Madygraf: golpear con un solo puño entre estudiantes y trabajadores

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El sábado 13 de abril, estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA visitaron las instalaciones de la fábrica gestionada por sus trabajadores. Intercambio de conocimientos e historias.

Una imagen que, si se multiplica por cientos, puede hacer temblar a los empresarios: estudiantes universitarios recorriendo una fábrica sin patrones ubicada en la zona industrial norte de Buenos Aires, mientras los trabajadores relatan su experiencia.

Esa misma tarde, en el Club Obrero, pibes de los barrios más humildes cercanos a Madygraf, juegan un torneo de fútbol con los trabajadores. Todo esto, un símbolo potente de la unidad que se puede construir.

Un poco de Historia

“La patronal pegó un cartel en el portón y nos querían dejar a todos en la calle” recuerda Julian, trabajador de Madygraf, sobre aquella situación en agosto de 2014. . Pero, ¿cómo se llegó a tomar la fábrica?

La decisión empresarial fue en respuesta a la organización de los trabajadores que avanzaban en ponerle freno a los intentos patronales por precarizar las condiciones laborales. La toma fue consecuencia de años de lucha. Posterior a la crisis del 2001, los trabajadores se organizaban en sus fábricas para superar a los burócratas que no los defendían. La izquierda, el PTS en particular, tuvo un lugar importante en esos procesos.

Ante el cierre de la multinacional buitre Donnelley, los trabajadores decidieron movilizarse y reclamar que fuera aprobada la creación de una cooperativa. Desde ese momento a hoy, han pasado cinco años. MadyGraf ha demostrado ser un ejemplo de solidaridad para la clase trabajadora. Con esa visión han acompañado activamente reclamos de otros sectores de trabajadores, del movimiento estudiantil, de las mujeres y de las capas empobrecidas de la población. Han realizado diferentes acciones, y entregado más de 80 000 cuadernos a escuelas, y bibliotecas; demostrando así que, cuando hay voluntad política, se puede poner la producción en función de las necesidades de la población.

Estudiamos miles, para la ganancia de unos pocos

En la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, una de las más grandes de latinoamérica, todos los días circulan por las aulas, muchos de los más de 30000 estudiantes de esa casa de estudio.

Esta facultad, dirigida por la UCR, llena los contenidos de las materias con el único propósito de alimentar la idea de que “el camino es poner los conocimientos para aumentar las ganancias de las grandes multinacionales”. ¿Pero qué pasa cuando esas multinacionales (como Coca-Cola, Kraft Foods, etc) son las mismas que imponen condiciones miserables a los miles de jóvenes que asisten a la universidad? Todo este arsenal de jóvenes trabajando para unos pocos es lo que no cierra cuando aumenta el colectivo, el subte, la comida.

Unidad de los de abajo

La crisis que profundiza el FMI en la Argentina (o “el país de las maravillas de Macri”) con el presidente y los gobernadores, golpea a todos los sectores de la economía, con excepción de los ganadores de siempre: los empresarios. Las cooperativas de trabajo no están exentas de esta situación. A diferencia de las grandes multinacionales que se encargan de despedir, en Madygraf cranean (todos los días) soluciones para dar una salida en la que les ganadores, esta vez, sean les trabajadores. Para llegar a eso, en la fábrica sin patrones, son conscientes de que necesitan la unidad con diferentes sectores; y se hace evidente que con la juventud (con los estudiantes universitarios en este caso), tiene una relevancia gigante.

¿Cómo lograrlo?

La importancia de la unidad obrero-estudiantil

Esta fábrica se convirtió en sede de múltiples talleres y encuentros destinados a entablar una relación más directa con la comunidad y estudiantes, como una forma de lograr apoyo y solidaridad efectiva, mientras se sigue peleando por una salida de fondo: la estatización bajo gestión de sus propios trabajadores y trabajadoras.

Así es como en Madygraf, estudiantes de Trabajo Social de la UNPAZ realizarán sus prácticas profesionales. Ahora se suman los estudiantes de Ciencias Económicas de la UBA, de la materia “ Prácticas para la inclusión social “.

Con este centro de prácticas queremos mostrar para qué pueden servir nuestros conocimientos, acompañando y formando parte del proceso de organización de los trabajadores. Cuestionando la orientación de las distintas carreras y de la universidad, que están pensadas para las empresas y las instituciones del Estado. Nos quieren convencer de que la única salida es recibirse y ser gerentes de grandes multinacionales, mientras hunden al país. Desde acá le decimos que no.

Esperamos sea un aporte para fortalecer la unidad de los estudiantes con los trabajadores, que sume a muchos estudiantes y que sea un punto de apoyo para la gestión obrera .

Quienes llevamos adelante este proyecto no queremos que sólo sea un centro de prácticas para aprobar una materia; queremos que este centro sea una parte fundamental de la experiencia de los estudiantes, aportando a su formación, brindando las herramientas necesarias para las discusiones que vamos a abarcar, llevando adelante esta experiencia en conjunto, que sean parte de la lucha de los trabajadores.

En un escenario en donde cada vez se hace más difícil estudiar, trabajar, comer, es necesario repensar sobre esta necesaria unidad de trabajadores y estudiantes.

¿Te animás a ser parte de esta experiencia? Escribinos.



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