No baja ni con recesión: la inflación no cede mientras la economía se hunde

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El presidente Mauricio Macri había afirmado antes de asumir que “bajar la inflación es fácil”. Pero luego de terminar 2018 con un IPC de 47,6 %, en 2019 rondaría el 35 %. Sandleris ya anunció más recetas monetarias duras.

La inflación de 2018 fue de 47,6 %, la más alta en los últimos 27 años. Para un presidente que había presupuesto que bajar la inflación “es lo más fácil” (en el programa de Mirtha Legrand, 10 meses antes de asumir), el récord es todo un decir.

Pero el problema está ahora en lo que viene. Enero comenzó marcando una dinámica de precios de 2,9 % de incremento promedio (según el IPC que releva Indec), y febrero promete ser aún peor: analistas esperan que la inflación ronde el 4 %. Las consultoras ya estiman que en 2019 la inflación ronde el 35 %, por encima de la meta de 23 % que el gobierno proyectó en el Presupuesto para este año.

El propio Guido Sandleris, presidente del Banco Central, brindó la semana pasada una conferencia en la que admitió que el dato de febrero va a ser alto.

En consecuencia, la receta que aplicará desde la entidad será un mayor endurecimiento de los agregados monetarios. En otras palabras, seguir absorbiendo pesos del mercado, agudizando la recesión.

El organismo resolvió a fines de febrero aplicar un ajuste más estricto del que se había acordado con el FMI y redujo para marzo el monto máximo de compras diarias de divisas del BCRA desde los U$S 75 millones actuales a U$S 50 millones, en caso de que el tipo de cambio se ubique por debajo de la inflación, siempre y cuando el monto acumulado no supere el 2 % de la meta de base monetaria pautada para el mes ($ 1,344 billones). En tanto, mantuvo el monto de ventas en U$S 150 millones, en caso de que el dólar supere el techo de la zona. Asimismo, se redujo la meta de base monetaria en $ 43.000 millones entre marzo y mayo.

Pero la recesión ya está mostrando una cara de terror. El año pasado la actividad económica cerró con una caída de 2,6 %, en particular, la comparación de diciembre contra el mismo mes del año anterior arrojó una baja del 7 % (el dato definitivo del PBI se conocerá recién el jueves 21) . Los salarios reales de los trabajadores retrocedieron (nuevo récord histórico) un 12,2 % anual, y se destruyeron casi 200.000 empleos.

Esta retracción de la actividad fue fruto del ajuste, que no obstante no logra frenar la dinámica espiralada de precios. Para 2019 el gobierno estimó que la economía caerá solo 0,5 %, otra ficción del equipo de Macri, cuando las estimaciones indican que no será inferior al 1 %. El relevamiento de expectativas de mercado (REM) que elabora el Banco Central anticipa una baja del Producto Bruto de 1,2 % para todo el año.

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En marzo se esperan nuevos incrementos tarifarios en la electricidad, naftas y transporte. Los especialistas que realizan un seguimiento del costo de vida advierten que la inflación rondará este mes entre 3,5 % y 4 %. Un relevamiento de la asociación Consumidores Libres, develó que la canasta básica de alimentos registró un aumento de 4,66 % en febrero último, y en apenas los dos meses ya transcurridos del año acumuló un alza del 7,57 %.

La mayor parte de los economistas creen que, entre otras explicaciones de la inflación en curso, se encuentra no sólo los tarifazos que golpean el bolsillo, sino también una dinámica inercial producto de la devaluación, que todavía no habría terminado de trasladarse a los precios. Los empresarios aprovechan cada recuperación parcial de la demanda para remarcar precios.

“Los márgenes empresariales y los salarios se han comprimido en esta experiencia devaluatoria respecto de 2016. Parte de esta inflación de enero y febrero que está por arriba de lo que el gobierno y el REM preveían, en parte, puede ser explicada porque las empresas ven un poco mejor la demanda y tratan de recuperar los márgenes, es un proceso paso a paso”, dijo Jorge Vasconcelos, director de IERAL.

“Hay mucha inflación debajo de la alfombra”, afirmó Diego Giacomini, economista Jefe de la consultora Economía & Regiones. “Falta un montón del traspaso a precios de la devaluación. Si el dólar subió 130 % y los mayoristas solamente 75 %, y los minoristas 50 %, falta un montón del traspaso a precios del aumento del dólar”, explicó. Según sus cálculos, a los precios minoristas sólo se trasladó un 43 % de la devaluación y a los mayoristas, 60 %.

El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que en 2019 la inflación no baje de 30 %. El Director para el Hemisferio Norte del FMI, Alejandro Werner, sostuvo en una entrevista concedida a la agencia Bloomberg que “la inflación argentina es más obstinada que lo esperado” y anticipó que el organismo espera un índice acumulado de inflación superior al 30 % en 2019. El dato sería oficializado a mediados de abril cuando se publique un nuevo informe de Perspectivas Globales del organismo.

La devaluación de la moneda local, cuyos efectos en una estructura económica importadora dependiente como la argentina y con una débil tasa de inversión en la última década en comparación con las ganancias extraordinarias reportadas (especialmente en los inicios del ciclo kirchnerista), presiona a la conducta del empresariado local a aumentar los precios para apropiarse los beneficios de la devaluación. Lo que en la jerga económica se denomina “pass through”.

Los aumentos de tarifas de servicios públicos se agregan a este combo explosivo de precios. Sólo develando estos mecanismos del capital por medio de la apertura de los libros contables es posible demostrar que los empresarios amenazan con inflación (y moderación salarial) o despidos para “no perder” en el actual contexto de crisis mundial, trasladando los costos a los trabajadores.

Por ello, es necesario impulsar la más amplia movilización popular para lograr la prohibición de los despidos y la indexación inmediata de los salarios a la inflación, para que los aumentos de precios no sean una de las formas de reducir el poder adquisitivo de los ingresos, junto con la exigencia de salario mínimo igual a la canasta familiar y el rechazo al acuerdo de ajuste con el FMI.



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