Marea verde: ¿Una nueva ola del feminismo?

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De Argentina a México, millones exigimos la legalización del aborto como una medida contundente para atender un histórico problema de salud pública. Una pelea justa encabezada por jóvenes, que pone al centro del debate la soberanía sobre nuestros cuerpos. ¿Podemos ir por más?

Un nuevo hito se suma al movimiento internacional de mujeres de nuestra época. El pasado 8 de agosto, miles de personas en todo el mundo nos manifestamos por el derecho a decidir y en solidaridad con las pibas en Argentina, que ese día peleaban en las calles la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

El fenómeno de la marea verde, su impacto en nuestro continente y otros países del mundo, son suficiente argumento para que incluso medios de la prensa burguesa hablen de la cuarta ola del feminismo y de la pelea por aborto legal como una “conquista anecdótica de un futuro próximo”. [1]

Argentina: la marea verde que se convirtió en tsunami

La revolución de las hijas [2] logró conquistar la media sanción en el Congreso el pasado 13 de junio y ganó un amplio respaldo popular que se pronunció a favor del aborto legal. Sin embargo, un grupo de 38 senadores respaldados por el Papa Francisco, los grupos conservadores y “pro-vida” [3] así como el gobierno del empresario Mauricio Macri, decidieron de forma antidemocrática pasar por alto la voluntad de millones de personas y seguir condenando a la clandestinidad a miles de mujeres, sobre todo a las más pobres y de bajos recursos.

La lucha por el aborto legal en Argentina ha recorrido diferentes generaciones. Se trata de una demanda histórica y democrática del movimiento de mujeres, en un país donde cada año se realizan aproximadamente 500 mil abortos en condiciones de clandestinidad, [4] mismos que cobran la vida, salud y libertad de miles de mujeres pobres, jóvenes y trabajadoras.

A pesar del fallo del Senado, la marea verde en Argentina se mantiene en aparente calma y comienza a plantearse como siguiente objetivo la separación efectiva entre la Iglesia y el Estado.

Mientras tanto, la gran fuerza y rabia de las pibas que reclaman el derecho democrático a decidir libremente sobre sus cuerpos, sin la injerencia del Estado y la Iglesia, se expande rápidamente hacia otros sectores de mujeres en diferentes partes de América Latina y el mundo. [5] La consigna histórica del movimiento feminista vuelve a tomar relevancia: educación sexual para decidir; anticonceptivos para no abortar; aborto legal, seguro, libre y gratuito para no morir.

El movimiento de mujeres, de nuevo a la escena política

En las últimas décadas, hemos visto la integración masiva de las mujeres a la fuerza de trabajo asalariado. Esto en las peores condiciones de precariedad, sumado a las dobles o triples jornada laborales que significan el trabajo doméstico no remunerado. En este contexto, se obtuvieron importantes conquistas democráticas, mayoritariamente en los países centrales, sobre las cuales se ha gestado una nueva subjetividad dentro del movimiento de mujeres, que hoy se respira como un sentimiento de época.

En este marco se da la crisis del feminismo liberal, que, tras el triunfo de Donald Trump en 2016, quedó profundamente deslegitimado ante millones de mujeres de todo el mundo. Dicho feminismo “que fue dirección política para miles en todo el mundo durante el periodo neoliberal”, lejos estuvo de resolver las problemáticas estructurales de las mujeres pobres, jóvenes, negras, migrantes, lesbianas, transexuales, indígenas, campesinas y trabajadoras que son parte del 99%. [6]

Aquellas que nunca se sintieron representadas por el feminismo blanco, empresarial y heterosexual del cual mujeres como Hillary Clinton son referentes, discuten ahora sobre la necesidad de un feminismo internacionalista, antirracista y antiimperialista que realmente responda a sus demandas, cuestionando el hecho de que no todas las mujeres somos iguales. A pesar del discurso de sororidad impulsado desde diferentes corrientes del feminismo, en la pelea política dentro del movimiento de mujeres resurge el carácter de clase que tiene la opresión patriarcal.

Al calor de la crisis capitalista abierta en 2008, nuevas generaciones de mujeres nacen a la vida política desde un sentimiento progresivo y democrático. Sin embargo, el Estado y las clases dominantes, se han montado en ello para avanzar en una lógica punitiva para la lucha contra la violencia y la opresión hacia las mujeres. Buscan instalar, como sentido común, que la violencia patriarcal es un problema individual y entre sexos, y ocultar que se trata de una condición necesaria para la reproducción de la sociedad de clases.

