Olleras, un oficio “privatizado” en Argentina

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El Instituto Nacional de Propiedad Intelectual concedió a una empresa la propiedad de la palabra “olleras”, profesión de hacer ollas de barro que desde hace siglos practican mujeres de América Latina.

El biólogo Raúl Montenegro, Premio Nobel Alternativo, denunció al Instituto Nacional de Propiedad Intelectual de Argentina en una reunión internacional realizada en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Este organismo del Gobierno argentino concedió a una empresa privada la propiedad de la palabra “olleras”, la profesión de hacer ollas de barro que desde hace siglos practican mujeres indígenas y no indígenas de América Latina.

“En pleno siglo XXI, sigue impunemente el saqueo cultural de las comunidades. Es inaceptable que el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Argentina, INPI, le haya concedido a una empresa privada, llamada ‘Olleras piezas únicas’, el uso exclusivo de esa palabra”, planteó Montenegro en un comunicado de prensa.

La persecución de las mujeres que hacen ollas y viven de su profesión llamándose a sí mismas olleras se volvió tan absurda y perversa en Argentina que hasta sus páginas en redes sociales fueron sacadas de circulación por el solo hecho de usar la palabra “olleras”. Dos colectivos de mujeres de la provincia de Buenos Aires en Argentina, “Olleras del Delta” y “Olleras Cooperativas”, resultaron perjudicadas por el levantamiento de sus páginas, luego restituidas ante la creciente protesta social.

Montenegro agregó que “funcionarios del Instituto Nacional de Propiedad Industrial, INPI, les sugirieron a las mujeres afectadas que inicien acciones judiciales. El INPI no solo violó la ley que rige su propio funcionamiento, sino que mira para otro lado y alienta a las víctimas de su impericia para que inicien acciones judiciales que tardan años en resolverse”.

Consultado sobre cómo podrá resolverse este inédito y grave problema, Raúl Montenegro indicó que “seguirán haciéndose presentaciones ante el propio INPI y estamos preparando una denuncia ante el Defensor del Pueblo de la Nación. No descartamos además presentaciones judiciales en lo penal contra funcionarios del INPI por presunto incumplimiento de sus deberes”. Otra vía posible, agregó, “es que la empresa privada que solicitó y obtuvo la propiedad intelectual de la palabra ‘olleras’, y que se denomina ‘Olleras Piezas Únicas’, renuncie formalmente a la mal otorgada propiedad dada por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial. No solucionará el problema de fondo, pero sería un gesto de buena voluntad”.

“El objetivo de las olleras de Argentina y de todas las organizaciones y personas que acompañamos sus justas reivindicaciones es que finalmente la palabra que define su profesión sea pública, y nunca más el INPI, ni ningún otro organismo público, restrinja su uso”.



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