Los rendimientos de los bonos de EE.UU. subieron a valores máximos desde 2011

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La tasa de interés de los bonos a 10 años tocó este miércoles el 3,125 %, un nivel que no se alcazaba desde julio de 2011 mientras que el bono a 30 años trepó al 3,282 %, valor máximo desde 2014.

Ayer los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos aumentaron. La tasa de interés de los bonos a 10 años alcanzó el 3,125 %, un nivel que no superaba desde julio de 2011 mientras que el bono a 30 años subió al 3,282 %, valor máximo desde 2014.

Ayer se publicó el informe del Instituto de Gerencia y Abastecimiento que mostró una mejora del índice de actividad en el sector servicios y se conoció la creación de 230.000 puestos de trabajo en septiembre. Estos datos se opacan con los pronósticos de diversos organismos internacionales que anticipan que habrá una desaceleración económica en los próximos años.

Según analistas, un crecimiento con situaciones de alta ocupación (“pleno empleo”) se asocia a mayores tensiones inflacionarias. Y más inflación reduce la valorización de los bonos (licúa su rendimiento real), impulsando a sus tenedores a desprenderse de los bonos y así cae su precio en el mercado. Así, la tasa de interés que rinden dichos bonos aumenta.

La percepción de más inflación así como la necesidad de Estados Unidos de tomar más deuda, fortalecen la idea de una cuarta suba de las tasas por parte de la Fed, la semana pasada ya realizó la tercera suba del año. Ayer la autoridad de la Reserva Federal, Charles Evans, afirmó que apoya una nueva alza en diciembre. Esto ocurre en un contexto que se caracteriza por un elevado público y corporativo.

Esta combinación de elementos incidió en la suba de la tasa de interés de los bonos a 10 años que emite el Tesoro de Estados Unidos.

Los bonos son instrumentos de deuda de mediano plazo que el gobierno vende en subastas públicas (mercado primario) y tienen un interés nominal fijo, pero su precio cambia de acuerdo a las variaciones de la oferta y la demanda. La tasa de interés sube cuando aumenta la venta de bonos y su precio disminuye. Esto ocurre porque los “inversores” perciben que sus bonos corren el riesgo de desvalorizarse por lo que tienden a deshacerse de ellos y se pasan al dólar. Más “preferencia” por el billete verde aumenta su demanda y con ellos sube la presión sobre la cotización de la divisa norteamericana. Lo que provoca que se devalúen todas las otras monedas, que se verifica en los países “emergentes”.

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