A pesar de la ideología patriarcal y la política de división del Estado hacia el movimiento, desde Medio Oriente hasta la Patagonia las mujeres continúan alzando la voz y el puño contra las injusticias sociales. En la lucha contra la decadencia y la barbarie del capitalismo, no estamos solas. La historia ha mostrado el potencial que tiene la alianza de clase con el conjunto de explotados y oprimidos en contra de este sistema capitalista.

Cuando somos conscientes de la opresión y la explotación que vivimos, las mujeres podemos ver con mayor claridad las grandes atrocidades en contra de la humanidad. En ese sentido, no en vano resulta la afirmación del dirigente de la revolución rusa de 1917, León Trotsky: “Si en realidad, queremos transformar las condiciones de vida, debemos aprender a mirarlas a través de los ojos femeninos”. [7]

Sobre estas nuevas condiciones objetivas y cambios históricos de nuestra época, vale la pena preguntarse: ¿puede el movimiento internacional de mujeres luchar no sólo por sus demandas, sino apostarle a la transformación radical de la sociedad? La respuesta está por definirse y la historia ya se está escribiendo.

La situación del aborto en México

Después de la despenalización de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) antes de las 12 semanas, aprobada en la Ciudad de México en 2007, en el resto de los estados del país avanzaron las leyes antiaborto. [8] En algunos estados se castiga con penas de hasta 30 años a mujeres que abortan, incluso de manera espontánea o por indicaciones médicas. Mientras tanto, se calcula que hay más de 700 mujeres presas por abortar en todo el país.

De acuerdo con el estudio “Embarazo no planeado y aborto inducido en México”, [9] cada año se inducen más de 1 millón de abortos en el país, el 54% de ellos por tratarse de embarazos no planeados. Dicho estudio señala que la tasa de aborto ha aumentado más del 50% con respecto a 1990, lo que comprueba que la ilegalidad no impide la práctica del aborto, sólo la mantiene en la clandestinidad.

Actualmente existen 13 clínicas en la Ciudad de México, a las que una mujer con menos de 12 semanas de gestación puede acudir si desea interrumpir su embarazo. De estas, únicamente 4 clínicas atienden a mujeres provenientes de otros estados de la república. Sobra decir que la demanda excede avasalladoramente las fichas que se reparten diariamente por clínica. Se estima que de 2007 a la fecha se realizaron 176 mil 109 abortos. [10]

Los estados que permiten el aborto, bajo las causales de violación, peligro de muerte para la mujer, alteraciones genéticas, que el aborto sea imprudencial, por inseminación no consentida, o que se practique por razones económicas, son Colima, Baja California Sur, Tlaxcala, Yucatán y Michoacán. Los estados que permiten el aborto bajo tres causales son Chiapas, Sinaloa, Sonora, Durango, Nuevo León, Aguascalientes, Campeche y Tabasco.

A pesar de esto, en la mayoría de los casos se busca a toda costa entorpecer el derecho de las mujeres a interrumpir sus embarazos, aún cuando las causales figuren en las legislaturas locales. En particular, para la causal de violación, se deben sortear toda clase de trámites burocráticos y prejuicios machistas delante de un juez, para que éste avale la causal y proceda la interrupción.

En otros casos, como los abortos espontáneos, la mujer tiene que comprobar que no existió dolo de su parte en medio de un largo y tortuoso juicio. En la mayoría de los casos, las penas por abortar van de los 6 meses a los 3 años de prisión. Sin embargo, pueden agravarse hasta superar los 10 años o altas fianzas impagables para mujeres de bajos recursos.

Las mujeres frente al gobierno de MORENA

Tras el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), el panorama no es menos complicado que durante los gobiernos panistas y priistas. Esto debido a su alianza político-electoral con la derecha evangélica del Partido Encuentro Social (PES) y sectores de la Iglesia católica, que rechazan contundentemente el derecho a decidir de las mujeres y la comunidad sexodiversa.

La ideología del MORENA y AMLO en torno al movimiento de mujeres, exalta medidas democráticas pero insuficientes, que no resuelven la violencia estructural en contra de las mujeres. Desde esta perspectiva, el nuevo gobierno anunció con bombo y platillo la paridad de género y a figuras femeninas como Olga Sánchez Cordero en el nuevo gabinete. En lo que hace a la lucha por nuestros derechos, AMLO propone someter a consulta popular temas tan sentidos como el aborto legal y el matrimonio igualitario, cuestión que le ha valido críticas y cuestionamiento incluso entre sus bases. En este marco es que continúan desarrollándose en el país las condiciones para la posible emergencia de un movimiento de mujeres en las calles.

Sin embargo, no hay que perder de vista que, aunque se logre conquistar algunos derechos, éstos no están plenamente garantizados. En tiempos de crisis, la burguesía y sus partidos pueden quitar con la mano derecha lo que otorgaron con la izquierda. Ejemplo de esto es la derrota de la candidata del feminismo liberal, Hillary Clinton y la llegada al poder del racista y misógino Donald Trump, o el intento de eliminar el derecho al aborto en el Estado Español.

