Manzur y las Iglesias declaran la guerra a las mujeres. Reorganicemos las fuerzas para enfrentarlos

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El intento de prohibir la Interrupción Legal del Embarazo en la provincia, impulsado por 23 legisladores del FpV-PJ con el apoyo de Cambiemos, busca consolidar una trinchera en la campaña nacional antiderechos. El PTS-Frente de Izquierda llama a ganar las calles y a organizar la batalla en cada lugar de estudio y de trabajo para impedirlo.

Con la rúbrica de 29 legisladores, la Legislatura provincial se apresta a tratar un proyecto de ley que prohíbe la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) consagrada hace ya 100 años en la Constitución Nacional, para las mujeres víctimas de violación en cuyo caso el embarazo pone en riesgo su salud. Impulsada por el apoderado del PJ, Marcelo Caponio, esta iniciativa ya cuenta con el apoyo de 23 legisladores del oficialismo (Frente para la Victoria – PJ) y 6 de la oposición (Cambiemos y bussismo).

Se trata de un proyecto aberrante que incluye la promoción de acciones ultrajantes contra las mujeres y niñas que han sido víctimas de violación, que impide el acceso a la información sobre sus derechos, promueve la criminalización de mujeres y niñas que intenten ejercer su derecho a un ILE y como si fuera poco, financia económicamente a organizaciones civiles para desplegar una vasta red de centros de “protección” para llevar adelante esta avanzada reaccionaria.

Para hacerlo más concreto y tomar dimensión de lo siniestro de este proyecto, si una mujer o niña sufre una violación y queda embarazada, va a un hospital y manifiesta que no desea proseguir ese embarazo, puede terminar presa. Estamos hablando de un respaldo a la cultura de la violación desde el propio estado.

El jardín de los antiderechos

Tucumán establece ya en la Constitución de la provincia -reescrita por esos mismos partidos políticos en el 2006- la degradación de las mujeres a su función biológica reproductiva y la exclusividad en la realización de las tareas domésticas. En su artículo 40, inciso 3, plantea que el Estado provincial proveerá “una adecuada protección de la maternidad, favoreciendo la participación laboral de la madre sin que afecte tareas propias del hogar”.

No es casual que sea la capital nacional de la violencia institucional contra las mujeres. Los emblemáticos casos de Marita Verón, víctima de las redes de trata que operan con total impunidad y connivencia con el poder político; Paulina Lebbos, cuyo asesinato ha sido encubierto por el gobierno de Alperovich, Ayelén, víctima de un transfemicidio luego de haber denunciado que había sido violada en una comisaría y Belén, la joven que pasó 8 años en prisión por un aborto espontáneo a pedido del fiscal Washington Navarro Dávila, recientemente nombrado como Ministro Público de Defensa de la provincia, son solo algunos ejemplos.

Si Argentina tiene uno de los índices más altos de embarazo adolescente, Tucumán supera holgadamente la media nacional con un índice que se acerca al 19% de los embarazos en la provincia. El índice aumenta en las niñas menores de 15 años. El 68% de los casos registrados se trata de embarazos no planificados y en gran medida el producto de un abuso sexual.

De sancionarse esta ley provincial, iría a contramano del Código Penal Argentino que desde 1921 contempla el aborto no punible, derecho ratificado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) en el fallo “F.A.L.” de 2012.

Pero los legisladores que impulsan esta medida dicen apoyarse en la declaración de “provincia pro vida” de agosto de este año. Sea o no jurídicamente viable, si contemplamos que es la única provincia que no adhirió a la Ley de Salud Sexual, en la que es muy difícil acceder al protocolo de aborto no punible, que no aplica la Educación Sexual Integral pero imparte religión en las escuelas públicas, hay que decir que en el Jardín de los antiderechos los atropellos a los más elementales derechos, incluso los constitucionales, son moneda corriente. No podemos depositar ninguna confianza en ninguna instancia judicial. A esta avanzada aberrante hay que tirarla abajo ganando las calles!.

