Muertos de fríos no se puede estudiar ni trabajar

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“Congelada, descompuesta, tengo frío, estoy de mal humor, me congelo”. Esas son las respuestas al “¿Cómo estás?” en la Escuela Secundaria n°9, María Claudia Falcone, de Pablo Podestá, Tres de Febrero.

La Escuela Secundaria n°9 del Distrito de Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires, se encuentra ubicada en zona urbana. La población es una de la más vulneradas del distrito.

Hace más de tres meses cerraron la llave maestra de gas con promesas de obras que nunca llegaron. No hay gas, ni calefacción alguna. Las autoridades les solicitan a estudiantes, docentes y auxiliares que no conecten estufas eléctricas porque “la instalación eléctrica no soporta ese consumo“. También les dicen: “vengan bien abrigados, hace mucho frío”. Camperas, dos buzos, calzas térmicas, dos pares de medias, gorros, bufandas, guantes, alguna frazada y hasta plantillas de papel de diarios.

Así es como se estudia y se trabaja, en un contexto que poco o nada tiene de pedagógico.

Dos pavas eléctricas donadas por docentes para hacer mate cocido a ¡500 alumnos! Por supuesto la leche no se puede calentar.

Dos años les llevó conseguir un artefacto cocina y no hay suministro suficiente para que funcione. ¿A quién le importa? Estudiantes, auxiliares y docentes padecen bronquitis que no terminan de curarse. Algunos regresarán a un hogar confortable y cálido. A otros se les calentará el cuerpo tal vez en primavera.

A la hora de pensar soluciones hay acuerdo en ubicar a los responsables: el gobierno municipal, el consejo escolar, la gobernadora Vidal, el presidente Macri, gestiones anteriores, años de desinversión. Presupuesto a la baja, ninguna partida especial.

Los miembros de la comunidad educativa entrevistados opinan mayoritariamente que si hubiese voluntad política esto se soluciona en cuestión de días (no así otros problemas estructurales, como el hecho de que no haya salida de emergencia). Mientras tanto, el intendente Diego Valenzuela pavimenta sobre pavimento, arregla plazas arregladas, inaugura espacios verdes preexistentes. Junto a la gobernadora Vidal hace propaganda de inauguración de escuelas de nivel inicial.

¿Y por qué vienen a la escuela los pibes en estas condiciones? Ellos dicen: para aprender, para terminar el colegio, por obligación.

Mientras tanto ¿Qué hacen los sindicatos en defensa de los derechos de los trabajadores? Justo llega una persona con carteles de un sindicato. Dicen que presentaron notas. Habían anunciado victoriosamente en el acuerdo paritario que habían logrado el compromiso de arreglar las escuelas, otra promesa rota.

Una compañera docente dice algo que tal vez, sea clave: los docentes no saben qué hacer. Se descomponen de frío junto con sus estudiantes. Baradel no puede, no quiere, no los ayuda a organizarse como trabajadores, ni siquiera cuando están tan evidentemente bastardeados los derechos de “sus pibes”, una bandera tan orgullosamente levantada. La organización también se ejercita, también es un aprendizaje. Claramente si no es desde las bases y listas opositoras, no se dará.

Esta es sólo una muestra del deterioro de la educación, del lugar que ocupan en el orden de intereses de los gobernantes los estudiantes y los trabajadores de la educación. Esta postal se repite en varias escuelas más del conurbano, Esta es una muestra de las consecuencias de un presupuesto educativo nacional, provincial y municipal a la baja. Esto forma parte de las consecuencias de que el dinero que se necesita para educación sea destinado al pago de la deuda fraudulenta con el FMI.



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