Nordelta: limpiar paraísos ajenos con salarios bajos, sin bono y precarizadas

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Trabajadores domésticos de casas particulares, en su mayoría mujeres, son uno de los sectores más explotados de la clase trabajadora. Elevados niveles de informalidad laboral, remuneraciones de hambre y maltrato.

Trabajadoras domésticas de Nordelta denunciaron la discriminación que padecen a diario de sus patrones y de la empresa transporte MaryGo, que se niega a trasladarlas.

Maltrato y malas condiciones laborales son moneda corriente para las trabajadoras que limpian paraísos ajenos. Hablamos de trabajadoras porque son en su mayoría mujeres, el 94,7 % (Ministerio de Trabajo). Es una de las cuatro ramas que agrupan las dos terceras parte de la ocupación femenina.

No es casual que las mujeres se concentren en este tipo de tareas. Ellas están sobrerrepresentadas en tareas relacionadas a las actividades domésticas y de cuidado. Es como una extensión del rol asignado a las mujeres en sus casas trasladado al tipo de trabajo que “deberían realizar”.

Mujeres e informalidad

En Argentina, según datos de la EAHU 2013 (Indec), 1.196.500 personas de los grandes centros urbanos se desempeña en el sector doméstico remunerado.

En el servicio doméstico la tasa de informalidad es del 75 %, muy superior al nivel general que ronda el 34 %. Esto significa que no tienen aportes a la seguridad social, no gozan de una obra social ni podrán recibir una jubilación. Están en condiciones más vulnerables para negociar salarios, vacaciones, días por enfermedad de ellas o sus hijos e hijas o una indemnización si sus patrones deciden despedirlas.

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Un informe de Cippec sostuvo que las mujeres que realizan esta actividad son principalmente de los sectores más pobres de la población, y madres solas con hijos a cargo.

Trabajan en el sector el 34,4 % de las mujeres de 14 a 49 años de edad que pertenecen al 30 % de los hogares con menores ingresos per cápita familiares, mientras que lo hace solo el 2,8 % de las del 30 % de los hogares con mayores ingresos per cápita familiares.

Son trabajadoras domésticas el 15,5 % de las madres con hasta 2 hijos, el 22,5 % de las que tienen entre 3 y 4 hijos, y el 31,7 % de las que tienen más de 4 hijos.

Durante el Gobierno anterior, en 2013 se promulgó el Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares que estableció que los empleadores tenían que declarar ante la AFIP a las mujeres que realizaran estas tareas y otorgaba derechos mínimos para las trabajadoras. Sin embargo, los niveles de informalidad se mantuvieron altos y ellas permanecen por fuera de la Ley de Contrato de Trabajo. En agosto hubo sólo 489.686 trabajadores de casas particulares registrados, según datos del Ministerio de Trabajo.

Remuneraciones de miseria

Recientemente el Gobierno decretó un bono para los trabajadores para compensar la caída del poder adquisitivo de los salarios, pero el decreto no alcanza a los empleados domésticos. Otro beneficio que excluye al sector.

La inflación este año superará el 45 %, pero la paritaria de las trabajadoras domésticas cerró en 25 % y en cuotas que se terminará de cobrar en marzo de 2019.

La categoría de “personal para tareas generales” cobra por hora $ 80,08 con retiro y $ 85,68 sin retiro. Se estima un salario mensual de $ 9.897,44 y $ 11.005,68, respectivamente. Remuneraciones de hambre si se considera que el salario debe ser como mínimo de $ 35.336,50, según calculos de los trabajadores de Indec. Es decir, las trabajadoras domésticas cobran tres veces menos que una canasta de consumos mínimo.

Según Cippec, alrededor del 76,1 % de las trabajadoras de casas particulares trabajan en un solo hogar; el 14,0 %, en dos hogares; y el 9,9 %, en tres o más hogares; y sólo el 2 % lo hacía “sin retiro”.

Las trabajadoras domésticas de Nordelta se rebelaron contra la discriminación, y visibilizaron el maltrato que padecen a diario.

Es necesario luchar por terminar con el trabajo precario, por la efectivización de todas las trabajadoras y trabajadores. A igual trabajo, iguales condiciones, derechos y salario. Es urgente la reapertura de las paritarias para recuperar lo perdido en los últimos años con una claúsula gatillo trimestral y un salario mínimo igual a la canasta familiar. Basta de discriminación.

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