Hay unidad: contra las mujeres y los inmigrantes

No se trata de un exabrupto o una jugada mal calculada. Esta siniestra iniciativa tampoco apunta a la interna abierta con Alperovich, quien no dudo en levantar la mano contra el derecho al aborto desde el Senado.

Es la firme decisión por parte de las Iglesias, católicas y evangelistas, el gobierno provincial, y los partido clericales de conjunto, de hacer de nuestra provincia una trinchera en la ofensiva nacional contra la marea verde, que tuvo una derrota táctica con la votación del Senado pero que logró instalar el debate del aborto e imponer una votación favorable en Diputados; una victoria política que alimenta las fuerza moral de un poderoso movimiento de mujeres que llegó para quedarse.

Es el intento de disciplinar a un movimiento, que incluye a profesionales de la salud, que en los últimos meses también empezó a buscar las vías para garantizar la aplicación de las ILE. Porque Tucumán no es solo el “Jardín de los antiderechos” sino también el movimiento de mujeres que tiró abajo el fallo absolutorio a los proxenetas de Marita Verón, que hizo del caso Belén una causa internacional y logró su liberación.

Pero también es la lectura política de un peronismo en la oposición que se prepara para el 2019 corriendo el espectro de su discurso hacia la derecha. En ese marco se inscriben las declaraciones de Miguel Pichetto contra los inmigrantes, o ahora Manzur mostrándose como adalid de la cruzada contra las mujeres.

Mientras CFK implora que “no se enojen con la Iglesia”, sigue llamando a “enfrentar a la derecha” apostando a la unidad de un peronismo que está garantizando los votos para hacer pasar el presupuesto del FMI y cada vez más toma aspectos del discurso nacionalista y antiderechos de Bolsonaro en Brasil.

Desde las bancas de Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra (PTS-FIT) presentamos una propuesta para rechazar desde el Congreso el proyecto de ley presentado por los legisladores tucumanos. Solo el Frente de Izquierda plantea en su programa el derecho al aborto y la separación de la Iglesia y el Estado.

Pongamos en pie la fuerza social necesaria para derrotar la avanzada de la derecha

Si la Iglesia y el peronismo tucumano quieren hacer de nuestra provincia una trinchera de la reacción clerical, tenemos que liberar las fuerzas del movimiento de mujeres exigiendo medidas de fuerza a los sindicatos, y a los centros de estudiantes que se pongan a la cabeza de esta pelea convocando asambleas en todas las facultades y escuelas de la provincia.

Desde las agrupaciones “A la Izquierda” en las facultades de Artes, Medicina, Psicología, Cs. Naturales, y Filosofía y Letras estamos dando una pelea en este sentido contra organizaciones como La Bolivar, que ni siquiera estuvo dispuesta a cambiar la fecha de las elecciones a Centro de Estudiantes previstas para el 14 de noviembre, día en que el Senado hará votar el Presupuesto, con movilizaciones en todo el país.

También desde la Agrupación Marrón Docente venimos convocando a participar de la movilización a la Legislatura convocada por el espacio #NiUnaMenos, prevista para este lunes 12 a las 18hs, exigiendo a los gremios docentes que salgan de la parálisis que permitió que el gobierno provincial y algunos municipios reclutaran a nuestros alumnos para organizar movilizaciones “provida” junto con la Iglesia.

Como docentes no nos es ajena la deserción escolar por los embarazos adolescentes, por eso tenemos que movilizarnos masivamente contra esta ley aberrante, y seguir peleando por la implemetanción efectiva de la ESI en todas las escuelas, contra la educación religiosa en la enseñanza pública.

En el bastión de la reacción clerical tenemos que poner en pie un gran movimiento de mujeres y de la juventud para evitar que avance la derecha en todo el país. Para ello es necesario liberar y reorganizar las fuerzas impulsando una gran campaña contra esta nueva ofensiva y por la separación total de la Iglesia y el Estado.



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