“Mi hijo viene de la escuela con hambre”

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Hablan dos mamás de estudiantes de una escuela pública del Bajo Flores. Es urgente construir una gran fuerza política para dar vuelta todo. Que la plata no se la lleven los empresarios, que vaya a educación, salud y vivienda.

Empieza la mañana en la escuela. Arranca la primer reunión de familias con las docentes de séptimo grado. Empezamos hablando de lo que vamos a trabajar, a aprender con los chicos este año y la realidad entra en el aula. La escuela es eso, una caja donde resuena la alegría pero también resuena, y muy fuerte a veces, la bronca. Donde la crisis se cuela en la falta de sillas y en el recorte de alimentos en los comedores escolares.

La realidad entró en nuestra primer reunión sin pedir permiso y fue escuchada y pensada entre todos cuando Janett dijo “yo quiero contar que cuando mi hijo llega a casa lo hace con hambre porque dice que es muy poca la comida que le dan o tiene mucha salsa y esto le hace daño al estómago o me dice que los fideos están muy pegados, tan feos que los chicos no los quieren comer pese a que tienen hambre. Y esto no es culpa de la escuela sino que el concesionario debería mandar mejor calidad de carne porque la que mandan es muy dura y tiene mucha grasa y nervios y los chicos hay veces que no se la pueden ni tragar”.

“Quiero contar también que en los jardines que reciben a nenes chiquitos de dos a cinco años les están mandando alimentos que no son adecuados para esa edad. En vez de buenas papillas les mandan carne triturada o menúes llenos de salsa o milanesas muy duras que los niños no quieren ni pueden comer de ninguna manera”, agrega Janett.

La mamá de uno de los chicos de séptimo agrega que “cuando se recortó el pan había un dicho del gobierno que decía que hacían esto porque los niños estaban gordos pero yo creo que no va por ahí el problema, sino que tiene que ver con que están mandando una comida de tan baja calidad que termina siendo el motivo de que los chicos engorden. Mandan por ejemplo una papa incomible, y lo digo porque lo vimos, ya que nosotros como familia podemos entrar a ver lo que preparan los trabajadores de la cocina y sabemos que tienen que hacer magia con la materia prima miserable que les mandan para estirar las raciones para que alcancen para todos los chicos”.

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Jannet dice que “le pediría al Gobierno y a todos los que están dirigiendo políticamente que piensen que la leche y el yogur en la mesa son muy necesarios, ya que nosotros como padres no podemos comprarlos porque una leche nos sale $ 50 y eso dependiendo de donde vivís. Eso sumado a que ahora nos permiten comprar sólo una leche por familia. La pregunta que me hago es por qué está sucediendo eso si Argentina tendría que tener mucha leche y mucha carne porque hasta se exporta a otros mercados”.

¿Y por qué crees que está pasando esto?

  • Porque se están manejando mal. Con la deuda que tomaron están usando la plata para pagarla en vez de hacer cosas por las familias que lo necesitan. Familias que cada vez más tenemos que asistir a comedores y merenderos en los barrios. Estamos luchando en las calles para cambiar esto porque, por más que estemos trabajando 12 horas por día, estamos teniendo que ir a pedir a un comedor con nuestros tuppers para que nos den un plato de comida por familia, pan o fruta, esas cosas que no podemos comprar porque no todos tenemos vivienda sino que pagamos un alquiler. A veces con sueldos miserables de 7 mil pesos llegamos a pagar el alquiler pero no nos queda ni para comprarnos los alimentos y la ropa que necesitamos para vivir.

    Jannet asegura que “si nos mostraran la realidad de en que se gastó la plata de la deuda que tomaron, si nos dejaran ver las cuentas de en qué están usando la plata nosotros podríamos controlar lo que el gobierno está haciendo. Pero no hacen esto. En los medios sale que se usa la plata para obras pero nosotros no somos ciegos, sabemos que no están haciendo nada de eso. En la salud hay cada vez filas más largas de gente porque a mí me parece que hay recorte de profesionales tanto en hospitales como en las salitas”.

    “Pienso que no se debería pagar esa deuda y que ese dinero deberían usarlo para arreglar los colegios que se están cayendo, sus conexiones de gas y agua son tan malas que siempre hay problemas de que no hay clases porque se corta el servicio y eso no debería pasar. Los maestros y profesores no están bien pagos por el trabajo que hacen y los acompañamos. Están en aulas con 30 o 40 chicos y les pagan mal siendo que son trabajadores que también tienen que alimentarse y poder alimentar a sus familias. No sólo trabajan en la escuela sino que sabemos que siguen trabajando en sus casas porque van a preparar sus clases, a estudiar porque les piden un montón de puntaje para poder trabajar más horas y eso lo tienen que hacer por fuera de su horario de trabajo”, denuncia Jannet.

    Y finaliza diciendo que “al gobierno de la Ciudad y de la provincia, a todos esos políticos les pedimos que piensen mejor qué es lo que les quieren hacer comer a nuestros hijos. Los trabajadores estamos todos en la misma. Los que estudiaron un montón de años por una profesión también están sin trabajo y haciendo changuitas para poder sobrevivir porque esto no se llama vivir dignamente sino que esto es sobrevivir”.

    Otra mamá del grado la escuchaba y quería hablar. Cuando Janett terminó, respiró hondo y arrancó diciendo “yo me pregunto dónde están los derechos del niño de los que tanto se habla. El derecho a la salud por ejemplo, ya que en las escuelas el Gobierno no lo tiene en cuenta porque les dan a los chicos una comida de segunda calidad. Y esto no pasa sólo en esta escuela sino en todas las escuelas de la CABA. El Gobierno nos manda una miseria, no le dan a los niños esa calidad que se merecen. De qué sirve que haya tanta propaganda en la tele o en la radio en la que se dice que el niño tiene que ser saludable si ellos no se ocupan de eso. En la escuela no está ese derecho a tomar un pan, un queso con leche, no hay eso, se recortó lo que se les daba. Les dan sólo fideos, salsa, verduras en mal estado, es lo único”.

    La mamá dice que para ella “esto está pasando porque el Gobierno no piensa en la calidad de vida de los adolescentes y los niños. Piensan sólo en ellos, en su riqueza y en sus empresas, no piensan en la gente pobre, en nosotros que somos los que mandamos a nuestros hijos a la escuela pública a estudiar. Ellos piensan que los que estudiamos en una escuela pública no tenemos derecho a progresar. No falta plata, la están usando para otra cosa. Nosotros no estamos ciegos, lo estamos viendo y lo estamos palpando. La gente lo vive día a día. Bueno, el empresario toma su buen desayuno, su jugo de naranja, su fruta, a él no le falta nada pero a nosotros sí nos falta y somos los que trabajamos día a día por una miseria de sueldo”.

    ¿Y en los barrios cómo se ve que están viviendo los chicos, los jóvenes?

  • Yo la verdad veo que salen de la primaria y muchos ya no pueden estudiar, dejan la escuela. Tienen que tener impulso, metas, sueños y se los están robando.

    ¿Qué pasa con esos pibes que dejan la escuela?

  • Lo que pasa con esos chicos es que si logran conseguir trabajo es con un sueldo miserable que no alcanza para nada y encima tienen que trabajar un montón de horas. El gobierno dice que hay que trabajar 8 horas pero eso no es verdad porque para muchos de nosotros el trabajo es de 12 horas o más. En esas condiciones estamos trabajando hoy los chicos, los jóvenes y los adultos de nuestro barrio. Esto no da para más.


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