Macri y el peronismo empiezan a acordar hoy el ajuste de $ 500.000 millones para dejar contento al FMI

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Reunión clave entre el Gobierno y los gobernadores peronistas para las negociaciones del Presupuesto. De cara al año electoral, se disputa quién presionará más la tijera. El objetivo que no cuestionan es que el ajuste recaiga sobre el pueblo trabajador.

En el día de hoy, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y luego el mismo presidente Mauricio Macri, se reunirán con 22 de los 24 gobernadores provinciales. El borrador del Presupuesto 2019 se presentaría el viernes 14 al Congreso.

La corrida cambiaria de agosto y la crisis económica “obligaron” al Gobierno a renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. De pactar un recorte de $ 300 mil millones para el año que viene, ahora Dujovne intenta convencer al Fondo de que podrá ajustar un monto mayor: $ 500 mil millones.

Las provincias serían encargadas de realizar un ajuste por $ 100 mil millones, mientras que el gobierno nacional llevaría adelante el recorte restante.

El objetivo es conseguir un adelanto de los desembolsos faltantes del crédito stand by por U$S 50 mil millones con el FMI previstos para 2019 y 2020, de los cuales ya se enviaron U$S 15 mil millones.

A cambio de ello, el Gobierno ofertó la promesa de alcanzar el “déficit cero” en lugar de un déficit primario de 1,3 % del PBI. Se trata de una falacia, ya que aún de conseguir este objetivo no significará eliminar el déficit fiscal (una diferencia negativa entre ingresos menos gastos), sino cambiar su composición: ahora el 100 % del mismo corresponderá a intereses de deuda.

Pero además, el pago de la deuda seguirá creciendo y alcanzará a más de $ 600 mil millones, tal como reconoció el ministro Dujovne en su presentación de lo que llevó estos días a Washington para negociar con el Fondo. Y ese sería un “escenario optimista”.

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“Hay Presupuesto 2019”

La expectativa de la reunión es muy alta. El Gobierno necesita dar una señal clara a los grupos financieros y económicos y al FMI de que se alcanzó un consenso de ajuste entre los partidos patronales. Ajuste que pretende ser descargado sobre los trabajadores, a pesar de medidas impositivas tibias que apenas pueden molestar al agropower y algún sector empresarial, principalmente por su peso ideológico.

En el marco del comienzo de una recesión que amenaza con ser extendida en el tiempo y con gran profundidad, en particular por las graves consecuencias sociales sobre la vida de millones de familias obreras, los gobernadores de la “oposición” peronista intentan tímidamente ubicarse como el ala del “ajuste moderado”, planteando modificaciones mínimas en ciertos tributos que recaen sobre los sectores más acomodados y los empresarios.

Esto es así con algunas ideas que se presentaron, como la de modificar 0,75 puntos porcentuales la alícuota del el único impuesto que grava la riqueza (bienes personales), pero sólo para quienes tienen blanqueados sus bienes en el exterior (no para todos). Con ello, sugieren elevar de 0,25 % al 1 % el impuesto a los Bienes Personales en el exterior, una verdadera burla que apenas toca el bolsillo de una minoría que acumuló fortunas sobre la base de la explotación ajena, la evasión y la especulación, como demuestran las investigaciones que calculan un patrimonio de argentinos en paraísos fiscales que rondarían los U$S 400 mil millones.

Así también, se habló de no afectar el 33 % que puede computarse a cuenta de Ganancias por el impuesto al cheque para las grandes empresas, y de postergar la reducción de Ingresos Brutos en la intermediación financiera para que se mantenga en 6 % y que en 2019 no se rebaje al 5 %, tal como pretende el Ejecutivo. Es decir, mantener sin cambios la estructura impositiva regresiva.

No se pone sobre la mesa ninguna modificación sustantiva que afecta los intereses de los grandes capitalistas, mientras se saquea a la mayoría del pueblo trabajador mediante la rebaja salarial, la inflación, los tarifazos y el incremento de la desocupación.

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De igual forma, no se plantea ni se planteó cuestionar los miles de millones de dólares que se destinan al año para el pago de una deuda pública fraudulenta e ilegítima con los especuladores, ni tampoco los más de U$S 15 mil millones de reservas que dilapidó el Banco Central para garantizar los negocios de los grupos financieros en las corridas contra el peso.

Como resultado de las negociaciones se obtiene en concreto que se reabra el “consenso fiscal” de noviembre pasado. El acuerdo está cerrado y listo para la foto. Festeja Macri, los gobernadores, el peronismo y los especuladores: “hay presupuesto 2019”.

El ajuste ya empezó, su rechazo también

La devaluación de más de 100 % en los últimos ocho meses es un primer gran golpe de los “mercados” y el Gobierno sobre el salario de los trabajadores. En primer lugar por su efecto directo de reducir a la mitad los “costos salariales” en dólares para todas las patronales que calculan su rentabilidad en dólares, y en segundo lugar por los efectos inflacionarios del alza del dólar, en el que el propio Gobierno reconoce un salto de los precios promedio en torno al 42 % anual hacia fin de año.

El éxito de esta medida está garantizado por las conducciones sindicales burocráticas, que al convalidar paritarias muy por debajo de la inflación le regalan a los empresarios más de 10 % de salario real, con el agravante de convocar a tibias medidas de fuerza (paros sin movilización) para el momento en que se haya cerrado la negociación del Presupuesto de ajuste.

Pero también el Gobierno no se priva de realizar recortes explícitos y provocadores, derivando el dinero que estaba destinado a Educación hacia el fortalecimiento de las fuerzas represivas, como la Gendarmería y la Policía.

Precisamente emite este decreto a horas de haber cerrado polémicamente con los docentes universitarios una paritaria del 15 % y sumas en negro, y de estar desfinanciando las escuelas públicas de todo el país, sumando al deterioro estructural que ya se cobró dos muertes en una escuela de Moreno en Provincia de Buenos Aires.

Pero también la respuesta popular comienza a forjarse contra el ajuste. Primero la marea verde en las calles, que a pesar de no obtener el aborto legal, seguro y gratuito, conquistó una enorme fortaleza y predisposición de lucha, así como una experiencia en identificar aliados y enemigos. Luego los trabajadores del Astillero Río Santiago, marcando el camino para frenar la mano privatizadora de Vidal y enfrentando los despidos con enorme determinación. Pasando por el movimiento estudiantil a nivel nacional, peleando junto a los docentes universitarios con masivas movilizaciones, asambleas y tomas de facultades.

Esta semana se renovarán sus energías en las calles, mientras del otro lado el Gobierno, los gobernadores y los dinosaurios en el Congreso se preparan para firmar aceleradamente los términos de un feroz ajuste presupuestario.

Para derrotar sus planes es preciso levantar un verdadero plan de lucha que pelee por otra salida frente a la crisis y que derribe de una vez el intento de saquear al pueblo trabajador para garantizar el pago de la deuda, la fuga de capitales y las ganancias empresarias. Son ellos o nosotros.

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