Militarización y feminicidios: la voz desde la frontera

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Transcripción de testimonio de Yessica Tzunalli Morales Castro, estudiante de la UACJ.

Para entender cómo llega la industria maquiladora a Juárez, primero tenemos que saber cómo era la economía previo a la maquila en Cd. Juárez, básicamente basada en la agricultura: campos de algodón, tomate y chile. En la ciudad había pequeñas fábricas que envasaban o hacían aceites, grasas, manteca, jabón, medias, hilados, escobas, molinos de harina, despepitadoras de algodón, etc.

Posteriormente viene el programa Bracero, con el que EE.UU. pide mano de obra agrícola y esto provoca la movilidad masiva de personas que se fueron a trabajar allá la agricultura. Después de que termina la Segunda Guerra Mundial, se acaba la actividad agrícola y se regresan, pero ya no a sus estados de origen, sino que se quedan aquí, en Ciudad Juárez. Entonces en esa temporada hay mucho desempleo en la ciudad, para lo cual el gobierno federal impulsa la industrialización de Cd. Juárez.

Esto es a partir de 1965 e impulsado principalmente por inversionistas locales como Antonio J. Bermúdez. Por el grave descenso de la actividad agropecuaria en los años 60 éstos impulsan la industrialización de la ciudad. Hay un artículo muy bueno de Guadalupe Santiago, que es historiadora de la UACJ, donde ella aborda ese tema. Todas las empresas que vienen aquí a Cd. Juárez por la industrialización son americanas: Acapulco Fashion, RCA, entre otras, que hacen trabajo de costura, pero las principales empresas que vienen son de arneses y ensamble.

Hay dos periodos en los que la dinámica de la economía estadounidense golpea fuertemente a la industria maquiladora aquí en Juárez. Al ser la mayoría empresas extranjeras se producen despidos masivos de trabajadores, posteriormente la industria repunta.

Para hablar de las mujeres y la maquila esto es un antecedente. Francisco Barrio fue el primer presidente municipal de oposición (por ser del PAN después de décadas de gobierno del PRI) cuya gestión es de 1983-1986 y al inicio de su mandato como gobernador del Estado de Chihuahua (1992-1998) es cuando empiezan los primeros feminicidios de la ciudad. Según el IGE, que es una asociación mexicana que formó parte de la campaña “Alto a la Impunidad: ni una más”, en 1993 apareció la primera víctima de feminicidio.

Durante su mandato fueron asesinadas por estrangulación o desnucamiento y con violencia sexual 90 mujeres y que la mayoría de ellas eran obreras de entre 15 y 19 años. Lo que Francisco Barrio hizo fue argumentar que habían muerto porque salían a bailar con muchos hombres.

La vida entre la maquila y la violencia

Las mujeres se incorporan a la industria maquiladora y las contratan masivamente por la facilidad de sus manos y el cuidado que sus dedos delgados tienen al ensamblar. Producto de esto, ellas empiezan a ganar su propio dinero, empiezan a salir a los antros de la ciudad, empiezan a juntarse ahí en los antros. Pero eso abría la pauta para que ellas se empezaran a organizar, a que empezaran a hablar entre ellas, a que se conocieran, a que convivieran, y pues eso obviamente no le gustó al PAN y a los conservadores, entonces empezaron a lanzar campañas de carácter fuertemente moral diciendo que las mujeres deberían dedicarse al hogar, al cuidado de los hijos, etc.

Se llegó al punto de que cuando una niña de 10 años fue asesinada, el gobernador dijo que por la calidad de sus dientes llenos de caries demostraba que había descuidos familiares, justificando así toda la violencia. Todo esto —aunado a que Vicente Fox se negó a llevar los casos de feminicidio a la justicia federal— impulsó que hubiera un aglutinamiento de ONGs y de feministas de antaño en la campaña “Alto a la impunidad”. Se encuentran los primeros cuerpos de mujeres asesinadas que son los del campo algodonero y de otras partes de la ciudad. Siempre que desaparecían mujeres, aparecían asesinadas, pero aparecían.

