Más freezer monetario: el Banco Central mantuvo la tasa de 60 %

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Con el fin de enfriar aún más la economía y frenar el traslado a precios de la devaluación, así como convencer a “inversores” de no apostar al dólar, el Banco Central decidió continuar manteniendo muy altas tasas de interés.

El Banco Central que conduce el ex Ministro de Finanzas “offshore”, Luis Caputo, comunicó hoy que mantuvo su tasa de política monetaria en un 60 %, y reiteró que no la disminuirá al menos hasta diciembre dados los áltos índices de inflación. El ministro Dujovne había expuesto días atrás una estimación de inflación de 42 % hacia fin de año. Se espera que supere el 4 % en agosto, cuyos datos de Indec se conocerán este jueves y siga en ascenso en septiembre.

“Para garantizar que las condiciones monetarias mantienen su sesgo contractivo, el Comité de Política Monetaria (COPOM) se compromete a no disminuir el valor de su tasa de política monetaria al menos hasta el mes de diciembre”, dijo la entidad en un comunicado.

En ese sentido, argumentó que “los indicadores de alta frecuencia [de la inflación, NdR] muestran una nueva aceleración para agosto y septiembre“.

A inicios de agosto la entidad resolvió definir la tasa de Letras de Liquidez ‘LELIQ’, a siete días, como su nueva tasa de política monetaria.

El COPOM considera que “la inestabilidad cambiaria de fines de agosto generará un mayor traslado a precios del tipo de cambio y una demora en el proceso de reducción de la inflación, en línea con lo esperado en el comunicado del 30 de agosto”.

Las tasas de interés al 60 % anual implican una ganancia de cerca de 20 puntos a la inflación (estimada en 42 % por el gobierno), generando un encarecimiento fuerte del crédito en términos reales. Esto redunda en una mayor presión recesiva, con consecuencias sobre la retracción de la inversión interna y el consumo.

Tanto el gobierno nacional como el Banco Central reconocen que la economía caerá en 2018 (el primero estima una caída de 2,7 %) y prometen que estará estancada en 2019, es decir, un crecimiento nulo que mantendría, en el mejor de los casos, los bajos niveles de actividad de este año, aunque ya muchos analistas proyectan que la caída económica podría profundizarse en 2019.



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