Macri y el revival poco creíble del "estaremos mejor" en 2019

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El presidente emitió un tímido mensaje “optimista” desde sus vacaciones en Villa la Angostura. Pero en la “Argentina del FMI”, se espera una agudización de las contradicciones y mayores ataques que sólo podrán ser derrotados por la lucha del pueblo trabajador.

Mientras el presidente emite un tímido mensaje “optimista” desde sus vacaciones en Villa la Angostura, en el mundo las bolsas de valores tuvieron su peor descenso en 100 años en las vísperas de navidad y el riesgo país rompió un nuevo techo bajo su gobierno.

Como en un “revival” del fracasado “segundo semestre” que nunca llegó en 2016, el presidente Mauricio Macri dejó un mensaje navideño en su cuenta de Facebook bajo el título “El lazo que nos une”, pidiendo esperanza y prometiendo que “estaremos mejor” en 2019.

En la semana, los memes y los videos de “balance del año” aludiendo al desastroso 2018 en materia económica y de condiciones de vida de las masas manifiestan el poco ánimo y las bajas ilusiones en una mejora inmediata, que contrastan con el mensaje del mandatario.

La mayoría de los “argentinos” a los que dirige su mensaje Mauricio Macri, las y los trabajadores y sus familias, han visto cómo en 2018 se redujo significativamente su poder adquisitivo debiendo recortar la “mesa navideña” y otros 2,2 millones entraron en la pobreza. Todos saben que el nuevo ciclo bajo el mando del FMI no puede más que propiciar profundos desequilibrios y mayores ataques a las mayorías sociales.

Por su parte, para la minoría compuesta de propietarios y en especial desde el gran capital, las dudas sobre el devenir económico se acrecientan, con mayor desconfianza a que en 2020 se generen las condiciones suficientes como para afrontar los vencimientos de deuda con los distintos acreedores y el FMI. Tal es así que el indicador que expresa estos ánimos de los “mercados”, el riesgo país, tocó máximos históricos desde la gestión Cambiemos.

Perspectivas internacionales

Este lunes las bolsas del mundo hicieron resonar sus temores frente a la delicada situación internacional. En Wall Street el Índice Dow Jones se derrumbó 2,9 %, lo que es, según el sitio especializado Barron, la mayor caída en cien años para una jornada de víspera de Navidad. De fondo, esta volatilidad en los mercados recuerda que las tensiones económicas, políticas y geopolíticas van agregando grados crecientes a la inestabilidad internacional.

La caída en la bolsa venía registrándose hace días: la semana pasada Wall Street registró la peor semana desde 2011. Esto año fueron cada vez más los rumores y temores por una nueva crisis financiera.

Como señala Pablo Anino en este diario, “la clave del derrumbe bursátil está asociada a una combinación de elementos inmediatos, como el mencionado “efecto” Powell en primer lugar y el cierre del Gobierno en segundo término, junto con factores de mediano plazo, como el pronóstico cada vez más cierto de una desaceleración de la economía mundial y de los Estados Unidos hacia 2019 y 2020”.

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De esta forma, las tensiones económicas y las tendencias a la desaceleración de la economía mundial, junto con las crecientes tensiones geopolíticas en el plano internacional, en particular entre Estado Unidos y China, sumado al contexto regional teñido con el ascenso del derechista Bolsonaro en Brasil, no hacen más que agudizar las contradicciones de la situación argentina.

Perspectivas nacionales y los inicios de una crisis orgánica

Si la Argentina ya mostró este año que las “turbulencias” económicas de las sucesivas crisis cambiarias durante 2018 no eran meramente tales, sino que eran la expresión de una profunda vulnerabilidad externa existente, frente al panorama internacional cada vez más inestable y bajo el yugo del Plan FMI (que ya tuvo su primer capítulo en la aprobación del Presupuesto 2019 de “déficit cero”), las perspectivas nacionales están muy lejos de corresponderse con el “estaremos mejor” que promete el presidente Macri.

Esta vulnerabilidad externa y los desequilibrios económicos se basan en una importante insuficiencia de dólares, que se explica en parte por el declive de las exportaciones desde hace por lo menos cinco años previos, agravada por la fuga de capitales, el aumento de las importaciones y el fenomenal incremento del peso de los intereses de deuda desde que asumió Cambiemos, apoyado en las condiciones favorables para iniciar un nuevo ciclo de emisión de bonos, “heredadas” de la política de “pagadores seriales” de deuda durante el kirchnerismo.

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Cada vez son más voces las que advierten sobre la inviabilidad de continuar con el plan del FMI tal cual está diseñado, y la imposibilidad de pagar la deuda desde el año 2020, dada además la dificultad para Argentina de acceder al crédito en los mercados internacionales.

Entre otras manifestaciones de esta incertidumbre, el riesgo país rompió un nuevo record bajo la era Macri, rozando los 830 puntos básicos el día lunes. Este índice, muestra la aversión de los acreedores a tomar títulos de deuda del país, y la sobretasa que por lo tanto imponen por encima de lo que paga la deuda de los EE. UU.

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Sin embargo, esta perspectiva hacia 2020 (sea cual fuere el gobierno burgués de turno) no excluye la posibilidad de nuevos episodios agudos de la crisis antes de las elecciones de 2019. No se descartan nuevos escenarios de corridas cambiarias y fuga de capitales, retroalimentadas no solo por la situación económica sino también por la incertidumbre política, especialmente si Cristina Kirchner subiera en las encuestas, lo que se suma a la debilidad relativa del macrismo.

Así también, y aún a pesar de que tanto las burocracias sindicales como el régimen de los partidos pólíticos (peronismo y macrismo) estén trabajando para impedir nuevas irrupciones de las masas en las calles, no puede descartarse que en 2019 haya nuevos episodios de la lucha de clases, ante la carestía de vida y la situación económica cada vez más insoportable de agotamiento del mercado laboral y pérdida de poder adquisitivo.

Como se observa en las propuestas de los distintos representantes del capital, los planes que ofrecen para abordar la crisis se basan en mayores ataques en los próximos años, reformas más agudas en detrimento de las condiciones de trabajo y de los haberes de los jubilados (reformas laboral y previsional), en suma, mayores beneficios a las empresas y el pago a término de los abultados vencimientos de la deuda ilegítima e ilegal a costa de agotar hasta la última gota de sudor de los trabajadores.

Pero las alternativas “progresistas” que pretenden postularse como la alternativa “anti neoliberal” esconden un nuevo engaño, que es la ilusión de que podrá superarse el Plan del FMI sin romper con dicho organismo y sin declarar el no pago de la deuda externa, junto con un programa integral para que la crisis no la paguen los trabajadores.

Todos estos elementos mencionados son el fundamento para definir que la Argentina atraviesa el inicio de una crisis orgánica que impone más que nunca la necesidad de una salida anticapitalista y revolucionaria para evitar nuevos padecimientos del pueblo trabajador.

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