Ningún orgullo LGBTI por la celebración de Trump

0
115


Junio arrancó con una provocación de Donald Trump, el reaccionario multimillonario estadounidense, enemigo de los inmigrantes, de las personas trans y de los ideales de liberación sexual “celebra” el mes del orgullo. Pero no olvidemos que el primer orgullo fue una revuelta: Stonewall.

Apenas comenzó junio, el mes del orgullo LGBT, y ya enfrentamos una enorme provocación: Donald Trump, el reaccionario multimillonario estadounidense, enemigo de los inmigrantes, de las personas trans y de los ideales de liberación sexual “celebra” el mes del orgullo. Pero no olvidemos que el primer orgullo fue una revuelta: Stonewall.

El 28 de junio se cumplen 50 años de la gran Revuelta de Stonewall. El día en que mujeres negras, latinas y transexuales desafiaron a la policía y organizaron una verdadera revuelta, concitando el apoyo de cientos de personas, entre ellos los poderosos Panteras Negras, tirando piedras y prendiendo fuego a un bar en Greenwich Village, con policías, asediadores y agresores en su interior. Las revueltas no pararon el primer día, y volvieron a repetirse, hasta que un año después nacía la primera Parada del Orgullo Gay del mundo, sin saber que este grito de liberación resonaría por todo el mundo, donde brotaba el cuestionamiento al orden capitalista y sueños de una vida libre de opresión y explotación del trabajo.

Podes leer: ¿Qué fue el levantamiento de Stonewall?

Con su reaccionarismo y anticomunismo, Trump no tiene ningún compromiso con las personas LGBT, sino responsabilidad por toda la cadena de violencia que sufrimos, en Estados Unidos y en el mundo del que hace cuestión de colonizar e intervenir para garantizar sus intereses imperialistas. No hay ningún orgullo del que él pueda ser parte, salvo del que tenemos para combartirlo a él y a sus ideales retrógrados que llevaron a Bolsonaro a la presidencia de Brasil y que hoy cruzan sus objetivos de intervenir arbitrariamente en Venezuela.

Él levantó la reaccionaria idea de organizar por primera vez en el mundo un registro nacional de genitalias, vetó la participación de transexuales en las Fuerzas Armadas, el intento de imponer la definición de sexo biológico a partir de los genitales y expulsó del país a personas trans latinas que conviven con el VIH es nuestro enemigo.

En su primer mes de gobierno, prohibió a las personas trans el uso de baños con los que se identifican, con un discurso similar al usado por los bolsonaristas brasileños que quieren impedir el pensamiento crítico en las escuelas.

¿Será solo un interés electoral lo que está por detrás de su celebración?

“Celebramos el mes del orgullo LGBT y reconocemos las contribuciones extraordinarias que las personas LGBT han hecho a nuestra nación, vamos a solidarizarnos con las tantas personas LGBT que viven en decenas de países en todo el mundo, que castigan o incluso ejecutan a individuos basándose en su orientación sexual. Mi administración lanzó una campaña global para descriminalizar la homosexualidad e invitar a todas las naciones a unirse a nosotros en este esfuerzo”, escribió el presidente.

Cuanto cinismo para un hombre que dio todo su apoyo a nadie menos que a Bolsonaro, el más grande LGBTfóbico de Latinoamérica, que destiló su odio en varias entrevistas, incentivando agresiones a los LGBT, lo que se vio reflejado durante el período electoral con el aumento de las tasas de asesinatos a personas LGBT.

Trump intenta claramente reubicarse en el movimiento de jóvenes que vuelven a hablar del socialismo con las cuestiones democráticas en alza, como se demostró en la expresiva victoria de políticos como Bernie Sanders y Ocasio-Cortez, que a pesar de tener solo en nombre de socialistas y apoyar la ofensiva imperialista de Trump en Venezuela, captan este sentimiento a izquierda en la juventud estadounidense.

A 50 años de Stonewall que refleja la fuerza de las LGBT contra el prejuicio y la violencia policial, luego de la increíble experiencia del Mayo Francés del ’68, donde los estudiantes mostraron su papel al lado de los trabajadores, debemos retomar las experiencias de una lucha que busca sus aliados en los de abajo, en los trabajadores, para señalar una salida radical para la sociedad, con miras al fin de cualquier opresión y explotación. En ese proyecto no cabe la demagogia de Trump y Bolsonaro, que nos quieren ver muertos.

Te puede interesar: Bolsonaro en Argentina: el Frente de Izquierda marchará el jueves en repudio a su llegada



Source link