Pese a las aspiraciones democráticas que el próximo gobierno genera en amplios sectores de la población, los resultados en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos están por verse. Sin duda lo que queda demostrado una vez más, con el fallo en Argentina sobre la IVE, es que no serán las instituciones o gobiernos quienes concedan nuestros derechos. Por el contrario, los conquistaremos organizadas y en las calles.

Perspectivas para el movimiento de mujeres en México

Esta lucha democrática por el aborto, no puede ser ajena al conjunto de los movimientos de la clase trabajadora y el pueblo. En los últimos años las mujeres han sido parte activa de luchas sociales contra la devastación ambiental y el saqueo de los recursos naturales; contra los crímenes de Estado y la lucha de las madres en busca de justicia para sus hijas e hijos asesinados o desaparecidos; por la defensa de los derechos laborales, como las jornaleras de San Quintín y las obreras de las maquiladoras en la frontera; contra la represión sobre las maestras en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y en la lucha contra la Reforma Educativa, por mencionar algunos ejemplos.

Será en la tenacidad y coraje de estas mujeres, sumado al entusiasmo de nuevas generaciones de jóvenes y estudiantes que comienzan a luchar por su derecho a decidir, dónde se encontrarán las fuerzas necesarias para conseguir la legalización del aborto en todo el país y la libertad de las mujeres presas por abortar. Como en otras épocas de la historia, nosotras podemos ser la chispa que encienda la llama para acabar con este sistema.

El gran aporte de la marea verde en Argentina radica en que, con su lucha, se está abonando al desarrollo de una nueva subjetividad para el movimiento internacional de mujeres, basada en la confianza de sus propias fuerzas. La apuesta es que esto impacte en sectores del movimiento obrero, cuyas fuerzas son ya mayoritariamente femeninas. En Argentina, México y el mundo estamos escribiendo nuevas páginas en la historia de la lucha por nuestros derechos y por nuestra emancipación.

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[1] Laura Astorga, “Perder una batalla no significa perder la guerra”. Forbes, México, 14 de agosto de 2018. Disponible en: https://www.forbes.com.mx/perder-una-batalla-no-significa-perder-la-guerra/

[2] Luciana Peker, “La revolución de las hijas”. Página 12, 16 de junio de2018. Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/121906-la-revolucion-de-las-hijas

[3] Andrea D’Atri, “El Senado votó en contra de la marea verde que ganó las calles”. La Izquierda Diario, 9 de agosto de 2018. Disponible en: http://www.laizquierdadiario.com/El-Senado-voto-en-contra-dela-marea-verde-que-gano-las-calles

[5] “Pañuelazo internacional”, La Izquierda Diario, 8 de agosto de 2018, disponible en: http://www.laizquierdadiario.com/Panuelazo-internacional-en-apoyo-al-aborto-legal-en-Argentina

[6] Celeste Murillo, “La derrota del feminismo liberal y la era Trump”, La Izquierda Diario, 29 de enero de 2017. Disponible en: http://www.laizquierdadiario.com/La-derrota-del-feminismo-liberal-y-la-era-Trump

[7] León Trotsky, Problemas de la vida cotidiana, Valencia, Edicions Internacionals Sedov, 2015, p.30

[8] Recientemente hubo intentos por cambiar las legislaciones locales, como fue el caso de Veracruz. El juez José Ezequiel Santos Álvarez ordenó modificar los artículos 149, 150 y 154 del Código Penal de la entidad, para la despenalización del aborto, acción que incluso fue celebrada por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, el congreso local, movilizado por grupos de derecha altamente conservadores apoyados por el PAN, lograron impugnar la orden frente al tribunal federal. Esta controversia podrá resolverse hasta el cambio de administración, en donde MORENA tendrá la mayoría en el congreso estatal.

[9] Fátima Juarez, Susheela Singh, Isaac Maddow-Zimet, Deirdre Wulf. “Embarazo no planeado y aborto inducido en México: causas y consecuencias”. México, Colegio de México e Instituto Guttmacher. 2013. Disponible en: https://www.guttmacher.org/es/report/embarazo-no-planeado-y-aborto-inducido-en-mexico-causas-y-consecuencias

[10] La cifra de abortos realizados en el país es incierta debido a que la mayoría de las interrupciones se realizan en la clandestinidad. Son incuantificables los casos de muertes por abortos clandestinos. Por si esto fuera poco, recientemente un estudio realizado por la UNAM reveló que México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes a nivel mundial, lo cual se ha convertido en la cuarta causa de muerte materna en el país.



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