Macri ya fue pero quién conduce Vaca Muerta

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La visita del embajador de EE.UU a la región y una reunión de trabajo entre el asesor económico de Fernández, Guillermo Nielsen y el gobernador Omar Gutiérrez ¿Cuáles son los límites del desarrollismo que se viene con un gobierno peronista? ¿Se viene un “neoliberalismo energético” de la mano de Galuccio tomando la conducción de los negocios?

Estas preguntas lejos de encerrar categorías agitadas por los aires, son las pertinentes para pensar Vaca Muerta después de las elecciones de octubre. Con todo lo que representa el megayacimiento estrella en el actual contexto de crisis económica, nuevamente está como un escenario en disputa para lo que se viene. Hablar de un “neoliberalismo energético” de la mano del futuro gobierno peronista, más que diferencias por cambio de gobierno, tendrá en realidad su correlato con lo hecho por el gobierno de Macri, en esencia.

El plan de desarrollo de Vaca Muerta bajo un nuevo gobierno es un hecho. Según las últimas encuestas será el Frente de Todos el encargado de arbitrar la explotación de la segunda reserva de shale gas más grande del mundo.

Todo indica además que será de la mano de un personaje como Galuccio, ex Ceo de YPF y actual presidente de Vista, quien vuelve a jugar un rol entre el cuidado de los negocios y los beneficios de rematar Vaca Muerta ¿Por qué? Porque su empresa es la primer firma argentina en llegar a vender sus acciones a Wall Street. Segundo, porque en un marco de fuertes restricciones a las petroleras como la quita de subsidios, el control de precios y congelamiento de combustibles, junto con el MPN consiguió un préstamo millonario en dólares. Tercero, porque Cristina Kirchner le solicitó el día Lunes un informe completo sobre el estado de YPF. Todo apunta así a que ya se preparan para administrar desde el Estado los negocios de las petroleras, en el marco de una situación mucho más compleja que durante el anterior ciclo Kirchnerista.

Las ideas no caen del cielo, eso lo sabemos. Si tenemos que pensar en quién tendrá un lugar destacado en los planes de desarrollo que planea el futuro gabinete, Galuccio ya está en escena. El actual Ceo de Vista fue el encargado de llevar adelante “lo protocolar” de la primer visita del embajador norteamericano Edward Prado al yacimiento Vaca Muerta, donde cerraron proyectos y operaciones con dos empresas para lanzar “la era Midstream”.

El embajador de EE.UU en declaraciones a medios regionales se refirió a la particular gestión de préstamos que otorgó The Overseas Private Investment Corporation (OPIC), un organismo financiero del gobierno norteamericano que invierte en los llamados “mercados emergentes”, a la provincia de Neuquén “como una oportunidad de crecimiento y capacidad de generar empleo excepcionales”.

Resulta necesario señalar que para conseguir este préstamo, viajó el mismísimo gobernador, con carpetas en mano a EE.UU a negociar la aprobación de USD 450 millones para las empresas Vista Oil y Aleph Midstream.

Fernández, Nielsen y Gutiérrez juntos “mirando al Norte”

En otra parte de la historia, que parece larga, pero pasó todo en dos días, Alberto Fernández propició un encuentro entre su asesor Guillermo Nielsen y el gobernador neuquino, en el que ambos dieron a entender que reafirman la vista a EE.UU como norte de desarrollo y de “oportunidades”.

En una entrevista realizada a Axel Kicillof por el periodista del diario Perfil, Jorge Fontevecchia, el ex ministro de Cristina y candidato a gobernador bonaerense reconoce la completa afinidad que tiene con Nielsen, y va más al hueso. En la entrevista dijo que “la revolución del petróleo no convencional se hace en Estados Unidos. Tuve una charla con David Poleman, el secretario de Energía de los Estados Unidos. Le pregunté cómo hicieron para desarrollar el petróleo y el gas no convencional en Estados Unidos, cómo hicieron para que se pusiera en funcionamiento. ¿Sabés cuál es la respuesta?: el Estado”.

Una misma visión de “desarrollo Nac&Pop” de Kicillof y el ala neoliberal del Frente de Todos, donde el objetivo del plan trazado, hasta acá, es el mismo: ser como EE.UU y que el Estado subsidie el desarrollo del fracking en Vaca Muerta.

¿La “utopía” de romper con el fondo o la “realidad” de administrar el saqueo?

En un acto realizado hace apenas un par de días, en el polideportivo Delmi en Salta, donde se mostró junto al antiderechos Juan Manzur, Aníbal Fernández reconoció que no se va a quejar de la herencia que reciba. A un medio local (La Gaceta) declaró “Nos dejan tierra arrasada. No me voy a quejar de la herencia que voy a recibir. La conozco. Sé que voy a gobernar una Argentina que gobernaron ladrones de guantes blancos, que les dieron a sus amigos empresarios los mejores negocios, y que esos negocios tuvimos que pagar todos y cada uno de los argentinos”.

El candidato Fernández que dice tener el desafío de “unir a la sociedad” ya viene operando para unir a los empresarios que explotan Vaca Muerta. Lejos de recibir esos beneficios están las grandes mayorías que viven terriblemente la crisis mientras planifican como las empresas petroleras continuarán enriqueciéndose con el desarrollo masivo del fracking.

En este mismo sentido el candidato de Todos, tiró importantes definiciones que marcarán su hoja de ruta, en una entrevista que le hizo Beatriz Sarlo hace apenas unos días. Alberto Fernández dice que va a pagar una deuda millonaria, que va a impulsar la megaminería de forma más pronunciada, el monocultivo de soja y el fracking en Vaca Muerta, pero “preservando el medioambiente”.

No es posible preservar el medioambiente con una expoliación tan aberrante de nuestros recursos naturales. Vaca Muerta sigue siendo un excepcional nicho de acumulación capitalista, casi el único sector que siguen llegando inversiones, y que para desarrollarse necesita de una técnica agresiva, contaminante, cuestionada en todo el mundo.

La producción es volátil, los pozos tienen cada vez menos vida útil, necesitan “múltiples fracturas” y una sóla cosa es segura: el desarrollismo de los Fernández planea seguir entregando los recursos estratégicos a las multinacionales petroleras, a costa del aumento de la desigualdad social, el despojo a las comunidades del pueblo mapuche, la contaminación del suelo y los acuíferos, el extractivismo y el saqueo descontrolado de Vaca Muerta.

Nos dicen utópicos por decir abiertamente que hay que romper con el FMI y su plan de ajuste, que hay que recuperar los principales resortes de la economía y ponerlos al servicio de las necesidades del pueblo trabajador para paliar la urgente situación de pobreza. Nos dicen utópicos por plantear que es hora de dar vuelta todo, de invertir las prioridades en beneficio de las enormes mayorías y no de un puñado de parásitos capitalistas.

Lo único utópico en toda esta historia es creer que puede haber “desarrollo productivo” de la mano de un plan de expoliación y saqueo que remata los recursos naturales y destroza el medioambiente mientras empujan a la miseria a las mayorías populares.



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