estatizarla porque ningún empresario local quería comprarla, debido a las deudas y el vaciamiento que dejó Marsans.

Las nacionalizaciones constituyeron la recuperación de empresas que ningún empresario estaba dispuesto a administrar. Encima, en vez de exigirle a sus antiguos dueños explicaciones por el estado crítico de las compañías, las premiaron con indemnizaciones. Los gobiernos kirchneristas. Se mantuvo intacto el esquema de privatización de los servicios públicos del menemismo.

Una década sin resolver los problemas estructurales

La exmandataria presenta el informe para inversores extranjeros difundido en el “Mini Davos” para desmentir “la pesada herencia”.

Lo cierto es que la economía tenía un gran deterioro, marcado por la restricción externa cuyas raíces estuvieron en las contradicciones de la economía dependiente.

Los millones de dólares por el superávit comercial no tuvieron su correlato en mayor inversión ni transformación de la estructura productiva, sino que se destinó a los pagos de deuda, financiar la fuga de capitales y utilidades de las empresas extranjeras que aumentaron su participación en la década pasada.

Ese deterioro económico cayó sobre la espalda y los hombros del pueblo trabajador que en los últimos años del mandato de Cristina Kirchner ya sentía el impacto en sus vidas cotidianas. Según la UCA, la desigualdad social se incrementó de manera brusca a partir de los años 2010/2011 y entre 2011 y 2015 la pobreza en niños de 0 a 17 años pasó de más del 34 a más del 40 %.

Cristina en su carta olvida decir que esta fue la base sobre la que luego impactaron fuertemente las políticas de ajuste de Cambiemos. Cristina olvida referirse a esta “herencia”.

Lo olvida porque sabe que durante la “década ganada” los problemas estructurales que padecen hoy amplios sectores de la población no fueron resueltos.



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