Desde el año 2000 continuaron los feminicidios y la desaparición de mujeres, pero de bajo perfil, algo no muy difundido. Hay personas que se mantienen protestando y que permanecen en la lucha. Por ejemplo, Doña Sagrario, que fue de las pioneras de la lucha contra el feminicidio y excelente luchadora social en Lomas de Poleo. Cuando los querían despojar de sus tierras y mataron a muchos colonos, ella estuvo en pie de lucha. La lucha de las madres por justicia ante los feminicidios ha sido muy importante para visibilizar la violencia en Juárez.

La militarización nos llenó de sangre

Cuando Felipe Calderón anunció la guerra contra el narco, los federales y militares empezaron a desaparecer muchachas, pero ya menores de 15 años, que no aparecían. En la caminata en enero del 2013 platicando con las mamás comentaban: “a mi hija me dijeron que la vieron en tal parque, en el centro, en tal cantina, a la hija de Berta la vieron en el programa de José Luis en Los Ángeles”, ahí es cuando empezamos a hablar de redes de trata.

Después de muchos años de lucha contra los feminicidios, la violencia y la militarización, nosotros llegamos a la conclusión de que mientras los militares continúen en las calles del país—la policía municipal de Ciudad Juárez esta militarizada, después de que estuvo Loaeza quien torturaba a las personas que detenía y fue protector de los intereses de los negocios ilegales—, mientras el gobierno esté subordinado a los Estados Unidos y coludido con los grupos del narcotráfico, mientras se sigan defendiendo los negocios de los grandes capitales —porque los negocios ilegales aquí en Ciudad Juárez dejan mucho dinero, es decir, el tráfico ilegal de droga de dinero, de armas y sobre todo de mujeres—, mientras siga existiendo eso, va a continuar el feminicidio y van a seguir desapareciendo mujeres, las van a seguir explotando sexual y laboralmente.

Pero no solo me refiero a las que desaparecen, sino que también continuara una cara de la violencia que a veces se oculta. Hablo de la precarización de las obreras de maquila que tienen que trabajar muchísimas horas por un salario de miseria para mantener a sus familias.

Es muy importante decir que la mayoría de las víctimas de feminicidio y desaparición eran obreras de maquila. En una nota de CIMAC, explica que en el mandato de Francisco Barrio la mayoría de las asesinadas eran obreras y también la mayoría de las mamás con hijas desaparecidas. Esto ha continuado hasta la fecha.

Además de todo esto que mencionaba al inicio de cómo las mujeres se incorporaban a la maquila, las contratan por su facilidad de ensamble, es importante decir que a la par de todos estos comentarios moralinos de Barrio, que hayan aparecido mujeres asesinadas, fue una llamada de atención a las mujeres que salían a trabajar y que salían a divertirse a los antros. Es decir, fue como decirles, “regresen a sus casas, tienen que estar sometidas a la política del hogar y del cuidado o si no te puede pasar esto”. Como un método de disciplinamiento, de acallar y someter a las mujeres que comenzaban a tener cierta independencia económica y a cualquiera que se atreviera a romper con los estándares de lo que se trata “ser mujer”.

Después de doce años de esta supuesta “guerra contra el narco” y de más de veinte años de un aumento exponencial en los feminicidios y desapariciones aquí en la frontera, es importante visibilizar que la implementación de la Guardia Nacional del nuevo gobierno no va a solucionar la violencia en la que estamos sumidos. Pese a que el nuevo gobierno intenta humanizar a este aparato del Estado, nosotros hemos vivido con creces los “daños colaterales” de esta guerra contra el pueblo, no queremos seguir poniendo los muertos. Por eso seguiremos firmes en que Juárez no es cuartel y que queremos a los militares fuera de las calles.

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