Los que escuchamos

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A dias de la enorme movilización para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado, estudiantes de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP escriben para La Izquierda Diario.

Estoy intentando pensar, pero no puedo. Escribo, reescribo, borro, vuelvo a escribir. En el desvelo, después del llanto, llega el momento de intentar, vagamente, poner en palabras toda esta sensación.

Escribo, reescribo, borro, lloro, vuelvo a llorar. El nudo que siento en mi garganta tiene un nombre: Santiago Maldonado. Este nudo existe, desde hace un mes exactamente, en muchxs de nosotrxs. Y cuando un nudo en la garganta lleva nombre y apellido, difícil es de olvidar.

Letra tras letra, siento que no formo palabras, porque no me salen, porque no las tengo, porque son de Santiago. Palabras que él no puede decir, mensajes que intentamos dar en su nombre, porque lo merece, porque somos la voz de quien no puede hablar porque lo callaron. Entonces intento, otra vez, escribir, por él.

Lo callaron los que deberían cuidarlo, los de uniforme y gorra. Lo calló Gendarmería, y sé que Santiago, esté donde esté, busca hablar. Busca hacerse escuchar.

“Desaparecido/a: Persona que se encuentra en paradero desconocido o muerta sin que se haya encontrado el cadáver; en especial debido a catástrofe, represión policial, rapto o acciones bélicas”. Así define el diccionario a Santiago. Tan amplia definición, que cabe la posibilidad que pase de tener un paradero desconocido, o a no encontrar su cadáver. Es decir muerto, es decir sin vida, es decir sin poder hablar. Pero no, Santiago está vivo, debe estar vivo, porque el pueblo se levantó ante sus gritos. Santiago está hablando, a través de todxs nosotrxs, desde hace un mes.

Lxs que no lo gritan, lxs que no lo llaman, lxs que no lo escuchan, no sé qué son. O sí, son el Estado, son el gobierno, son las madres pidiendo que no se adoctrine a sus hijxs en las escuelas hablando de Santiago y el 0800 para denunciar, son lxs gendarmes. Son esxs que no quieren, pero sí pueden, aguzar el oído y escuchar en cada nudo en el pecho el llanto, la ira, la falta de respuestas, la esperanza vaga pero que se hace fuerte con cada voz que habla por Maldonado.

Y la fuerza del pueblo, la que comprende y la que empatiza, la que acompaña y grita, es la que unida canta que Santiago tiene que aparecer. Con vida. Ya.

Ya. Ya. Ya. Santiago tiene que aparecer. Con vida. Santiago. Tiene que aparecer con vida.

Y mientras no aparezca, vamos a seguir gritando, lxs que sí sabemos escuchar a Santiago, desde donde esté: ¿DÓNDE CARAJO ESTÁ?



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