Los proyectos PPP no terminan de arrancar y se prevé caída en obra pública

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El viernes pasado, el Gobierno citó a bancos y empresarios que se adjudicaron los primeros PPP para que busquen financiamiento para el fideicomiso. Pero el proyecto no avanza. Mientras, Dujovne anunció recorte real del 60 % de la obra pública para cerrar con el FMI.

El viernes pasado, el Gobierno citó a representantes de bancos y a los empresarios que integran las Uniones Transitorias de Empresas (UTE) que se adjudicaron los primeros contratos de Participación Público Privada (PPP).

La apuesta del gobierno de reemplazar la obra pública por estos contratos no termina de arrancar por la falta de confianza empresaria en la capacidad del gobierno de aplicar el plan de ajuste. Pero también, la causa de los “cuadernos” salpica a empresarios de las constructoras.

Varias de las empresas que habían sido adjudicatarias de las obras están implicadas en la causa por corrupción, frenando el ya escaso interés de los bancos a otorgar créditos para las firmas. Entre ellos hay varios vinculados con los PPP, como Carlos Wagner, expresidente de la Cámara Argentina de la Construcción. En otros casos involucran a familiares de los adjudicatarios, como Hugo Eurnekian, presidente de la Compañía General de Combustibles (CGC), que es sobrino del empresario Eduardo Eurnekian, quien confesó que pagó U$S 200.000 para la campaña electoral de 2013 del kirchnerismo.

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El escándalo de corrupción que envuelve a empresarios de la construcción y la obra pública denominado la “causa de los cuadernos” se sumó a la incertidumbre en el clima de negocios por las corridas cambiarias y la economía sin rumbo por parte de Cambiemos que entre otras consecuencias, si bien abarató rápidamente el peso y con ello los costos, incrementó fuertemente las tasas de interes.

Esto resulta en una total falta de financiamiento privado.

Por estos motivos, la táctica oficial desde el ministerio de Guillermo Dietrich fue proponer la conformación de un fideicomiso, buscando que los bancos no queden directamente vinculados con las constructoras y puedan poner una parte del dinero que originalmente habían comprometido para los proyectos de PPP. Pero la idea nunca terminó de calar en las entidades internacionales que saben que tarde o temprano podrían quedar vinculados con empresas involucradas en la causa.

Pero por ahora el fideicomiso sólo cuenta con promesas e ideas. El Banco Nación es el único que habría promtido aportar entre 200 millones y 300 millones de dólares y la idea de usar las garantías (por unos 600 millones) que depositaron los consorcios para la adjudicación.

La falta de resultados del fideicomiso se agrega a los frenos iniciales del plan original para reemplazar la obra pública con PPP: la falta de financiamiento privado. Otra vez, la sequía prevalece por sobre la “lluvia de inversiones”.

Los PPP y el recorte de la Obra Pública en los planes de ajuste

El gobierno insiste entonces en pedirle a las empresas que busquen financiamiento. En el encuentro del viernes, el secretario de los proyectos de PPP, José Luis Morea, (que estuvo junto a funcionarios de la Procuración) les planteó a las constructoras sobre la necesidad de que consigan financiamiento para el fideicomiso, que tiene como objetivo completar el primer tramo de los contratos.

La promesa es que una vez completado ese tramo y si las condiciones financieras mejoran, ahí se volvería al esquema original donde las empresas conseguían los fondos. Entre líneas, el gobierno ofrece “protección” frente a las causas judiciales y paciencia, de consensuar el presupuesto de ajuste con los gobernadores para que a su vez cierre el acuerdo con el FMI.

Pero los empresarios descartaron que puedan conseguir fondos con este panorama. “Lo que pide Morea es imposible en este contexto”, recalcaron desde una de las UTE que se adjudicó un contrato. “No hay nada definido”, resumieron.

Por contrato, las obras deberían iniciar en noviembre, pero aún no se definió una fecha. Morea y los empresarios quedaron en realizar otra reunión para explorar las posibles alternativas para comenzar las obras.

Mientras tanto, la semana pasada el ministro Nicolás Dujovne anunciara un recorte en términos nominales del 27 % en gastos de capital (obra pública), que con el agregado de la inflación (en torno al 40%) implica una caída de más del 60 % real en la inversión estatal en obra pública.

Ya en julio el gasto de capital (obra pública) realizado por el Estado cayó un 19,2 % en términos nominales. Esto significa una baja de 50 % en términos reales.

El power point de Dujovne implica también un cambio de prioridades de cara al año electoral de 2019, en el que la apuesta ya no será sostener con pinzas una economía con fuertes desequilibrios, sino por el contrario, lograr una recesión que logre frenar el ritmo inflacionario desatado con la devaluación de más de 100 %. En definitiva, la apuesta es el ajuste.

En este marco, la obra pública que había sido uno de los motores del crecimiento económico en 2017, y de la creación de empleo en el sector privado tras el derrumbe en 2016, quedará exclusivamente en manos del destino de los PPP. Por ahora sin mucha perspectiva.

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